2014-06-08

Agarrate Catalina: herencia y decir de un pueblo

Melancolía y alegría se mezclan en cuplés y retiradas, como los rastros de pintura del murguista al bajar del camión, después del último tablado de una calurosa madrugada de febrero. Gotas de sudor y lágrimas exhalan la poesía montevideana, y funde los rostros colorinches con los grises de la Ciudad Vieja, el Cordón, Sur y Palermo. ¿Cómo compartir esos guiños, ser fiel a la esencia murguera, cómo explicar a tantos kilómetros la emoción de los tablados? Yamandú Cardozo, Director Responsable de Agarrate Catalina, esboza, en diálogo con ANB, algunas claves para entender el espíritu del carnaval y la profundidad de la poesía oriental.

"Van saliendo de recónditos altillos... de agujeros mal tapados y proyectos no alcanzados". O de dónde sea, calles grises y melancólicas que en febrero se llena de repiques y colores. De dónde sea, pero ahí están, y lleno Montevideo de poetas. Y la murga se nutre de esos contrastes, y alegra, y se compromete; y propone risas y deja un sabor de preguntas sin respuestas en la boca; y vamo' arriba a pesar de todo.

1.700, 1.800 kilómetros separan Bariloche de Montevideo. A pesar de pertenecer a mundos culturales tan diferentes, con construcciones sociales diversas, la impronta de la murga "que (también) dice y no grita" tiene entre los barilochenses un lugar. Al margen que uruguayos y porteños que patagonizaron sus días importaron esos ritmos; será que las mismas miserias e injusticias ante las que los cuplés levantan la voz, se repiten en las calles Durazno, Cebollatí, o cualquiera de las barrosas trazas de los barrios Nahuel Huel, Malvinas, El Frutillar.

En todo caso, esta nueva visita de Agarrate Catalina a Bariloche reedita una comunión que ya vivieron también los integrantes de Falta y Resto y Araca la Cana.

A punto de subir al micro que lo llevaría desde Buenos Aires a Neuquén primero, y este domingo a Bariloche, Yamandú Cardozo, Director Responsable ("no tan responsable", dijo, por lo bajo, antes que le pasaran el teléfono) de Agarrate Catalina, dialogó con ANB.

ANB: Cómo hacer para trasladar el espíritu del carnaval a un lugar tan distinto, qué hacer con los guiños al pueblito y no caer en un producto for export...

Yamandú Cardozo: Es el desafío más lindo. Interesantísimo poder verse a sí mismo en este experimento de compartir la esencia y contar tu historia sin traicionarla y siendo fiel pero inclusivo e integrador. Hay siempre pruritos que uno va aprendiendo a perder, formalidades que cuesta eliminar por cariño, tradición. Hay otros caminos que cuando te animás a cambiar alguna cosita, sin traicionar, significa buscar diferentes senderos. Ese desafíos nos entusiasman. Somos nosotros los que venimos a golpear las puertas de donde nos dejan tocar, interesados en comunicar y compartir. No sucede la comunicación si cuento algo que deja afuera.

ANB: Pero el espectáculo va cambiando, no es el mismo de los tablados de febrero...

Yamandú Cardozo: No hay receta absoluta, lo vamos modificando a cada manera. En Argentina, el código de humor es el mismo, nos entendemos como hermanos. Eso no sólo nos facilita el camino, es lo que nos trae. Es también responsabilidad de gente que hizo mucho laburo, muchos kilómetros, una vida en tablas en Argentina. Hoy vamos a todas las provincias, completamos el mapa, recorremos pueblitos y caminos y ahí está plantada la banderita de la murga, de la Falta, de Araca. Somos beneficiarios del cariño por Zitarrosa, el Sabalero, o ahora No te va a gustar.

Hermanos, justamente, Yamandú y Tabaré Cardozo, fueron cofundadores de Agarrate Catalina, allá por 2001. Una murga joven, a pesar que el último decenio vio nacer otras muchas agrupaciones que participan del carnaval montevideano. Herederos los Cardozo, ambos, de varias generaciones de poetas cantautores urbanos -Jorge "Choncho" Lazaroff, Eduardo Darnauchans, Fernando Cabrera-, y otros que además compartieron aires camperos-rurales, de pueblo -Alfredo Zitarrosa, José Carbajal "El Sabalero"-. Las letras, el tono, el decir de Agarrate mixtura, procesa, milita esa historia, y a pesar de los tonos festivos del carnaval "quisiera cantar distinto pero es que Montevideo no me deja, y es el río adonde voy lo que veo".

Yamandú Cardozo: Compartimos esa poética montevideana. Somos más jóvenes, sobrinos de esa poética, crecimos con esas canciones, son las primeras que tocó Tabaré en la guitarra, y me envenenaron a mí también. Darno (Darnauchans), el Sabalero.... las compartimos y las tenemos muy presente. Esa poética anclada aparentemente, resignada a veces, grisácea, melancólica y rebelde, me encanta. La disfruto mucho. Montevideo le da su tamaño, la intensidad como ciudad-barrio grande, un sello artesanal muy lindo, desde la calidez, lo pueblerino. Me pasá lo mismo con el humor de (Roberto) Fontanarrosa, por ejemplo, un humor de complicidades, de una ciudad-barrio. Las canciones de Cabrera, por ejemplo, es de lo más grande que tenemos, tienen un hermetismo, una belleza enmarañada, están cerca. Al tipo lo ves a la vuelta, dónde para, qué bondi se toma. Todo eso se refleja en esta murga. Tenemos el beneficio de nuestra situación generacional: somos jóvenes y empezamos muy jóvenes. Hemos recibido esa herencia.... del "Choncho", que hace malabares con sus tripas y corazón arriba del papel... te parte el alma. Gente que hace parecer sencillo lo complejo... es extraordinario.

Parte el micro que comerá kilómetros por la lejana Patagonia. Poetas, murguistas, que salen y dicen, se exponen, proponen. El peso de una poética-historia-cultura sobre los hombros. Cantores de arrabal, callejeros que sueñan un dios, de arpillera y papel, que nacieron murgueros y orientales. (ANB)

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