Ciclo "Espacios": El Brote
ANB: ¿Qué te impulsó a llevar a cabo este proyecto?
Gabi Otero: Fue un sueño lo que nos movió a meternos en esta tremenda tarea. Y también el deseo de dar respuesta a una necesidad compartida, con los grupos de teatro independiente que tenemos una continuidad en nuestro trabajo y en la búsqueda de una poética propia: tener un espacio donde trabajar, donde producir nuestras obras, donde mostrarlas.
El Brote tiene 16 años de vida.
El nombre "El Brote" es toda una metáfora. Significa el brote de estar brotado porque se tiene una crisis, pero también el brote como surgimiento de algo nuevo: de nacimiento. Eso configuró nuestra identidad. Iniciamos los encuentros en 1997 en la casita de salud mental. Yo daba talleres como agente técnica cultural de la provincia con grupos vulnerables o marginados. Susana López Anido, una psiquiatra amiga, conocía una experiencia anterior que hice en Carmen de Patagones y me convocó para replicarla. Después nos encontrábamos en La Llave y luego, por muchos años, nos prestó la sala la Iglesia Luterana. Esto fue hasta que construimos la sala.
Al poco tiempo de haber iniciado estos talleres, con pacientes de Salud Mental del Hospital Zonal de Bariloche. me doy cuenta del potencial creativo de los integrantes del grupo. Estos compañeros que venían de los márgenes, a partir de trazos o fragmentos, partes de sus padecimientos, promovían letras de un vocabulario que yo veía que se podía vincular, desde la poesía, con el teatro. Eso me motivó y sobre finales de ese primer año dejamos de ser taller para constituirnos como un grupo de teatro alrededor de una producción que fue nuestra primera obra. El grupo nos ofrecía la posibilidad de refundar los vínculos, de la reproducción del lugar de sumisión. Porque el paciente es paciente en todos lados, salir. Es el loquito del barrio, es paciente en la familia y en los pasillos del Hospital donde no tiene ni voz ni voto.
Este pasaje de paciente a actor fue parte de lo que nos ocupamos como construcción en los primeros tiempos y lo que definió, a lo largo de los años, toda una identidad, que hasta nos permitió llegar, en el 2006, a participar de un Congreso de Cultura y de Desarrollo Social en Cataluña
Desde 1999 al 2004 hicimos una inmensa tarea en lo social, desde el teatro. Llegamos a 4.000 jóvenes de sectores populares de barrios periféricos de Bariloche Trabajamos en las escuelas públicas, juntas vecinales y centros comunitarios con un proyecto que se llamaba "Salud comunitaria y Educación a través del Teatro". Tomábamos problemáticas emergentes en los jóvenes, que ellos mismos identificaban, como discriminación, violencia y falta de proyectos de vida y, con técnicas del "teatro del oprimido", se presentaban escenas, que permitían la reflexión. y la posibilidad de generar cambios, transformar y transformarnos.
Y como la gente quería seguir en contacto con nosotros se profundizó la idea, el sueño, el deseo de tener este espacio que, en principio lo pensábamos como Centro de Formación en Animación Sociocultural y Teatro.
ANB: ¿Cómo fue el proceso de construcción? ¿En soledad o estuviste acompañada?
Gabi Otero: Siempre nos manejamos como grupo. Este espacio está a cargo de la Asociación Civil "El Brote". Nos constituimos en ONG cuando vimos que empezaron a mermar los apoyos del Estado y necesitamos este formato para poder gestionar recursos y dar continuidad a nuestro proyecto. De ese modo asumimos una responsabilidad jurídica, legal, social e ideológica. Si bien yo pongo mi cara y mi cuerpo, el grupo tiene una imagen de compromiso, de trabajo, coherencia y transparencia que valora la comunidad
En el año 2003, empezamos las gestiones y surge un posible comodato (por un terreno) a 5 años. Pero, cualquier ente financiador, pedía un mínimo de 20 años para brindar su apoyo. Durante la gestión de Juan Salguero en la intendencia de Parques Nacionales, obtenemos el comodato a 20 años. Eso nos da la posibilidad de que el Instituto de Teatro nos dé su apoyo, exigiendo una contra parte del 40 por ciento, que conseguimos en la gestión de (el ex Intendente, Marcelo) Cascón. Se firmó la contraparte, pero el Municipio tardó un año en pagar y mientras tanto se nos devaluó el dinero del Instituto. El riesgo era tener que devolver el dinero que ya habíamos invertido. Pero llegamos a construir lo que se ve al día de hoy. Esta es la primera etapa de un proyecto de una sala más grande, para 200 personas que no se logró construir en estos 9 años y que no sé si lograremos.
ANB: ¿La sala tiene un público estable?, ¿podrías caracterizarlo?
Gabi Otero: "El Brote" tiene 10 obras producidas y estrenadas, en un lenguaje muy popular, nada hermético, aunque poético y profundo, pero popular. Y eso hace que se acerca gente que a veces no va a otros espectáculos. Mucha gente que ha tenido la oportunidad de acercarse a nosotros cuando andábamos por tantos lugares vuelve a vernos, comentan y traen otra gente.
Entonces el público es muy diverso: Son lo habitué del teatro, jóvenes de los barrios, integrantes de organizaciones sociales y vecino que escuchan lo que se comenta y deciden venir.
