Un poema de "Tato" Contissa, en el cuadro que le regalaron al Papa Francisco
El Papa Francisco atesora entre los presentes que recibió durante la última visita de la Presidenta Cristina Fernández, un cuadro con la imagen del Padre Mugica y un poema de Néstor "Tato" Contissa, quien nació en Ingeniero Jacobacci y desarrolló su carrera como periodista en Bariloche.
Fallecido en 2012, Contissa trabajó en gráfica y en radio, en distintos emprendimientos en la ciudad.
Al regresar de Roma, el vicegobernador de la Provincia de Buenos Aires, Gabriel Mariotto, narró en su blog la historia del cuadro que el Diputado Nacional Andrés "Cuervo" Larroque le entregó al Papa.
Según detalló, la obra fue realizada por la artista Giselle Coriolano, militante de la agrupación Proyecto Nacional. E incluye el siguiente poema de "Tato" Contissa.
"Generalmente, cuando alguien es invitado a algún lugar, lleva a modo de cortesía, algún presente para el anfitrión. Si es un almuerzo o cena, se puede llevar el vino o el postre", señaló Mariotto, y agregó: "Pero ¿que llevar cuando se visita al Santo Padre en su propia casa?. El compañero 'Cuervo' Larroque, tuvo la idea de regalarle a Francisco un cuadro que le acercó el 'Pitu' Salvatierra y confeccionado por la artista y realizadora Giselle Coriolano, integrante de la revista 'Aluvión Popular' en Proyecto Nacional".
Según Martiotto, "el Papa Francisco pudo apreciar y guardar esta pieza hecha y presentada con motivo del último aniversario de la muerte del sacerdote que adscribía al ideario de la 'Opción por los Pobres', y que fuera asesinado por un comando de la Triple A por desempeñar su vocación como 'cura villero'.
El cuadro tiene un poema del entrañable amigo, compañero y 'Periodista Integral, como el arroz' (como el mismo se definía) 'Tato' Contissa, que les dejo a continuación:
Las flores caen desde los balcones altos sobre la marea aindiada de cabezas
que llevan tu cuerpo asesinado.
No unen al cielo y a la tierra
sino a toda la tierra desunida.
No proclaman nada ni auguran homenajes, simplemente te lloran como algo
inevitable.
Como si fuese tu muerte cosa de la muerte como si fuese tu vida cosa de la
vida.
Saben y no saben.
La herida
en el costado del pueblo
humedece el ancho de la calle gorila
y arrastra las pequeñas soberbias hasta las bocas de tormenta que se
atragantan de esta otra miseria insoportable.
Brilla la pena en la mejillas blancas
ensombrece el dolor en las pardas mejillas.
Todo brilla
aunque el sol no fulgure
aunque el día no arda tus ardores.
Dentro de la caja
el fracaso de los sicarios viaja.
Fuera de la caja
las manos que te portan y los ojos que te mojan te hallan con tu vida
dispuesta y tu batalla.
Donde acaba el cemento están veredando tus pasos incesantes, tu sotana, tu
camisa obrera y tu alzacuello tu bella carcajada de campana.
Vanas las balas que no te detuvieron
y que habrán de buscarte en otros cuerpos infundidos de tus ganas.
No son tus restos perforados de infamia lo que llevan Es tu soldado
dispuesto a no quitar la vida y a ofrendarla en gesto.
Es eso perforado y que aún ofende lo que llevan, es tu mejilla inerme
abofeteando a la Argentina de los ojos secos.
Nestor “Tato” Contissa
(1954–2012)