Ex funcionarias de Desarrollo Social procesadas defendieron su gestión
Guillermina Petit de Meurville e Irene J. Lamuniere salieron al cruce de la resolución del Juez Ricardo Calcagno, quien las procesó por incumplimiento de lo deberes de funcionario, en relación a una serie de supuestos abusos sexuales cometidos en el Hogar Caina. Las ex funcionarias indicaron que no es real la acusación de que “no hicieron la denuncia penal correspondiente” en relación a un hecho puntual de abuso ocurrido en octubre de 2013, ya que, según explicaron, el tema “recibió de nuestra parte y de los profesionales a cargo de la salud integral de los niños, el más cuidadoso de los tratamiento posibles, tendiendo siempre a no estigmatizar a ninguno de los niños, todos ellos menores de 13 años”.
Las dos mujeres cuestionaron que el magistrado “ha pasado por alto nuestro derecho a la defensa de manera sistemática desde el comienzo de las actuaciones que se encuentra investigando”, y criticaron que se haya dado a conocer el procesamiento, a pesar que no se encuentra firme.
Petit de Meurville y Lamuniere repasaron en una nota enviada a ANB el trabajo profesional que realizaron como Directora del Hogar Caina y la Delegación de Desarrollo Social respectivamente. Toda esa actuación está “documentada y en manos del Juez”, plantearon.
“Especialmente -dijeron- nos preocupa no sólo la manera en la que, como personas y profesionales nos vemos expuestas luego de un año comprometido de trabajo, sino la manera en que se exponen las dificultades en la salud que expresan niños menores de 13 años alojados en la institución Caina, quienes, desde una lectura lineal, aparecen tratados como 'delincuentes sexuales'”.
Las ex funcionarias se quejaron por “la falta de confidencialidad con que algunos adultos tratan la historia y la intimidad de los niños, quienes no por estar institucionalizados son 'públicos'. Entendemos la confidencialidad no como ocultamiento, sino como protección de la intimidad de los niños”.
En ese sentido, señalaron que todas sus “intervenciones y sugerencias” tendieron a “resguardar y preservar la intimidad de los niños, sin descuidar el tratamiento y la comunicación de los hechos a quienes intervinieron en su abordaje y tratamiento”.
Además, aseguraron que siguen “sin comprender” las características del procesamiento ordenado por Calcagno.
En la misma nota, Petit de Meurville y Lamuniere detallaron las acciones que llevaron adelante, como el incremento del personal especializado en las tareas de contención y promoción de los chicos, capacitaciones, la mudanza del Caina a una “casa” con “las comodidades requeridas”. También “se establecieron por primera vez lazos estrechos de trabajo entre el Caina y otras instituciones, tanto para promover la capacitación como para sumarse al acompañamiento de los niños”, argumentaron finalmente. (ANB)