ANB: ¿Los artistas valoran este espacio?, ¿por qué?
Gabi Otero: Los artistas se acercan con propuestas y pedidos diversos. Pero, quienes se acercan, saben que en El Brote, tratamos que los espectáculos tengan una calidad, una profesionalidad y también, nos importa el respaldo ideológico.
El Brote además participa, con otras organizaciones, de eventos como" Arte y Parte", donde se reflexiona sobre la realidad de Bariloche, sobre los acontecimientos que movilizan o debieran movilizar a la sociedad. Creemos que los jóvenes son nuestro futuro, nuestra esperanza y sin embargo la voz de los jóvenes no sólo sigue estando acallada sino que también criminalizada.
Hay una línea que El Brote sostiene en lo artístico y en lo social, y siento que todo eso es valorado y los artistas saben que las puertas están abiertas para dar espacio a la escena local y regional. En este momento social el trabajo grupal está afectado. Vivimos en la inminencia de lo cotidiano, enfrentando los desafíos de la sobrevivencia, y eso tiende a la labilidad en los vínculos, atenta con la posibilidad de juntares y de sostener un proyecto en el tiempo.
Desde El Brote intentamos mantener viva una coherencia y que el espíritu de "integrarnos" se extienda a las personas y a los grupos comprometidos en la construcción de una poética propia y patagónica. Eso atrae a los compañeros que están en la búsqueda de "una ficción poética". Cómplices y en coincidencia, parafraseando a Cocteau, creemos que: "El arte es una mentira que dice la verdad".
ANB: ¿En qué se basa el sustento económico?, ¿cuentan con algún tipo de aporte?
Gabi Otero: En este momento, en realidad, estamos cansados, desgastados por tanto esfuerzo realizado en forma voluntaria. El problema es sostenerse porque los espectáculos no dan ganancia, dan pérdida y entonces se dificulta mantener el espacio abierto.
Estamos por presentarnos al Instituto de Teatro que tiene una línea de subsidios para salas. Pero esto exige una contraprestación en relación a la cantidad de espectáculos que se tienen que presentar en el año, y nosotros tenemos que hacer una programación en relación a las reales posibilidades de los que estamos trabajando en la sala. Nadie puede mantener su vida personal y laboral si trabaja ad honorem.
El año pasado se presentaron 50 espectáculos. Pero estamos achicando el paso. Tratando de "dar el paso según la pierna". Todavía nos deben dinero y por eso estamos muy desgastados. Pero esto no es distinto de lo que pasa en otras salas.
Para sostenernos se alquila la sala para talleres y se organizan eventos especiales. En este momento se dictan seminarios de clown, teatro, se dan charlas de temas de interés social. Está funcionando un taller de violín, al que asisten 25 jóvenes, y Marcela Saracho da, en forma gratuita, un taller de escritura. Pero..., se necesitan subsidios,. El Brote también se usa como sala de ensayo y aquí se realizan los encuentros de Teatreros de Bariloche.
ANB: Qué problemas trae tener un espacio abierto
Gabi Otero: Hubo muchas dificultades para lograr la construcción. Problemas muy complicados porque no hay política públicas sólidas, ni canales burocráticos pensados para un espacio de estas características. La habilitación nos costó casi dos años porque nos querían poner una habilitación comercial y este no es un comercio, es una entidad sin fines de lucro que cumple una función social y cultural. "Éramos cuatro gatos locos remando en seco y en subida".
ANB: ¿Qué pedirías y a quién?
Gabi Otero: Yo veo que en Bariloche no hay una puesta en valor de los artistas. No sólo nieve y chocolate. Y artistas de primer nivel. Y el arte puede ser parte del circuito turístico y los sectores empresariales podrían apostar a los circuitos culturales. Creo que hay que pensar en estrategias conjuntas de gestión Es un tema de política pública ver y tener en cuenta los objetivos y necesidades de cada espacio donde se realiza actividad cultural, y aportar de modo que esos objetivos se cumplan.
ANB: ¿Por qué siguen sosteniendo este espacio abierto a los artista y a la comunidad?
Gabi Otero: Porque apostamos a la posibilidad de propiciar un momento de encuentro donde, tal vez, se nos revele algo: La inquietud de hacernos algunas preguntas. La expectación de "conmover" porque la función del teatro es "moverse con el otro".
Coco Martinez que escribió los textos de "No esta loco quien pelea" (obra premiada en el año 2012) decía que "el teatro es contagio", es ser tocado por el otro. Y nosotros nos sentimos acompañados por la gente que conoce y colaborara con ganas de que el proyecto continúe. Y nos pone contentos saber que todo lo que se fue construyendo hace que estemos en condiciones óptimas para recibir a los artistas y al público. Tenemos un sistema seguridad anti incendio, puerta antipánico, vidrios con termo paneles, buena calefacción, buenos baños...
Todo eso nos da la satisfacción de estar haciendo las cosas con responsabilidad y bien.
ANB: ¿Se acerca esta realidad a lo que soñaste?
Gabi Otero: Nuestro sueño fue y es aportar al encuentro y siento que lo estamos logrando. Este espacio está abierto a la comunidad con la idea de que el arte puede achicar contrastes. Que el arte no es un privilegio sino un modo de encuentro humano con posibilidad de generar reflexión. Por eso los invitamos a todos a que entren a este espacio.