Voces solidarias para los niños de Bariloche
Las actividades culturales han ganado espacio en los últimos años a partir de su diversificación en distintos barrios de la ciudad, promoviendo que tanto niños como jóvenes se acerquen a la música y desarrollen su creatividad.
De modo desinteresado un grupo de vecinos decidió formar en el 2010 la Fundación Música Viva, luego de llevar más de veinte años trabajando con actividades artísticas y musicales en San Carlos de Bariloche.
"Somos un grupo de personas que interesadas en la educación, el arte y la música, deseamos multiplicar las opciones para que la mayor cantidad de niños, jóvenes y adultos puedan vivenciar una experiencia musical transformadora", definen los fundadores del proyecto que apunta a favorecer el desarrollo personal y lograr una mayor inserción en la vida comunitaria.
Y el resultado los acompaña: ya son más de 200 los chicos que se involucran en las actividades de los coros, de los cuales 70 asisten a los talleres barriales. "Que en (el barrio) Malvinas hayamos logrado un grupo de siete nenas que canten, es buenísimo", destacó Laura Esteves, presidente de la Fundación, quien desarrolla una importante labor cultural en Bariloche al frente de los Coros Municipales, convocando a miles de jóvenes que asisten con vocación desde 1988.
Precisamente, ese contacto hizo que Esteves se pusiera al tanto de la situación de niños y jóvenes en distintos puntos de Bariloche: "La idea surgió para dar apoyo a la tarea de los coros municipales, multiplicando los espacios de contención a través del arte en los lugares más vulnerables", dijo a ANB.
"Empezó siendo medio una locura, uno mira para atrás y fue armado sólo con ganas y por lo mismo se sostiene. Todos vamos aprendiendo, somos laburantes", destacó.
Las actividades comenzaron cuatro años atrás, a partir de una idea de Esteves y Marta Ulecia, cansadas de las negativas de parte de los organismos oficiales a la apertura de nuevos proyectos. "No puede ser que todos digan que no y uno no pueda buscarle la vuelta por ningún lado", confió la presidenta de la Fundación, que también destacó el trabajo de Héctor Ulecia, Nelly Maldonado, Adela Erviti y Anahí Pérez desde el comienzo.
Sin embargo, llevar adelante una Fundación no resulta una tarea sencilla. De hecho, la falta de espacios físicos en la ciudad también afecta a esta organización que aún no cuenta con el propio, cuestión que intentará solucionar a lo largo de este año.
En marzo del 2013 comenzó a desarrollarse un programa de voluntarios que promueven una serie de talleres bajo el nombre "Cantando en los barrios", que buscan ampliar horizontes a niños y abuelos a través de la música, el arte, la cultura y la educación. Los mismos se llevan a cabo en los barrios INTA, Virgen Misionera, Seis Manzanas, 28 de Abril, Arrayanes y Nahuel Hue, sumados a los talleres corales en el Centro de Abuelos "La Paloma".
La Fundación tampoco es ajena a la situación económica general de otras organizaciones sociales, ya que para solventar estas actividades cuentan con algunos sponsors y la recaudación de dinero mediante eventos, discos de música grabados por los mismos niños, o bien mediante apoyos personales o instituciones como el Teleférico Cerro Otto y el gremio UNTER.
De hecho, desde la Fundación aún se espera por un subsidio proveniente del Ministerio de Desarrollo Social de Río Negro que se encuentra en trámite, aunque pudieron hacer efectivo uno del Gobierno Nacional, con el que adquirieron algunos instrumentos y sostuvieron el recuso humano para los talleres barriales.
"Seguimos adelante porque vale la pena lo que estamos haciendo y porque los implicados ponen mucho más que la razón", señaló Laura.
A pesar del esfuerzo, explicó que muchas veces la contención desde el arte es "muy compleja", pero considera que la clave está en la constancia de la actividad. Por ello, una gran noticia para la Fundación fue el posible acompañamiento del Ministerio de Educación de Río Negro, brindando apoyo institucional desde las escuelas para que hagan uso de las instalaciones.
De esta manera los 200 chicos que se involucran en las actividades de los coros, de los cuales 70 asisten a los talleres barriales, podrán contar con un lugar que los contenga, con personas dispuestas a dar lo mejor para ayudarles a encontrar una manera distinta de pasar los días, con objetivos, sueños y anhelos. (ANB)