Nueva carta en Batistín
"La mayoría de nuestros comensales son turistas, que gustan probar platos con productos patagónicos", explica el cocinero. "Por ello, servimos principales con cordero, ciervo, truchas y hongos; y postres con chocolate y frutos rojos", agregó. De la carta el plato más pedido es el lomo, que se grilla envuelto en panceta, papas a la crema y peure andino. Le siguen el ciervo, que Max sirve acompañado por una guarnición de papas y hongos con chutney de manzanas verdes y luego el confit de cordero.
"Del mar traemos los langostinos, que incluimos en varios platos", afirma. Su creatividad sobresale detrás de un cocinero de bajo perfil y cuando se le pregunta por su trabajo, contagia su amor por la cocina sincera. Sus platos son delicados y equilibrados en cuanto a ingredientes, mucho sabor y colores. En cada uno se puede disfrutar de los productos típicos de la Patagonia.
Entre las entradas se podrá disfrutar de una causa limeña elaborada con papas crocantes, langostinos salteados, fetas de palta, mayonesa de zanahoria, semillas de amapola y tiras finas de morrones apenas salteados ($ 75.-). Un plato bien latinoamericano que al momento de su estreno despertó los sentidos para continuar ansiosos con la degustación.
La sopa de cebollas es otra de las opciones, cremosa, con cubitos de panceta y un croutón de pan tostado que de apoco absorbe el caldo de la preparación, ingrediente que escogimos para degustar al final del plato, exquisito ($ 45.-). Muy recomendable la provoleta de queso de cabra, con ají molido, acompañada con hongos portobellos, champiñones y un chimichurri que termina de combinar sabores y aromas de campo $ 70.-).
Entre los platos principales, abundantes y sabrosos, se sumó a la carta de invierno un goulash con spaetzle, en dos versiones: spaetzle clásicos y otros elaborados con albahaca y espinaca, ambos muy suaves, presentados con un guisado en su centro a base de bola de lomo, que concentra todo el sabor logrado con especias durante una hora de cocción ($ 90.-)
El confit de cordero, tierno, que convence al paladar con el sabor característico de esta carne tan ponderada y el aporte perfecto del romero, acompañado por cuñas de papa y salsa criolla ($ 105.-); el lomo de ciervo es otra de las delicias, presentado en porciones acomodadas sobre un colchón de chutney de manzanas verdes, anís estrellado, pimienta en granos, pasas de uva, canela y semillas de mostaza que dan a la preparación un crocante perfecto, un chutney exquisito que contrasta con su sabor dulzón y da la posibilidad de descubrir en sus aromas y sabores todos sus ingredientes ($ 110.-).
Los lomitos de trucha son un manjar. Sus trocitos se acompañan con papas logradas a punto Finalmente los postres, ideales para compartir y coronar una prometedora velada. Entre ellos, un pictórico biscocho brownie luce de estreno, con cítricos, frutillas, láminas de chocolate y crema inglesa.
Abierto al público en general, en Batistín la velada es única: ¡"a la manera del chef"!.
Por Visión Gourmet
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