No tenía recibo de sueldo, pero igual deberá pagar alimentos para sus cinco hijos: qué resolvió la Justicia | ANBariloche
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No tenía recibo de sueldo, pero igual deberá pagar alimentos para sus cinco hijos: qué resolvió la Justicia

El padre aseguró que sus ingresos eran variables y que colaboraba con distintos gastos. Sin embargo, la jueza entendió que había suficientes indicios para establecer su capacidad económica y también valoró el trabajo cotidiano de cuidado que realiza la madre.
19/08/2026 19:00 Hs.
Cuota alimentaria.
Cuota alimentaria.

No tener recibo de sueldo ni ingresos registrados de manera precisa no alcanzó para evitar la fijación de una cuota alimentaria. La Justicia resolvió que un padre deberá realizar un aporte para sus cinco hijos luego de considerar que existían suficientes elementos para estimar su capacidad económica, pese a que no había documentación que permitiera saber exactamente cuánto ganaba.

El caso llegó al fuero de Familia a partir de una demanda presentada por la madre de los cinco niños y adolescentes. La mujer explicó que, desde la separación, quedó principalmente a cargo de la crianza, la organización diaria y las necesidades de sus hijos.

Según relató, además de trabajar de manera informal, debía ocuparse de la escolaridad, las actividades extraescolares y buena parte de las tareas cotidianas. También sostuvo que el padre realizaba aportes económicos, pero que eran insuficientes e irregulares.

El hombre negó esa situación. Aseguró que colaboraba con vestimenta, útiles escolares, actividades y otros gastos, además de mantener contacto con sus hijos. También afirmó que no contaba con ingresos fijos y ofreció realizar un aporte mensual de acuerdo con sus posibilidades económicas.

El punto clave: no hacía falta saber exactamente cuánto ganaba
La jueza de Familia Marina Comas debía determinar cuál era el aporte que correspondía fijar. La obligación de ambos progenitores de sostener económicamente a sus hijos no estaba en discusión.

Una de las principales dificultades era establecer los verdaderos ingresos del padre, ya que no existían recibos de sueldo ni documentación concreta sobre las remuneraciones que percibía.

Sin embargo, para la magistrada esa falta de información no impedía avanzar.

Durante el proceso se comprobó que el hombre estaba inscripto como monotributista y distintos testigos señalaron que desarrollaba trabajos independientes relacionados con la mecánica, el desarmado de vehículos y la compraventa de automotores.

Esos elementos fueron considerados suficientes para reconstruir, al menos de manera aproximada, cuál podía ser su capacidad económica.

La jueza explicó que en los procesos por alimentos no siempre es posible acceder a una prueba directa sobre los ingresos del progenitor. Por eso, también pueden utilizarse testimonios, indicios y presunciones para determinar sus posibilidades reales de aportar.

La falta de pruebas sobre sus ingresos no podía beneficiar al padre
La conducta del hombre durante el proceso también tuvo peso en la resolución.

Comas señaló que el progenitor no presentó documentación que permitiera conocer con mayor precisión cuál era su verdadera situación económica, a pesar de que era quien se encontraba en mejores condiciones de aportar esa información.

En ese contexto, concluyó que la falta de recibos o constancias concretas no podía convertirse en un obstáculo para garantizar los derechos de los hijos.

“La falta de prueba en concreto sobre las remuneraciones percibidas, no resulta un obstáculo insalvable para disponer una cuota alimentaria”, sostuvo la magistrada.

El criterio resulta especialmente relevante en casos donde existen trabajos informales, ingresos variables o actividades independientes que dificultan establecer cuánto percibe una persona mes a mes.

El trabajo de cuidar a cinco hijos también cuenta como aporte
Otro de los aspectos centrales del fallo fue el rol que cumplía la madre dentro de la familia.

La prueba testimonial permitió establecer que era ella quien asumía principalmente la organización de la vida cotidiana de los chicos: acompañamiento escolar, actividades fuera de la escuela, tareas domésticas y otras responsabilidades vinculadas con la crianza.

La jueza destacó que ese trabajo tiene un valor económico y debe ser tenido en cuenta al analizar cómo contribuye cada progenitor al sostenimiento de sus hijos.

En otras palabras, el hecho de que la madre trabajara y obtuviera sus propios ingresos no implicaba que ambos estuvieran realizando aportes equivalentes.

La resolución remarcó que quien convive con los hijos también aporta diariamente mediante tiempo, trabajo y tareas de cuidado, mientras que el progenitor que no reside con ellos debe contribuir económicamente de acuerdo con sus posibilidades.

No hace falta demostrar cuánto cuesta cada necesidad de los hijos
El fallo también puso el foco en otro aspecto habitual de los reclamos alimentarios: los gastos cotidianos de niños y adolescentes.

La Justicia recordó que no es necesario probar uno por uno cuánto se destina a alimentación, ropa, escolaridad y demás necesidades propias de la crianza.

Esos gastos se presumen porque forman parte de las necesidades ordinarias de cualquier niño o adolescente.

Además, la obligación alimentaria no se limita a garantizar únicamente comida o una subsistencia básica. También comprende todo lo necesario para acompañar el desarrollo integral de los hijos.

De esta manera, la sentencia dejó en claro que la ausencia de un sueldo registrado no impide fijar una cuota. Cuando existen indicios sobre la actividad laboral y la capacidad de generar ingresos, esos elementos pueden ser suficientes para determinar cuánto debe aportar un progenitor.