3 madres
MOTHER (2009).
En el último festival de Mar del Plata y aprovechando la presencia del director que fue parte del jurado de la competencia internacional, se pudo ver una retrospectiva de los largometrajes de Bong Joon-Ho. Uno de ellos fue "Mother", que en esta ocasión se proyectó en una versión en blanco y negro especialmente preparada por él y su director de fotografía, Hong Kyung-pyo. Tras el enorme éxito de "The Host", Bong Joon-Ho cambia un monstruo fantástico por otro más real, más cercano y querible, pero tanto o más terrible: una madre dispuesta a todo por el amor de su hijo.
La madre coreana busca pruebas del asesinato por el que acusan a su hijo, un jóven algo tonto, que siempre anda en malas juntas, y al cual la madre sobreprotege durante todo el metraje. Sin embargo, no todo es lo que parece; la dulce y obstinada mamá que parece disponer de toda la energía del mundo para enfrentar a funcionarios policiales, carceleros, abogados corruptos y malandras, guarda algunos secretos. Una película descomunal desde la puesta en escena mezcla de clasicismo norteamericano y voluptuosidad coreana. Una madre oriental que deja como un poroto a la mejor idishe mamme.
A partir de Memorias de un asesino, el cine de Bong elige los géneros cinematográficos, aunque sea para pervertirlos, y sus historias pasan a centrarse en personajes dejados de lado tanto por la bonanza económica como por una sociedad dominada por el capitalismo. Con esas decisiones, y el tratamiento de sus protagonistas (siempre heroicos, incluso en sus errores) como algo más que simples engranajes ingeniosos para transmitir su virtuosismo logra darle a sus películas un trasfondo social e histórico que el cine parece haber dejado de registrar hace mucho tiempo... (28 festival de Cine de Mar del Plata).
LA POSTURA DEL HIJO (2013).
En palabras del propio director del film, Calin Peter Netzer,
en los países del antiguo bloque de la Europa del Este las circunstancias sociopolíticas han derivado en un sentido de posesión materno hacia los hijos mucho más desarrollado que en la Europa Occidental. Barbu, hijo único de Cornelia, tiene un accidente en el que atropella con su auto a un niño de 14 años. Es el punto de partida (aunque el hecho no sucede al inicio del film) de este agobiante drama que retrata primero una relación algo enfermiza entre madre e hijo y de fondo pero dándole sentido a todo, un fresco de la actual sociedad rumana de nuevos ricos de 4x4 en contraposición a los que viven (y mueren) en los suburbios pobres cercanos a Bucarest. La película ganó el Oso de Oro en Berlín 2013 y confirma un buen momento del cine de este país que a veces tanto se parece al nuestro.
Cornelia domina el cuadro en casi todo el metraje. Su presencia física es ostensible, y el peso de su personalidad y de sus desiciones salpica la vida de los otros como si se tratara de un campo minado por bombas. La actuación de Luminita Gheorghiu en el rol de Cornelia es exquisita. Una cámara en permanente movimiento (leve) parece acompañar el quebradizo ambiente en el que se mueven y sobretodo hablan sus personajes. Rumania parece Argentina en épocas de Menem. La tilinguería y el falso refinamiento gobiernan los vestuarios, muebles y costumbres de los nuevos ricos. Hay pocos personajes en este film con los que logramos empatizar, muy pocos. Sin embargo hay que destacar la opción del director de no caer en el lugar común al describir a sus personajes. A todos les podemos encontrar pliegues y aristas que escapan al estereotipo.
KILLER JOE (2011).
Acá, la mamá está en un sugerente fuera de campo. Sólo la vemos unos segundos, muerta en el baúl de un auto. Quise poner a este film del legendario William Friedkin (Contacto en Francia, El Exorsista), no tanto por el retrato de una relación madre/hijo(que ya desde el inicio se sabe como malísima), sino porque la forma en que cuenta este veterano director (tiene más de setenta años) es tan vital, jóven, inteligente y visceral, que no quería que se la pierdan. Lo de la madre aquí es más anecdotario, aunque habla de una realidad que contraresta diametralmente con aquellas madres y familias con que el cine U.S.A de los 50, pretendía enseñarnos a vivir el sueño americano y ser para todos nosotros, consumidores exclusivos de su cine, la madre patria cinematográfica.
Y no hay que dejar de reconocer que a pesar de la disfuncionalidad cada vez más presente en las familias retratadas en las películas de norteña procedencia, todavía tienen cineastas con las intenciones bien puestas y la sabiduría necesaria para contar bien un cuento. Hay numerosas escenas que quedan grabadas; hay actores que bajo las órdenes de Friedkin brillan intensamente; hay momentos tensos por todos lados y la perversión de varios de sus personajes genera situaciones memorables. Recuerden la escena de la pata de pollo frito.
Todo esto me hizo acordar de José (Pepitito) Marrone, un capo cómico argentino que tenía una frase muy famosa: "¡¡Ayyy, Mamita Queridaaa!!". Los tres hijos de estas tres películas nunca repetirán esas tres palabras. Tal vez sólo "¡AYYY!".
Por Mariano Benito