POETRY de Lee Chang-dong (2010) Corea del Sur
El cine de Corea del sur viene sorprendiendo desde comienzos de la década del 90, tanto a coreanos como a casi todo el mundo. Sus películas son vistas en su propio país por una considerable cantidad de espectadores, no sólo porque el gobierno ha impuesto hace ya un tiempo un sistema de cuota de pantalla (las películas nacionales tienen una cantidad de días de exhibición asegurada por año), sino también porque los cineastas se han acercado mucho al gusto del espectador medio. Asimismo, no todo el cine coreano está hecho, pensado, para las grandes masas; hay una respetable cantidad de directores que se han consolidado a nivel mundial por la gran calidad artística de sus obras. Kim Ki Duk, Hong Sang-soo y Lee Chang-dong, son los exponentes de un cine emparentado con lo europeo, y ya a esta altura ostentan altas posiciones en los grandes festivales internacionales; Park Chan-wook y Bong Joon-ho (entre otros) son los llamados directores cinéfilos, que se han especializado en cultivar los géneros, en una revitalización de los mismos, dentro de una mirada mas cercana al clasicismo de hollywood. Todos ellos empuñan sus cámaras con un nivel que sorprende por la calidad de sus propuestas y porque han logrado juntar dos palabras de dificil maridaje: cantidad y calidad.
Poetry, se relaciona más con el primer grupo, pero no llega al intimismo de las propuestas de Kim Ki Duk; el film, explora principalmente a un personaje, femenino, en las puertas de la tercera edad, que se enfrenta a algunas situaciones de gravedad, como son las primeras manifestaciones del alzheimer y la atrocidad de descubrir que su nieto ha participado de la violación de una compañera de colegio. Dentro de este panorama, Mija (interpretada inolvidablemente por la veterana y famosa actriz Da-wit Lee) decide emprender un curso para aprender a escribir poesía.
Mija cuida a su nieto (su madre vive en otra ciudad) y también a un hombre mayor que está postrado. Mija se enfrenta al conocimiento desgarrador de su nieto, Mija se enfrenta a las consecuencias de los actos del mismo y a la hipócrita y cínica reacción de los padres de los compañeros de su nieto. Mija se enfrenta al olvido de ciertas palabras. Mija quiere reflejar lo bello, y por eso quiere hacer poesía. La vida no es bella, pero Mija si.
La vitalidad y autenticidad de este bello personaje, y las particularidades de la historia que se cuenta, bien podrían darse en cualquier lugar del mundo. Ahí reside en parte, una de las razones por las que este film es tan bien aceptado y disfrutado por la generalidad de los amantes del buen cine; el resto es para Chang-dong Lee, sus técnicos y su maravillosa actriz.