Lo engañaron con la venta de un mueble y en diez minutos le vaciaron la cuenta: a quién responsabilizó la Justicia | ANBariloche
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Lo engañaron con la venta de un mueble y en diez minutos le vaciaron la cuenta: a quién responsabilizó la Justicia

El hombre había sido guiado por teléfono por un supuesto comprador. En pocos minutos se hicieron 21 operaciones y contrataron un préstamo a su nombre.
30/08/2026 20:00 Hs.
Después de que el cliente generara nuevas credenciales, se registraron 21 movimientos en diez minutos.
Después de que el cliente generara nuevas credenciales, se registraron 21 movimientos en diez minutos.

Un hombre que intentaba cobrar la venta de un mueble terminó siendo víctima de una estafa bancaria que le dejó la cuenta vacía y, además, un préstamo que nunca había solicitado. La Justicia determinó que la entidad bancaria también tuvo responsabilidad en lo ocurrido y declaró inválido el crédito contratado durante el fraude.

La maniobra comenzó cuando la esposa del hombre publicó un mueble para la venta en una red social, en marzo de 2021. Poco después, una persona se comunicó con ellos y aseguró estar interesada en comprarlo. Para concretar el supuesto pago, le indicó al vendedor que debía acercarse a un cajero automático, ya que realizaría la transferencia desde una cuenta empresarial.

El hombre siguió las indicaciones y se dirigió hasta un cajero de Cutral Co. Allí comenzó a recibir instrucciones telefónicas del supuesto comprador. Bajo la apariencia de una operación necesaria para recibir el dinero, lo guiaron para que generara una nueva clave y un token de seguridad.

Sin embargo, el pago nunca llegó.

Después de que la comunicación se interrumpiera, el hombre volvió a consultar su cuenta y descubrió que algo muy distinto había ocurrido: habían retirado el dinero que tenía disponible y, además, se habían realizado operaciones que incluían la contratación de un préstamo a su nombre.

Marketplace, facebook.

 

21 operaciones en apenas diez minutos

La investigación judicial permitió reconstruir con precisión la secuencia del fraude. La prueba informática fue determinante para establecer qué ocurrió después de que el hombre generara las nuevas credenciales y el token en el cajero automático.

En apenas diez minutos se registraron 21 movimientos en la cuenta. Entre ellos apareció la contratación de un préstamo y varias transferencias de dinero.

Los peritos también pudieron determinar que las operaciones posteriores al paso por el cajero fueron realizadas mediante Link Celular y home banking, desde una dirección IP geolocalizada en Córdoba.

La información técnica fue uno de los elementos centrales que tuvo en cuenta el juez Eduardo Richter para analizar el reclamo del cliente. La velocidad y la cantidad de movimientos registrados resultaron incompatibles, según el magistrado, con una operatoria habitual del titular de la cuenta.

Uno de los datos que más llamó la atención fue el tiempo transcurrido entre dos operaciones consecutivas. Según la pericia, entre el último movimiento realizado desde el cajero y el siguiente pasaron apenas cinco segundos.

“Resulta sospechosa la cantidad de movimientos efectuados en un limitado periodo de tiempo y desde terminales desconocidas”, señaló Richter en su resolución.

El juez también destacó que, teniendo en cuenta el intervalo registrado, “resulta prácticamente imposible que sea la misma persona” quien haya realizado ambas operaciones.

La reconstrucción informática permitió así establecer que, después de que el hombre fuera inducido a generar las credenciales de seguridad en el cajero, comenzaron a ejecutarse una serie de operaciones desde otros dispositivos y ubicaciones.

El banco dijo que el cliente había entregado sus datos

Durante el proceso judicial, la entidad bancaria rechazó la demanda y sostuvo que las operaciones habían sido realizadas utilizando correctamente las credenciales correspondientes al titular de la cuenta.

Desde el banco argumentaron que el hombre había actuado de manera negligente al seguir las instrucciones de una persona desconocida y proporcionar información confidencial.

La entidad también defendió el funcionamiento de sus sistemas de seguridad. Sostuvo que contaba con mecanismos adecuados para proteger las cuentas de sus clientes y planteó que ningún sistema puede impedir por completo que una persona sea víctima de este tipo de engaños.

El planteo, sin embargo, no convenció al juez.

Para Richter, el análisis no podía limitarse a determinar si las claves utilizadas eran correctas. También debía evaluarse cómo se desarrolló la operación, la velocidad de las transacciones, los dispositivos utilizados y si el sistema bancario estaba preparado para detectar una conducta anómala.

Estafa telefónica.

 

Qué dijo la Justicia sobre el deber de seguridad

El magistrado puso especial énfasis en el deber que tienen las entidades bancarias de proteger las operaciones de sus usuarios. “El banco tiene a su cargo el deber de garantizar la seguridad de las operaciones puestas a disposición de sus usuarios”, sostuvo Richter.

En esa línea, explicó que las estafas conocidas como phishing buscan precisamente engañar a las personas para conseguir que, sin advertirlo, entreguen información o realicen determinadas acciones que permitan a terceros acceder a sus cuentas.

El juez consideró que, justamente por la existencia de este tipo de maniobras, los mecanismos de seguridad de las entidades no pueden depender únicamente de que el cliente no cometa un error. “Es sabido que los ataques de phishing tienden a buscar el error, la falta de atención o conocimiento del usuario”, indicó en el fallo.

Por eso, sostuvo que los sistemas bancarios deben incorporar herramientas que permitan prevenir o detectar este tipo de situaciones. Entre ellas mencionó mecanismos de doble autenticación, capacitación para los usuarios y asistencia inmediata frente a operaciones sospechosas.

La resolución terminó favoreciendo al cliente. La Justicia declaró inválido el préstamo que había sido contratado durante la estafa y responsabilizó al banco por las fallas de seguridad que permitieron que, luego de la maniobra inicial, se concretara una seguidilla de operaciones en cuestión de minutos.

El caso dejó como elemento central la reconstrucción informática de la estafa: el hombre había ido a un cajero con la intención de cobrar la venta de un mueble y terminó generando, sin saberlo, las condiciones para que terceros ingresaran a su cuenta. Después, en apenas diez minutos, se realizaron 21 movimientos, desde dispositivos y una ubicación que no coincidían con su operatoria habitual.

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