Una pelea entre adolescentes en un skatepark terminó con una cirugía y una condena a los padres | ANBariloche
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Plottier

Una pelea entre adolescentes en un skatepark terminó con una cirugía y una condena a los padres

Un joven sufrió graves lesiones después de ser derribado de su bicicleta durante una riña en Plottier. La Justicia responsabilizó a los padres del agresor y la Cámara de Apelaciones confirmó la decisión.
11/08/2026 19:00 Hs.
La víctima fue atendida de urgencia y los estudios detectaron fracturas en la nariz y la zona maxilar.
La víctima fue atendida de urgencia y los estudios detectaron fracturas en la nariz y la zona maxilar.

Una pelea entre adolescentes en un skatepark de Plottier terminó mucho después en los tribunales. La Justicia determinó que los padres de uno de los jóvenes deberán indemnizar a la familia de otro adolescente que sufrió importantes lesiones luego de ser empujado y caer de su bicicleta durante el conflicto.

La víctima sufrió fracturas en el rostro, necesitó una cirugía reparadora y, con el paso del tiempo, también presentó consecuencias emocionales. Una pericia psicológica concluyó que desarrolló estrés postraumático a raíz de lo ocurrido.

La jueza civil María Eliana Reynals consideró probado que el hijo de los demandados fue quien empujó al adolescente y que esa acción provocó la caída que derivó en las lesiones. Con esos elementos, resolvió que sus padres debían responder económicamente por los daños ocasionados mientras su hijo era menor de edad.

De una pelea en el skatepark al quirófano

El episodio ocurrió en medio de una serie de conflictos entre dos grupos de adolescentes que concurrían al mismo colegio. Durante el juicio, las partes dieron versiones diferentes acerca del origen de las disputas y se acusaron mutuamente de amenazas y provocaciones previas.

En ese contexto se produjo la riña en el skatepark. Según quedó acreditado en el expediente, uno de los adolescentes empujó al otro mientras se encontraba sobre una bicicleta y provocó que cayera.

Tras el hecho, el joven lesionado tuvo que recibir atención médica de urgencia. Los estudios detectaron fracturas en la nariz y en la zona maxilar, por lo que posteriormente debió atravesar una cirugía reparadora.

Los padres del adolescente que provocó la caída intentaron desligarse de la responsabilidad y sostuvieron que un tercer joven habría golpeado a la víctima cuando ya estaba en el suelo. Sin embargo, esa versión no pudo ser demostrada durante el proceso.

Para la jueza, en cambio, sí quedó acreditado el empujón y la relación directa entre esa acción y las lesiones sufridas.

Miedo, cambio de colegio y abandono del ciclismo

Las consecuencias del episodio no fueron solamente físicas. Durante el juicio, distintos testimonios describieron un fuerte cambio en la vida cotidiana del adolescente después de la agresión.

Según esas declaraciones, comenzó a sentir miedo de salir, modificó los recorridos que hacía habitualmente, dejó de practicar ciclismo y finalmente se cambió de colegio.

Una pericia psicológica incorporada a la causa determinó además que sufría estrés postraumático. Esa situación fue tenida en cuenta al momento de establecer la reparación que deberán afrontar los padres del agresor.

La condena contempla los gastos médicos, farmacológicos y de traslado que tuvo que afrontar la familia, además del costo del tratamiento psicológico. También se reconoció una indemnización por el daño moral sufrido tanto por el adolescente como por sus padres.

La Cámara confirmó la responsabilidad

Los progenitores apelaron el fallo y volvieron a cuestionar la forma en que se había reconstruido el episodio. Argumentaron que no existían testigos presenciales capaces de determinar con precisión quién había provocado las lesiones e insistieron con la posible intervención de un tercer adolescente.

También objetaron el reconocimiento de algunos gastos médicos al señalar que la víctima tenía obra social.

Sin embargo, la Sala II de la Cámara de Apelaciones, integrada por Patricia Clérici y Pablo Furlotti, rechazó esos planteos y confirmó la decisión.

El tribunal remarcó que el empujón que desencadenó la caída había sido reconocido por los propios demandados y que nunca se aportaron pruebas suficientes para demostrar que otra persona hubiese provocado las lesiones.

En relación con los gastos, la Cámara tuvo en cuenta las facturas presentadas y reconocidas por los profesionales que atendieron al joven. También consideró que la existencia de una obra social no significa necesariamente que todos los costos estén cubiertos.

Además, se contemplaron los traslados que la familia tuvo que realizar desde Plottier hacia Neuquén y Cipolletti para completar la atención médica.

Un llamado a resolver los conflictos sin violencia

El fallo también incorporó una mirada educativa y restaurativa sobre lo ocurrido. La jueza planteó la necesidad de evitar que la violencia sea considerada una forma aceptable de resolver conflictos entre varones y destacó la importancia de revisar esos comportamientos desde distintos ámbitos sociales.

En ese sentido, sostuvo que resulta necesario avanzar en la construcción de nuevas masculinidades alejadas de los modelos basados en la fuerza, la dominación y la agresión.

Como medida complementaria, la magistrada instó al joven que protagonizó el episodio, que ya era mayor de edad al momento de dictarse la sentencia, a participar de alguna instancia de orientación, reflexión o taller socioeducativo vinculado con la resolución pacífica de conflictos.

De esta manera, la causa no terminó únicamente con una indemnización económica. La decisión judicial también buscó que el episodio sirviera como punto de partida para reflexionar sobre las consecuencias que puede tener una pelea adolescente y sobre otras formas de enfrentar los conflictos sin recurrir a la violencia.

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