"Hay que descorporativizar a la Justicia"
"Esta Justicia vicaria, lejana, extraña a la ciudadanía, que se autorregula en forma separada de la sociedad, está fuera de lugar", afirmó Garzón en Bariloche, donde disertó sobre derechos humanos y los 30 años de democracia en el país.
El magistrado, suspendido por intentar juzgar los crímenes del franquismo en España, y hoy asesor en Derechos Humanos de la Cámara de Diputados argentina, advirtió que "la democratización de la Justicia no afecta en nada a la independencia de los jueces, que debe mantenerse hacia adentro y afuera".
"Apoyo cualquier proyecto que trate de aproximar la justicia al pueblo, porque el verdadero titular de la justicia es el pueblo. Los jueces no hacen más que administrarla en su nombre, en forma independiente y con apego a la legalidad", dijo en diálogo con la prensa de Bariloche.
Señaló que incluso es partidario de hacer "más directamente democrática la designación" del gobierno de los jueces, "con una elección universal directa, como cualquier otra institución, sin necesidad de mediación".
Garzón cuestionó los planteos "confrontativos" que se producen en el debate y consideró que "la Justicia es muy compleja, poco comprensible técnicamente para los ciudadanos, y corporativa, y cuando se le pide que se abra a la sociedad siempre hay reticencias. Son defectos ancestrales muy arraigados".
Agregó que "es lógico que sea el Ejecutivo nacional el que impulse la reforma, esa es su labor, y luego opera un control constitucional", y atribuyó las fuertes controversias a la reticencia del Poder Judicial por la "la pérdida de poder corporativo" que promueve la iniciativa, y no por la supuesta pérdida de independencia judicial".
Puso el ejemplo de España, donde "el Parlamento designaba al Consejo General del Poder Judicial, y ahora hay una mayor intervención del Ejecutivo, y nadie cuestiona la independencia".
"La designación por los ciudadanos del gobierno de los jueces es el sistema más puro que puede haber, mucho más puro que la designación en manos de abogados o de los propios jueces. Y no lo digo ahora, lo tengo escrito desde hace varios años", explicó.
Al término del encuentro con organizaciones sociales y de derechos humanos (ver nota aparte), señaló que "lo más grave en estos temas es la desconfianza hacia la acción de la justicia, que es donde se acrisola el resto de las instituciones, y cuando todas fallan, ésta no debería hacerlo".
Consideró que "la desconfianza de parte de la sociedad y también de organismos de derechos humanos, los más comprometidos en este ámbito, obliga a establecer un diálogo de aproximación a la realidad y a esos derechos, lo que debería priorizarse".
Garzón brindó además una disertación sobre "Derechos Humanos, a 30 años de Democracia". A sala llena, el magistrado recibió por parte de la Intendencia la declaración de "Huésped de Honor", y las llaves de la ciudad.
"Si analizamos la historia de este país y de otros, no todo ha sido negativo. Argentina nunca desde el golpe de Estado del 24 de marzo de 1976 ha abandonado la lucha, la esperanza, la democracia y los Derechos Humanos. Es el gran sello de este país, 30 años de lucha y reivindicación que no han existido en otro país", indicó el Juez.
Garzón reivindicó la política de juzgamiento de los responsables de los crímenes de lesa humanis de la dictadura, y ejemplificó, en ese sentido, que "cuando no se atienden los problemas anteriores que suceden en un país, los pies se posan en barro y en algún momento, es muy probable, la democracia se cae o se debilita y es lo que ha sucedido lamentablemente en otros países". (ANB)