Barilochense "experta en vinos"
Anabella es propietaria de Patagonia Vinos, la principal vinoteca de la ciudad, y reconoció haber estudiado muchísimo durante los cuatro años que duró el curso, con formato universitario. Además, para probar y conocer sobre vinos y bebidas, realizó viajes por diferentes países del mundo. "Esto es algo que me apasiona, por ello, no dudé en poner todo mi empeño y esfuerzo para lograr el objetivo", aseguró. Es la segunda barilochense distinguida por su experiencia en vinos durante el 2013, ya que previamente Paz Levinson, fue finalista del campeonato mundial de sommeliers (foto).
Además de ser experta en vinos es traductora de inglés, algo que contribuyó muchísimo en sus estudios, ya que las clases, exámenes escritos y orales y entrevistas tienen lugar en este idioma. También contribuye dominar el francés, italiano y castellano, pero el inglés es fundamental.
Junto a la barilochense obtuvieron el diploma Flavia Rizzutto (directora de CAVE y distinguida como mejor sommelier de Argentina en 2002), Carolina Garicoche (sommelier y editora de la revista Master Wine) y Matías Chiesa (sommelier de Restó y docente en CAVE).
Durante los cuatro años de estudio, además de perfeccionarse en vinos y enología, los participantes deben aprender sobre marketing, comercialización internacional, geografía, climatología y biología, entre otras materias. La experta evaluó que la principal diferencia que tienen los sommelier argentino (y ella como alumna) con los profesionales del hemisferio norte es que ellos pueden probar sin mayores problemas vinos y bebidas de todo el mundo, mientras que en el sur esto es muy restringido. "Nosotros tenemos que viajar, lo que constituye un costo adicional muy importante", evaluó.
El examen final, que se realizó en los salones del Centro Argentino de Vinos y Espirituosas (CAVE) se demoró seis meses, ya que los vinos a catarse tuvieron problemas para salir de la aduana. Esto causo malestar entre los directores del instituto, y Argentina no volvería a ser sede del curso. Los participantes debieron catar 12 vinos a ciegas (sin ver la botella) y realizar una nota de cata, por escrito, de cada botella. Luego hay un examen teórico. La nota final llega después de unos dos meses.
Alcuaz opinó que los primeros cuatro diplomas constituyen un reconocimiento más para los sommeliers y los vinos argentinos. También les abre la puerta al curso para "Master of Wine", el máximo título internacional.
Por VisiónGourmet
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