2013-12-28

Balance 2013

Este año me convocaron a votar mis cinco películas preferidas del año en "La Internacional Cinéfila". La confección de listas y rankings, tiene para mi un especial interés relacionado con el poder saber más de este arte, ya que en dichos listados siempre aparecen varios títulos que uno no conocía y obran cono excusa para anexarlos prontamente al patrimonio cinematográfico propio. Nota de Mariano Benito.

El crítico, programador y amigo Roger Koza, tuvo la gentileza de invitarme a votar en un evento que él mismo inició en el año 2011. Consiste en invitar a gente relacionada con el cine (directores, actores, críticos, programadores, etc.) a votar sus cinco películas favoritas del año que se va. Pueden acceder a la información completa AQUÍ. Es muy interesante lo que Roger dice acerca de la confección de listados y de porqué a él le sigue entusiasmando hacerlo año tras año.

Como mencionaba antes, en lo particular me gusta leer las listas (algunas tienen comentarios complementarios) para enterarme de todos aquellos títulos que no pude ver y que generalmente me quedé con las ganas. Por ejemplo, la película que salió primera en la votación "L’Inconnu du lac "(y otras tantas más), se pudo ver en el último Festival de Mar del Plata, pero por superposición de horarios, quedó en mi debe cinéfilo. Así que les paso las cinco que voté y una breve descripción de lo que cada una de ellas me provocó como para llegar a elegirlas como las mejores del 2013.

The Master, de Paul Thomas Anderson.

Como en su título anterior "Petróleo", hay aquí también hay un duelo entre dos personajes extremos. Uno es un borracho perdedor (grandísimo Joaquin Phoenix) y el otro, un excéntrico gurú de una nueva religión que lo engatusa y utiliza para probar sus teorías (genial Philip Seymour Hofmann). Como en todas las películas de Paul Thomas Anderson, hay escenas emblemáticas e inolvidables. Como en todas sus películas hay un especial cuidado por la imagen, a la cual le confiere una delicada mezcla de potencia y estilización, siempre al servicio de la historia, pero generando también sensaciones alejadas de la mera trama, que perduran por siempre en el espectador abierto. Otra vez la visión lúcida de un país y de su sociedad. Cito a modo de ejemplo una excelente frase del crítico Roger Koza, que refleja la escencia de este film: "...pocas películas retratan tan bien el delirio estadounidense, una cultura sostenida en supersticiones diversas".

The Dirties, de Matthew Johnson.

Otra más que retrata el delirio estadounidense. Me gustan mucho las películas que saben jugar en/entre los límites de ficción y documental. El tema del film, los chicos que matan compañeros en los colegios norteamericanos. La forma, una genialidad de Johnson (que también actúa) que nos sitúa en un universo que hace reflexionar acerca del poder de las películas, pero aún más, de la maquinaria imperialista del cine norteamericano asociada a la industria armamentista y, fundamentalmente, a la vidas modélicas o a los modelos de vida que las películas enseñan y que millones aprehenden sin un céntimo de apreciación crítica de lo que están viendo. La película es norteamericana.

Los dueños, de Agustín Toscano y Ezequiel Radusky.

La vi también en Mar del Plata, e intuyo que en algún momento de 2014 se proyectará en nuestra ciudad. Es una ópera prima, impresionantemente sólida para ser la primera de esta dupla de directores tucumanos que vienen del teatro, pero que entienden a la perfección lo que es el cine. Una historia que divierte, aunque su tema es mas bien triste. Dos clases sociales bien diferenciadas se disputan el usufructo de una casa. Unos son los dueños, los que tienen la escritura y que a veces pasan unos días en ella. Los otros, son los trabajadores, son los que siembran la tierra, cortan el pasto, hacen las empanadas y, cuando los otros no están, la disfrutan.

Stories We Tell, de Sarah Polley.

Sarah Polley es una gran actriz canadiense a quien se la puede disfrutar en una gran película de Isabel Coixet llamada "Mi Vida sin mi", que no integra esta lista sólo porque es de otro año. Y Sarah, es también directora de cine. Pero Sarah, podemos decir que es alguien que tiene una riquísima historia personal, autosuficiente a los 14 años, lista negra de la Disney, activista de izquierda que perdió algunos dientes en manifestaciones, y, la hija de una extraordinaria mujer que murió joven y que dejó algún que otro secreto que Sarah se dispone a descubrir en este embriagador film documental. La película conmueve, atrapa y enseña algunas cuestiones como la de saber dosificar la información de acuerdo a intenciones dramáticas. También reflexiona al final acerca del tema de "contar historias", que da para un gran debate a posteriori.

Bright Day, de Hossein Shahabi.

También vista en Mar del Plata en la competencia internacional, me deslumbró por esa cualidad del cine iraní, que es sello de fábrica, y que tiene que ver con esa rara aptitud para contar, a través de una historia pequeña, todo un mundo. En este caso, estamos casi toda la película arriba de un remis, con una mujer, maestra de jardín de infantes, que busca que algún testigo de un juicio, declare la verdad y salve así la vida de un hombre inocente que puede ser condenado a la pena capital. A medida que recorren las calles de Teherán, vamos descubriendo la miserabilidad de algunos, la grandeza de otros y algunos secretos de la maestra de jardín de infantes. Sin discursos ni subrayados, el director nos da un panorama sobre las mujeres, el amor y las costumbres del país. También nos regala un personaje bellísimo, de una gran humanidad que le da sentido al film; me refiero al remisero, que no sólo presta el servicio de llevar a la mujer de un lugar a otro, sino que también aporta sensibilidad, sentido común y coraje a una situación tan extrema.

Podríamos cerrar este balance, diciendo que el año 2013 no fue uno que pasará a la historia por la cantidad de buenas películas. El cine argentino mejoró su performance en cuanto a taquilla se refiere y se quedó con el 15% del mercado local. Hay que aclarar que este porcentaje está prácticamente basado en seis películas: Metegol, Corazón de León, Tesis sobre un Homicidio, Séptimo y Wakolda. Se preguntarán si es poco o mucho o si está bien así; me refiero a que de diez entradas vendidas, sólo una y media sea para un film nacional. Se puede acotar, que es algo que pasa en muchísimos países del mundo; que en Francia fue de aproximadamente un 33%, en España de un 13%, pero en Corea del Sur, fue de un 60%. Que llegar a ese porcentaje sólo con seis películas, mientras que la enorme mayoría de estrenos nacionales (y hablo de varias decenas), no fueron vistas ni por mil espectadores cada uno, abren un viejo pero inconcluso debate acerca de las políticas audiovisuales de un país.

En lo local, tuvimos la vuelta de un festival de cine en nuestra ciudad y varias producciones en marcha y otras ya terminadas que dan cuenta de una cierta continuidad de la actividad audiovisual de Bariloche y la región. Este año se supone regresa el Espacio Incaa y con él, la posibilidad de encontrarnos con ese cine que no se consigue en los shopings.

Por Mariano Benito

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