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El policía condenado contó cómo se organizó el brutal asalto a un matrimonio de Cipolletti

Llamonao habló durante más de una hora y reveló quiénes participaron, cómo ingresaron a la casa y qué hicieron después de escapar con el botín.
26/08/2026 16:00 Hs.
Policía involucrado en el violento asalto.
Policía involucrado en el violento asalto.

El violento asalto que sufrió un conocido matrimonio de adultos mayores de Cipolletti tuvo detrás una organización que involucró a policías y delincuentes comunes. Uno de los integrantes de esa banda ya fue condenado y, en una extensa declaración, contó ante la Justicia cómo se planificó el golpe, quiénes participaron y qué ocurrió después de que escaparon de la vivienda.

Se trata de Matías Ezequiel Llamonao, de 31 años, quien era oficial inspector de la Policía de Río Negro y cumplía funciones en una dependencia de General Roca. El efectivo reconoció su responsabilidad en el asalto y fue condenado a 9 años y 4 meses de prisión efectiva mediante un juicio abreviado.

Su confesión se produjo el jueves 20 de agosto, durante una audiencia realizada en los tribunales de Cipolletti. El testimonio se extendió durante más de una hora y, según quedó asentado en el fallo, estuvo cargado de detalles sobre la preparación del robo, el momento del ataque y las horas posteriores.

El relato fue incorporado de manera parcial a la sentencia dictada el lunes 24. Los jueces aclararon que la declaración completa quedó registrada en video y que en el fallo solo fueron transcriptas algunas de sus partes centrales.

Todo comenzó con los "trabajitos"

Llamonao no se limitó a admitir que había participado del robo. También explicó cómo comenzó a gestarse la banda y señaló a otros integrantes.

Según su relato, las primeras conversaciones sobre la posibilidad de cometer delitos surgieron a partir de lo que le contó su compañero Enzo Ramón García, otro Oficial Inspector que prestaba funciones en una comisaría de General Roca y que fue detenido pocos días después del asalto.

García le habría hablado de los “trabajitos” que realizaban y de las necesidades económicas que tenían. A partir de esas conversaciones comenzó a tomar forma la idea de realizar nuevos golpes.

El policía condenado fue detallando durante su declaración los preparativos y hasta señaló el día en que finalmente se concretó el asalto. También aportó, según el fallo, identidades y actividades de las personas que habrían participado de la organización.

Los jueces destacaron que Llamonao fue especialmente preciso al relatar los hechos previos y posteriores al robo.

Tres hombres llegaron en un Volkswagen Fox

El golpe se concretó el 20 de marzo de 2025, poco después de las 14, en la vivienda de Juan Carlos Gorini, de 79 años, conocido en Cipolletti como “El Cheva”, y su esposa María Lapadaz, de 80.

La mujer es la propietaria de la tradicional tienda Rosmary, ubicada frente a la vivienda de calle Brentana, casi Alem.

Según lo reconstruido en la causa, tres hombres llegaron hasta el lugar a bordo de un Volkswagen Fox.

Uno de ellos era García, quien se quedó en la vereda para actuar como campana. Mientras tanto, Llamonao y Luciano Exequiel Juan, oriundo de Neuquén y con antecedentes delictivos, ingresaron violentamente a la vivienda.

El matrimonio se encontraba solo.

Los atacantes buscaban dinero y objetos de valor que suponían que la pareja tenía en su poder. El robo rápidamente se convirtió en una escena de extrema violencia.

Gorini fue golpeado y sufrió lesiones en la cabeza y el cuello. Como consecuencia del ataque padeció un ACV y todavía se encuentra en recuperación.

Los delincuentes finalmente escaparon con aproximadamente 3 millones de pesos, 20 mil dólares y joyas.

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El detalle que sorprendió a los investigadores

Uno de los aspectos que quedó registrado en la investigación fue qué hizo García mientras sus cómplices estaban dentro de la vivienda.

El policía permaneció en la vereda y, según una de las pruebas incorporadas al expediente, llegó a comprar un helado mientras esperaba que terminara el asalto.

Ese comprobante de compra fue incorporado como evidencia junto con imágenes de las cámaras de seguridad, que permitieron reconstruir parte de los movimientos de los integrantes de la banda antes, durante y después del robo.

La investigación también reunió pericias y reportes telefónicos que fueron utilizados para respaldar la acusación.

Cómo se repartieron el botín

En su declaración, Llamonao también habló sobre lo que ocurrió después de que abandonaron la casa.

El fallo señala que el policía condenado describió con claridad lo sucedido dentro del domicilio y explicó cómo continuó la secuencia hasta su regreso a General Roca, donde recibió la parte del botín que le correspondía.

También contó que después del asalto tuvo temores por las consecuencias que podía tener lo ocurrido y mencionó una reunión que se realizó al día siguiente en la casa de García.

Ese relato permitió a los investigadores conocer detalles que no habían surgido únicamente de las pruebas materiales y reconstruir la participación que habría tenido cada uno de los integrantes.

Las pruebas que ya comprometían a la banda

La confesión de Llamonao no fue la única prueba que permitió avanzar contra los sospechosos.

En el expediente aparecen el testimonio de una de las víctimas, un retrato hablado realizado a partir de su descripción que coincidió con las características físicas de Llamonao, registros de cámaras de seguridad, pericias y reportes telefónicos.

También fue clave el comprobante de la compra del helado realizada por García mientras esperaba en el exterior de la vivienda.

Con ese conjunto de evidencias, la Fiscalía pudo sostener la acusación y avanzar con el juicio abreviado que terminó con la condena del policía.

El acuerdo fue propuesto por los fiscales Eugenia Vallejos y Santiago Márquez Gauna, aceptado por el defensor Federico Diori y acompañado por los querellantes Ezequiel Espina y Pablo Gutiérrez.

La causa todavía no terminó

Aunque Llamonao ya cumple una condena de 9 años y 4 meses de prisión, la investigación continúa abierta.

La Justicia todavía debe definir la situación de Enzo Ramón García y Luciano Exequiel Juan, quienes están imputados y cumplen prisión preventiva.

Además, en el expediente aparecen otros dos hombres mencionados por Llamonao: uno de apellido Todorovich y otro identificado como José Artich. Ambos permanecen, por ahora, en calidad de sospechosos.

De esta manera, la confesión del policía condenado abrió una nueva ventana sobre la investigación del violento asalto de Brentana. Su declaración permitió reconstruir desde las primeras conversaciones para organizar los “trabajitos” hasta el reparto del dinero después del robo, mientras la Justicia avanza para determinar qué responsabilidad tuvo cada uno de los integrantes de la banda.

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