En 2012, casi 9 de cada 10 pesos que gastó el municipio fueron para sueldos
Los números del ejercicio financiero 2012 de la municipalidad, no dejan lugar a dudas: El peso de la masa salarial sobre el ejecutado presupuestario global trepa al 84,5 por ciento; pero si se tiene en cuenta sólo las erogaciones corrientes -que exceptúa recursos nacionales y provinciales para obras públicas, por ejemplo- ese número trepa hasta el 88,8 por ciento.
Así, de cada 10 pesos que invirtió el municipio en 2012, casi 9 fueron destinados a los sueldos de los aproximadamente 1700 empleados de la comuna.
Una de las explicaciones de esta situación que ahoga casi hasta el límite la capacidad de funcionamiento de la municipalidad, es el bajo nivel de recaudación local y el histórico sobredimensionamiento de los Presupuestos que presentan los sucesivos gobiernos municipales. En el caso del correspondiente a 2012 -en realidad, un Presupuesto prorrogado de 2011- la recaudación "en menos" en relación al cálculo plasmado fue de 57,8 millones de pesos, de los cuales 28,8 millones corresponden a la Jurisdicción local.
La situación de ahorcamiento financiero de 2012 se produjo a pesar que el flujo de recursos de Nación y Provincia fue superior a lo previsto en 36,4 millones de pesos.
Con este panorama, el año pasado la municipalidad sólo dispuso de 21 millones de pesos para abarcar otros aspectos que no sean el pago de sueldos. Se incluyen allí bienes de consumo -combustible, material de oficina, entre otros-, el pago de servicios -luz, agua, gastos judiciales, multas e indemnizaciones-, y aspectos clave como las políticas sociales y la obra pública con financiamiento local.
Estos últimos dos aspectos fueron los más perjudicados por la falta de recursos. Innumerables programas de atención social -incluyendo becas, pensiones, ayudas sociales, recursos para familias afectadas por incendios, conexiones de gas, ciclo participativo joven, entre muchos otros- muestran una ejecución en cero. Es decir que no se gastó ni un sólo pesos en esos conceptos. Aquellos ítems del ejecutado "social" que muestran movimiento son, en su mayoría, programas con financiamiento nacional como el Plan Manos a la Obra y Argentina Trabaja.
El rubro de Obras Públicas vuelve a mostrar la inexistencia de recursos. Según estaba previsto, debían invertirse 4,5 millones de la cuenta de Rentas Generales para la realización de trabajos, pero sólo se gastaron 1,5 millón, del cual 1,1 millón fue para "bacheos planificados".
En tanto, 330 mil pesos se destinaron a la adecuación de los sistemas pluviales. Esa fue toda la "inversión municipal" en obras públicas.
Los 8 millones de pesos restantes aplicados a la obra pública correspondieron a transferencias de Nación, pero no tuvieron impacto en Bariloche: La municipalidad fue el "pasamanos" de la obra de Potenciación del Gasoducto Cordillerano que se construyó en la provincia de Chubut.
La obligación de atender las exigencias salariales -la masa mensual supera los 13 millones de pesos- llevó a la administración Goye a utilizar recursos correspondientes a obras públicas provenientes del Fondo Federal Solidario -Fondo Sojero-, para lo cual contó, incluso, con autorización del Concejo Municipal.
El atraso en la modificación de la política tributaria y las demoras en la actualización de valores, pero fundamentalmente -y teniendo en cuenta el carácter poco distributivo del turismo como actividad- la decisión política de los sucesivos gobiernos de no presionar a los sectores más concentrados de la economía son explicaciones claves del Estado raquítico que luce el municipio.
En contrapartida, crece el poder de fuego del gremio municipal, cuya capacidad de presión es directamente proporcional al impacto del rubro salarios en la masa presupuestaria global. Un mínimo desacuerdo con las autoridades del Centro Cívico deriva en un potencial conflicto que, ante la debilidad institucional de la ciudad, pone en jaque a cualquier gobierno. (ANB)