"Sólo le pido a Dios..."
"Sólo le pido a Dios que lo injusto no me sea indiferente"
Así, señala una frase de la canción de León Gieco, en alusión a las desigualdades sociales que viven miles de niños, cientos de familias que se ubican en la zona del Alto de nuestra ciudad. A partir de los hechos vividos el 20 de diciembre, la sociedad interpreta, al igual que las autoridades locales, provinciales y nacionales, sólo las imágenes de los plasmas o LSDs. No intenta reflexionar sobre las causas.
"Sólo le pido a Dios, que lo injusto no me sea indiferente", canta León Gieco. Vale decir en Bariloche, que la Justicia sea diferente, que si condena los saqueos, debiera – sobre todo – condenar la situación de vulnerabilidad, de exclusión, de marginación, de hambre y miseria en la que sobreviven cientos de hogares.
Tanto las autoridades locales, provinciales y nacionales, sólo atinan a ver los plasmas, para poner el grito en el cielo y expresar: "Éso no es hambre, no son de primera necesidad esos productos". La pregunta que cabe es ¿si la gente sólo se hubiera llevado alimentos, no serían denunciados?
Tanto el gobierno municipal como el provincial, apelan a criticar en base a las imágenes que se expusieron, ninguno dice nada de la foto del pibe con las dos pelotas en sus manitos.
Para ayudar a la Justicia, que quizás no visitó la zona del Alto, para ayudar al Juez Ricardo Calcagno, están las imágenes de cómo viven las familias, con carretilla llena de botellas para buscar a 500 metros, el agua necesaria para cocina, higienizarse o tomar mate.
Sin energía eléctrica y mucho menos, sin gas natural. Estas imágenes no intentan minimizar el llevarse los plasmas, es simplemente tratar de entender que la gente pobre, sin empleo o con becas de 1200 pesos -o simplemente changuitas- también tiene sueños, también tiene hambre, sufren y desean y, sobre todo, necesitan vivir y no, sólo sobrevivir, desde que nacen.
¿Será posible que la Justicia, sea inteligente, razone y exija a los gobiernos que eviten que se vulneren los derechos esenciales? ¿Será posible que el Juez Calcagno u otros Jueces, condenen cómo sobreviven cientos de hogares? ¿Será posible que las autoridades municipales y provinciales, dejen de echarse culpas apelando a frases retóricas de neto contenido político? Si algo o todo de estos interrogantes aparece, es que Gieco pueda cantar y nosotros con él: "Lo injusto no nos fue indiferente".
Wilge Delgado Ramos