"Espacios": Semana Musical Llao Llao
ANB: ¿Qué te llevó a organizar Semana Musical y desde hace cuánto tiempo se está realizando?
Marcelo: La Semana Musical comenzó hace 21 años, si bien esta es la edición número 20, porque el año del volcán no se hizo. Y surge de un encuentro, que no podría decirse casual, con Martín Nijensohn, socio y director del festival.
Martín estaba buscando con quién asociarse para llevar adelante esta idea y fue su prima, que además es una muy buena actriz, quien nos puso en contacto.
En nuestra primera charla telefónica, nos dimos cuenta que éramos los mismos que, desde los 14 o 15 años, nos juntábamos para escuchar música. En esa época escuchábamos, entre otras muchas cosas, The Nice, la banda que tenía Emerson antes de hacer Emerson Lake and Palmer. El hermano de Martín, Dani Nijensohn, dueño del "Agujerito" -una de las disquerías de Buenos Aires con más historia en nuestro país-, nos proveía de los últimos materiales discográficos.
Así nos reencontramos. Yo desde hace mucho tiempo, soy productor de espectáculos y además, amante de la música, y esa combinación terminó de activar nuestra asociación para llevar adelante el proyecto de Semana Musical
ANB: Ahora, ¿cuáles son tus preferencias musicales?
Marcelo: Mis preferencias musicales más íntimas, fueron cambiando en el curso de los tiempos. Mi historia musical debe ser bastante parecida a la de todos. Escuchaba a los Beatles a los 10 años, antes al Club del Clan... siempre tuve un contacto muy cercano con todo tipo de música. Hoy puedo decir que me atrae la música étnica. Y si hablo de rock es Jimi Hendrix, entre otros, y con mucho cariño valoro a la cantante mexicana Lila Downs y a Peter Gabriel... y hay algo en el jazz y en los músicos de jazz, que en este momento, me resulta especialmente atractivo.
ANB: ¿Vos hacés música?
Marcelo: Estudio piano hace tres años. Empecé a partir de la necesidad de "mirar la música" desde otro lado. Dejar de ser sólo un escuchador, que es una cosa muy interesante, para adentrarme en este lenguaje que es maravilloso, muy completo. Un lenguaje extraordinariamente desarrollado con una inmensa posibilidad de variantes.
ANB: Volviendo a la Semana Musical. Considerás que tiene un público particular que espera su llegada, que es un evento que está inserto en Bariloche.
Marcelo: La historia de la Semana Musical es una historia de crecimiento. El primer año se hacía en el salón chico del Hotel Llao Llao y contábamos la cantidad de entradas que se habían vendido para poner la cantidad de sillas exactas y que pareciera que estaba lleno. 60 personas, 60 sillas, y unos pocos abonados.
Hoy contamos con muchos abonados y ya no estamos contando cuántas localidades tenemos vendidas. Creció conjuntamente con una valoración nacional, internacional y también del barilochense. Hay mucha gente en Bariloche que gusta y valora la música clásica y espera el evento, compran su entrada con anticipación y creo que puede considerarse como un público estable.
Bariloche está en un momento interesante a nivel cultural. Una generación que va egresando de la Universidad de Río Negro, la Fundación Cofradía que tiene por objeto promover la enseñanza y difusión de la música entre los niños, adolescentes y jóvenes, como escuela de música y que tiene muchos alumnos.
Y, además, Bariloche tiene músicos de mucho nivel. Músicos que se fueron y volvieron como Luis Salva (violinista) y Roberto Tormo (contrabajista) que reside en Francia y por momentos acá. Todo eso contribuye a un crecimiento de un estilo musical complejo,
al uso de instrumentos clásicos que se ensamblan en la ejecución de la música popular. Como sucedió en Europa cuando les llegó el rock y lo ensamblaron con sus raíces y "desarrollaron" el rock sinfónico.
Y, en relación al público que se acerca, básicamente es gente que viene de Capital Federal, de Córdoba. También viene mucha gente de Centro América, de Venezuela, de Estados Unidos. Por ejemplo viene un grupo de estadounidenses que se organizan para recorrer y conocer festivales, y así llegaron acá. También hay una pareja que viene de Brasil, ya hace más de 10 años. Algunos años vienen solos pero, de pronto, llegan con algunos amigos.
Y Semana Musical vive de ese público. Ocho días seguidos de conciertos es imposible para quien no sea "turista". Ese público es el que le permite "vivir" a la Semana Musical. Es imposible, para la gente que trabaja todos los días, modificar su rutina cotidiana y acceder a una semana de conciertos diarios.
