FAB 2014, las recomendaciones de la casa
De las películas de la Competencia Nacional de Largometrajes, he visto dos en Mar del Plata. Una de ellas es quizás, la mejor película argentina del 2013: “Los Dueños”. De ella escribí en este medio lo siguiente:
Los Dueños, de Agustín Toscano y Ezequiel Radusky.
La vi también en Mar del Plata, e intuyo que en algún momento de 2014 se proyectará en nuestra ciudad. Es una ópera prima, impresionantemente sólida para ser la primera de esta dupla de directores tucumanos que vienen del teatro, pero que entienden a la perfección lo que es el cine. Una historia que divierte, aunque su tema es mas bien triste. Dos clases sociales bien diferenciadas se disputan el usufructo de una casa. Unos son los dueños, los que tienen la escritura y que a veces pasan unos días en ella. Los otros, son los trabajadores, son los que siembran la tierra, cortan el pasto, hacen las empanadas y, cuando los otros no están, la disfrutan.
Considero que es una película de visionado obligatorio; por sus virtudes que son muchas y porque no está asegurado su estreno, ya sea comercial o por Espacio Incaa. Verán, podrán comprobar, que desde el interior argentino, se pueden producir exelentes films. Los Dueños participó del festival de Cannes 2013 y desde ya, habrá que seguir la ruta cinematográfica de estos dos talentosos tucumanos.
La otra película que también se vio en Mar del Plata, es “De Martes a Martes”. Como la anterior, es muy sólida desde lo narrativo, lo actoral y los rubros técnicos. La historia es atrapante y generó no pocos debates en torno a lo que comunmente se llama “postura ideológica” de un film. La recomiendo fuertemente, ya que es como Los Dueños, una opera prima de un gran nivel, que augura a interesantes nuevos directores. Asimismo creo que ambas propuestas, son de aquellas que dan para la charla y el debate posterior, largo y tendido.
Del resto de los largos participantes, tengo sólo referencias. Hay documentales y ficción y la presencia de un film del género terror: “Necrofobia”. He visto hace algunos años atrás, un par de cortos de su director Daniel de la Vega, que me parecieron muy bien logrados.
LARGOS REGIONALES
Este año, la oferta del festival en relación a largos de factura patagónica, es menor al anterior. Y es lógico; la patagonia es un territorio que a nivel cinematográfico está en un lugar intermedio todavía. Tiene ya una historia y varios trabajos, pero no llega aún a conformarse en un polo productivo como Córdoba o Rosario. Sin embargo es satisfactorio que haya producción sostenida año a año. Esta vez la prouesta es de documentales. Realizadores de la región que cuentan historias muy diversas: desde la historia de la famosa cantante de tangos Nelly Omar, revisitada por su sobrina nieta, la realizadora local Teresa Saporitti, pasando por la trágica historia de un desaparecido de la localidad de El Bolsón a los pobladores de la inhóspita meseta de Somuncura y a un relato centrado en la figura de un peón rural del valle rionegrino.
CORTOMETRAJES
Ir a las secciones de cortos de los festivales es siempre una ruleta. A veces grandes sorpresas, a veces profundas decepciones. Como se dice en las iglesias, “es justo y necesario”. Hay que encararlo con convicción lúdica y mirada atenta a los posibles diamantes en bruto del séptimo arte. Este año, al igual que el año pasado, hay dos competencias de cortos: la nacional y la regional. Raramente, vamos a poder disfrutar de una joya en la regional, me refiero a “Padre de Santiago Bou. Y digo raramente, no porque aquí no se puedan producir obras de arte, sino porque resulta extraño ver al corto en la competencia regional y no en la nacional. Lo he visto dos veces y creo que está para elevar el listón.
También están las películas regionales en construcción, obras que aún no están terminadas y que básicamente requieren de un apoyo financiero para lograrlo. Es una sección a la que me gusta mucho acudir; allí se puede apreciar de forma concreta, cómo está la producción audiovisual local, que necesidades presenta, que logros acumula, que caminos toma.
Por lo que se puede leer en el catálogo, hay muchas historias en plan de “contar tu aldea”. Gran mayoría de documentales que retratan gente y/o procesos muy característicos de distintos lugares de la patagonia.
En fin, mucho para ver y (ojalá) escusas para iniciar largas charlas cinéfilas y, por que no, el inicio de bellas amistades.
Por Mariano Benito