Femicidio: tres tiros y sospechas de violencia
Los tres disparos que terminaron con la vida de Laura Domínguez fueron el final de un modelo de relación violenta, que se repite. Allegados a la familia y fuentes judiciales coincidieron en que el suboficial de la Policía rionegrina, Francisco Sánchez, había amenazado y ejercido violencia psicológica sobre la mujer, y no aceptaba que la relación "estuviese terminada". Esa situación de abuso no se manifestó en denuncias policiales o judiciales concretas, pero sí era conocida en el entorno de Laura.
La pareja -ambos separados, ella con dos hijos-, pasaba un momento de crisis. El final fue el peor: el cuerpo de la víctima tenía tres heridas de bala, producidas por disparos del arma 9 milímetros reglamentaria que Sánchez llevaba consigo, a pesar de estar de licencia. Apenas cubierta con una toalla, y con lesiones en el abdomen, una mejilla y una mano, la mujer estaba tirada en el piso cuando la Policía ingresó en la casa de Del Vado 218. El agente policial agonizaba con un tiro en la sien.
La causa quedó a cargo del Juez Ricardo Calcagno, quien en las próximas horas tomaría declaración a los hijos la víctima. Los chicos, de 16 años, escaparon por una ventana de la vivienda, cuando se precipitó la violenta situación que terminó con la vida de su madre. (ANB)