De todos modos hay muchos barilochenses, que encuentran la forma de organizarse y acercarse a los conciertos nocturnos o a los gratuitos que se realizan a las 12 del mediodía, tanto en la Catedral como en el Hotel Llao Llao, y que siempre se llenan.
ANB: ¿Los barilochense consideran a la Semana Musical como una ventana que nos conecta con el mundo?
Marcelo: Yo creo que sí y no. Hay gente que valora fuertemente que esto pase en Bariloche, y gente que no le da la importancia que tiene.
Creo que Bariloche no aprovecha en su totalidad la gran raíz clásica que tiene. El Camping Musical es una institución que está pasando por un ciclo muy azaroso y la Camerata Bariloche básicamente conserva el nombre pero no termina de tener un diálogo profundo con el Bariloche actual.
Y si pensamos en la identidad musical que alguna vez tuvo esta ciudad, creo que siempre estuvo muy relacionada con la música clásica y eso es lo que mantiene viva la Semana Musical.
ANB: ¿Cómo eligen a los artistas?
Marcelo: Tenemos personas muy especialistas dedicadas a ésto, y Martín es uno de ellos. También contamos con la colaboración del maestro Rafael Gintoli, solista de La Scala de Milano, un alma y un corazón muy bondadoso, que nos va diciendo vayan por este camino o vayan por el otro. Y él es una muy valiosa guía en la elección de los artistas y del repertorio.
Nosotros sabemos que nuestros encuentros se nutren de gente que sabe mucho de música y consecuentemente con eso, tenemos que ofrecer tanto artistas como obras de primer nivel.
Una característica peculiar y muy interesante de los conciertos, es la presencia de un "especialista" que presenta las obras que se van a escuchar. Esto suma a la posibilidad de adentrarnos en la obra, ubicarla en contexto histórico, conocer datos sobre el compositor. Creemos que no es lo mismo leer estos datos en un programa. Que esa presentación posibilita una audición mucho más intensa y completa, que predispone y abre la escucha. En ese rol este año nos van a acompañar Marcelo Arce y Nelson Castro.
Y también nos interesa mucho la selección del repertorio. Se suelen presentar obras que son muy difíciles de conseguir en una buena grabación, muchas obras que no están grabadas o que no fueron reeditadas.
Además esa versión, esa interpretación, que compartimos en los conciertos, siempre es única, y la audición en vivo te ofrece el placer de ver quién toca cada instrumento, los intercambios de miradas entre los músicos, sentir las respiraciones y los sonidos de los dedos pulsando el instrumento. Algunas cosas que, a veces, por las técnicas de grabación, se pierden y convierten la pieza en una realidad "casi inventada". En Semana Musical los conciertos se realizan, en general, sin micrófono salvo en algunas oportunidades en que se requiera por algún motivo particular.
ANB: ¿A los artistas los entusiasma participar en esta convocatoria?
Marcelo: A los artistas los entusiasma mucho venir. Les encanta el escenario y el contacto con la gente. Y además, Semana Musical, tiene una fama. A los artistas jóvenes, por ejemplo, participar de "Jóvenes Extraordinarios" les resulta enriquecedor como parte de su "trayectoria" como músicos.
Y con los artistas argentinos sucede que, a veces, no se les da la posibilidad de tocar en nuestro país. Los grandes ciclos de conciertos que se organizan, impactan por la presencia del artista internacional y entonces, el argentino, queda afuera. Muchas veces tiene que irse del país para volver y ser reconocido.
ANB: ¿Cómo se llega a la edición Nº 20?
Marcelo: La continuidad de Semana Musical tiene que ver con un compromiso que tanto Martín como yo tenemos asumido. En este momento de nuestra larga vida como humanidad, hay una mirada que va más allá de lo económico y desde ese lugar valoramos el apoyo de un Bariloche que no apuesta sólo a la nieve y nos ayuda a apuntalar esta propuesta.
Esta es una actividad que se hace con amor. Y siempre y cada vez nos da gusto lo que sucede en los encuentros. Los conciertos nocturnos comienzan a las ocho de la noche, todavía una luz casi de día. Y se genera un clima muy especial. Escuchar el concierto y detrás de los músicos las ventanas gigantes del salón del Llao Llao abiertas al paisaje. Es un escenario maravilloso, y la acústica funciona muy bien a pesar de no ser una "sala de concierto". Y, además, si alguien está por ahí y puede acercarse y ver los ensayos se produce un contacto muy interesante con el artista.
La gente elige, sabe lo que va a escuchar y valora la variedad de las propuestas. Y siempre encuentra algo para sentirte atraído.