2013-09-27

Cristina inauguró Centro de Ensayo de Alta Tecnología en INVAP

La Presidenta cortó la cinta de inauguración del Centro de Ensayos de Alta Tecnología S.A. (Ceatsa) que permitirá a la Argentina probar en el país equipos como satélites, radares y desarrollos de la industria automotriz. Hasta ahora esas pruebas se realizaban en Brasil.

Cristinta Fernandez ya inauguró el moderno Centro de Ensayos de Alta Tecnología (Ceatsa) que funcione en el complejo que el INVAP posee en el este de la ciudad de Bariloche. En su recorrida, la Presidenta también visitó el área de construcción de satélites y otros espacios del INVAP.

Pasadas las 14,45 Cristina llegó a la sede de la empresa rionegrina de investigación y tecnología, donde la esperaban funcionarios nacionales, provinciales y municipales, y militantes de organizaciones como La Cámpora y el Movimiento Evita.

La Presidenta firmó además el convenio para la construcción del Gasoducto Cordillerano -una obra esencial para Bariloche programada por el Ministerio de Planificación Federal-, que demandará una inversión del Estado nacional de 180 millones de pesos. Con las autoridades de la Universidad Nacional de Río Negro (UNRN), además, suscribirá un acuerdo para efectivizar la entrega de un aporte de 5 millones de pesos para la edificación de laboratorios de la nueva carrera de Ingeniería en Telecomunicaciones.

El Ceatsa funciona desde diciembre último en Bariloche, tras su creación en 2010 a partir del programa satelital geoestacionario para telecomunicaciones Arsat, con capacidad para recrear las condiciones que atraviesa un satélite durante el lanzamiento, y en el espacio exterior, donde deberá funcionar 15 años.

"Excepto por el de Brasil -en el que se probó el satélite argentino SAC-D Aquarius antes de mandarlo con éxito al espacio-, el resto de los centros de ensayos están en el hemisferio norte, lo que demanda costos altísimos de traslado durante meses del satélite y el personal" de prueba, detalló el Gerente de Ceatsa, Marcelo Fama.

Fama, joven egresado de la carrera de Física del Instituto Balseiro, en Bariloche, enfatizó que "el Estado argentino invirtió sabiamente en gestar este centro de ensayos en Argentina".

"El programa nacional estableció a través de la creación de Arsat la fabricación y el lanzamiento de satélites, pero también podemos proveer la fase de ensayo", que es imprescindible para verificar que funciona aquello que demandó una enorme inversión.

Un ensayo mandado a hacer a Europa implica "cinco meses y, considerando que no haya ninguna falla que corregir, puede representar millones de dólares".

Los materiales de un satélite están sometidos a un extremo gradiente térmico por la variación de frío y calor derivada de si el sol ilumina o no la estructura, por lo cual se lo prueba en un rango de 190 grados bajo cero hasta 150 grados centígrados en una gigantesca cámara de termovacío, sin gravedad, durante 45 días en los que el gasto en nitrógeno líquido es de un millón de dólares.

Además, se debe medir también la compatibilidad electromagnética de los distintos equipos electrónicos montados en el aparato, y deben ser reproducidas las tensiones mecánicas a las que estan sometidos los diversos componentes del satélite.

Una de las pruebas más extremas es un enorme vibrador de 50 toneladas, el más grande del mercado, que es una bobina como un gran parlante, para probar aparatos de hasta 5 toneladas de peso.

"Es un ensayo acústico tres veces mayor en potencia que un recital de rock en un megaestadio, para ver si sobreviven las conexiones eléctricas", precisó Famá. (TELAM - ANB)

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