Una mujer fue adoptada por el hombre que la cuidó en su infancia y con quien se reencontró de adulta | ANBariloche
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Viedma

Una mujer fue adoptada por el hombre que la cuidó en su infancia y con quien se reencontró de adulta

La Justicia de Viedma concedió la adopción plena a una mujer que, siendo niña, estuvo al cuidado de una familia solidaria. Tras años sin contacto, el destino los volvió a cruzar en Las Grutas y el vínculo paternal renació con tanta fuerza que él decidió adoptarla legalmente.
08/09/2026 12:05 Hs.
La sentencia hizo lugar a la demanda en todos sus términos. Foto: ilustrativa.
La sentencia hizo lugar a la demanda en todos sus términos. Foto: ilustrativa.

Hay historias que parecen escritas por el guion de una película, pero que suceden en la vida real. Una de ellas tuvo como escenario principal a Viedma y Las Grutas, y como protagonistas a una mujer que, después de décadas, logró que la Justicia reconociera lo que su corazón ya sabía: que el hombre que la cuidó en su infancia era, y siempre había sido, su padre.

Todo comenzó cuando ella era una niña. Por razones que el expediente no detalla, quedó al cuidado de una pareja solidaria que la recibió en su hogar; le prepararon una habitación y la integraron a su vida cotidiana. Allí, la pequeña aprendió a llamar "mamá" y "papá" a quienes la acogían, construyendo lazos que parecían destinados a perdurar.

Pero el rumbo cambió. Su madre biológica manifestó su deseo de reunir a sus hijos y la niña regresó con su familia de origen. Por recomendación de los equipos que intervenían en el proceso, la familia solidaria y la menor perdieron el contacto, en pos de restablecer el vínculo con la familia biológica. El tiempo pasó, y cada uno siguió su camino.

El reencuentro, sin embargo, estaba escrito. Años después, cuando ella ya era una mujer adulta, casada y con hijos, sus vacaciones en un camping de Las Grutas la llevaron a cruzarse nuevamente con aquel hombre. Él, que para entonces se había separado y formado otra familia, trabajaba como encargado en el lugar. El impacto del encuentro fue inmediato: al verlo, ella lo llamó "papá" y se fundieron en un abrazo que borró años de distancia.

Desde ese momento, el vínculo se reanudó con fuerza y se extendió al resto de sus familias. Una hija del hombre declaró ante la Justicia que considera a la mujer como su hermana, y que ambas familias mantienen un trato frecuente y cercano. Otros testigos también coincidieron en describir la relación entre ambos como la de un padre y una hija. Las pruebas no faltaron: fotografías que retrataban cumpleaños, reuniones familiares y hasta un acto de graduación daban cuenta de una historia compartida que trascendía la sangre.

Fue entonces que ambos decidieron dar el paso más importante: acudieron al Poder Judicial de Viedma para solicitar la adopción plena. El Código Civil y Comercial de la Nación lo permite de manera excepcional en casos de personas mayores de edad, siempre que se acredite la "posesión de estado de hijo" durante la minoría de edad. Es decir, que el vínculo filial haya existido en los hechos, más allá de lo biológico.

La jueza de Familia de Viedma analizó los testimonios, las imágenes y el resto de la prueba presentada y consideró que estaba fehacientemente comprobado que ambos construyeron una relación de padre e hija desde la infancia de la mujer, y que esa relación continuó en su vida adulta. En consecuencia, hizo lugar a la adopción.

Pero la historia tuvo un capítulo más. La mujer también pidió dejar de usar el apellido de su progenitor biológico, un nombre que, según explicó, le provocaba dolor y con el que no se identificaba. Su deseo era llevar el apellido de su padre adoptivo, el hombre que había estado presente en los momentos clave de su vida, incluso en la distancia.

El fallo judicial consideró el planteo a la luz de las normas que regulan el apellido en la adopción plena y el derecho a la identidad, y concedió también esa petición. La sentencia, en todos sus términos, otorgó la adopción plena y dispuso la supresión del apellido de origen, reemplazándolo por el de su padre adoptivo.