"Snowpiercer", de Bong Joon Ho (2013). Bienvenidos al tren
BJH es uno de los cineastas más importantes del momento. Su filiación a un cine popular y de calidad hace que sus películas tengan la posibilidad de una primera lectura que cuaja en todo tipo de público. Lo pude comprobar en el último festival de cine de Mar del Plata, del cual participó como jurado de la competencia internacional y aparte presentó una retrospectiva de su obra, la que incluye los siguientes films: "Perro que ladra no muerde" , "Crónica de un asesino en Serie", "The Host", "Mother" un episodio del film colectivo "Tokio" y su última "Snow piercer"., que por razones que explico más adelante, no se pudo proyectar.
Decía que pude comprobar la potencia de su cine en todo tipo de público, en ocasión de la presentación de una versión de su obra maestra "Mother". La sala estaba llena, creo que hasta en los pasillos había público. Éste, era muy heterogéneo; estudiantes de cine, abuelos, adultos de vacaciones, críticos, cineastas y hasta empleados del cine. La película dura poco más de dos horas y esta nueva versión que presentaba su director, era en un exquisito blanco y negro. La gente, se dejó llevar, sufrió y rió y, al final, aplaudió a rabiar. Seguramente no todos vieron o interpretaron lo mismo (una característica de las buenas películas); pero es seguro que todos salieron satisfechos. Obra del buen cineasta.
Todo esto sirve de antecedente para comentar las impresiones que me dejó su muy ambicioso último film, en coproducción con los EE.UU. Lamentablemente no lo he visionado en una sala de cine, pero, en la menor e ilegal pantalla de mi computadora, he podido no obstante, percibir la ostensible calidad de su fotografía, su dirección de arte y su vestuario y maquillaje. Tema aparte es el relacionado con la disputa que enfrentó al director coreano con los hermanos Weinstein, productores norteamericanos que podríamos compararlos con alguno de los villanos del film. Como siempre, los altos ejecutivos del imperio cinematográfico, que no duda en aliarse con sus principales competidores en taquilla (como India y Corea por ejemplo), querían una versión más corta de la película con unos veinte minutos menos y agregados de voz en off, seguramente para que el americano medio no se horrorice y "entienda" los pormenores de la trama. Si hay algo que Bong Joon-Ho rechaza de plano es aleccionar al espectador en supuestos hilos de pensamiento "correctos" o "incorrectos". Lamentablemente este episodio motivó que en Mar del Plata no se la pudiera ver en salas.
La sinopsis que circula dice: estamos en el año 2031. Hace algo más de 18 años, un sistema diseñado para solucionar el problema del calentamiento global fracasó estrepitosamente, convirtiendo la Tierra en un páramo helado e inhabitable. Los últimos humanos que quedan recorren el planeta de forma incesante a bordo de un tren, diseñado para resistir no sólo los efectos del clima externo, sino la presión que supone una población considerable, multirracial y de muy distintos estratos sociales. El responsable del artefacto es un personaje misterioso llamado Wilford, a quien se venera como un auténtico profeta, y del que poco o nada se sabe más allá de la propaganda "institucional" que se hace llegar a la población.
La acción del film está estructurada a partir de una rebelión que se produce en el último vagón del tren, que quiere apoderarse del mismo para poder acceder a condiciones de vida dignas. La lucha de clases se pone en marcha y avanza por los estrechos pasillos del tren rompenieve. El idioma en el que hablan la mayoría de sus personajes es inglés, salvo el personaje que compone el actor coreano Kang-ho Song y su hija (los mismos que en The Host), que logran comunicarse con el resto a través de un artefacto que traduce casi al mismo tiempo en que ellos hablan, con solo ponérselos en la garganta. Elegante forma de hacer que la coproducción pase desapercibida o no resulte forzada.
La primera parte de Snowpiercer es mucho más potente y convincente que su último tercio. Las situaciones impredecibles que mezclan a veces humor con violencia explícita, son uno de sus puntos a favor. Algunas cuestiones que tienen que ver quizás con la falta de verosímil, hacen que por momentos, la atención decaiga. Sin embargo, hay dos puntos que me generaron mucho placer y que de por si justifican el visionado del film: la composición de la actriz británica Tilda Swinton y la escena del vagón escuela con la maestra embarazada, escena que pasará a la historia por diversas razones que no puedo explicar aquí sin caer en contarles cuestiones que le quitarían sorpresa y por ende efectividad.
Debo decir que de todas las películas de este magnífico director, Snowpiercer es la que menos me gusta. Así y todo, una sola escena de la misma, supera ampliamente el aburrido y previsible cine de acción norteamericano, que salvo raras excepciones., no hace más que acumular tanques oxidados y desprestigiar su propio pasado.
Por Mariano Benito