Los gauchos dieron su versión tras los incidentes en la Doble Apolo: “Entraron sin permiso a nuestro territorio” | ANBariloche
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Los gauchos dieron su versión tras los incidentes en la Doble Apolo: “Entraron sin permiso a nuestro territorio”

La familia Llarena aseguró que retiró cintas únicamente en el sector utilizado para el pastoreo de sus animales y sostuvo que los rebencazos ocurrieron después de que algunos corredores los atacaran con piedras.
13/07/2026 19:00 Hs.
Los crianceros dieron su versión.
Los crianceros dieron su versión.

La polémica por los violentos incidentes ocurridos durante la Doble Apolo sumó una nueva versión. La familia Llarena, que reside y cría animales en uno de los campos atravesados por la competencia, negó haber organizado una emboscada contra los corredores y aseguró que el conflicto se desató porque la carrera ingresó a su territorio sin autorización.

La 17ª edición de la tradicional prueba de trail running se disputó este domingo 12 de julio en el Área Protegida Paso Córdoba, en General Roca. La competencia quedó bajo cuestionamientos luego de que se difundieran videos en los que se observan cruces entre atletas y personas a caballo, además de golpes con rebenques y el uso de boleadoras.

En un primer momento, la organización denunció un ataque sorpresivo, el retiro intencional de cintas y un presunto intento de sabotaje. Sin embargo, uno de los integrantes de la familia criancera presentó otra versión y sostuvo que actuaron para impedir el paso por tierras privadas y proteger a sus animales.

“El Negro” Llarena habló en Radio Frecuencia Urbana con Ariel Oses y cuestionó duramente a los responsables de la carrera y a la Municipalidad de General Roca.

Uno de los involucrados habló en la radio.

 

“No pedimos plata, pedimos respeto”

Llarena rechazó las versiones que señalaban que la familia había exigido dinero o algún tipo de compensación para permitir el desarrollo de la competencia.

“El tema de plata, nunca, jamás. En 17 años no fueron capaces de llevar un fardo de pasto. Plata no se pide nunca, lo que se pide es respeto en los lugares que son de pastoreo de las vacas, porque es nuestra vida”, afirmó.

Según explicó, la organización había marcado dos posibles recorridos. La familia habría retirado únicamente las cintas colocadas dentro del sector que consideran propio y dejó intactas aquellas que guiaban a los corredores hacia el denominado campo de Cuellar, de dominio municipal.

“Si vas a correr en el patio de mi casa, pedime permiso. Si no tenés permiso, ¿cómo te vas a meter? Si entrás al patio de cualquier casa, es obvio que te van a sacar”, sostuvo.

La versión de la familia contradice la explicación brindada previamente por los organizadores, quienes aseguraron que tenían los permisos municipales, provinciales y de uno de los propietarios de los campos.

Aseguran que estaban trasladando animales

Otro de los puntos cuestionados fue la presencia de los crianceros a caballo en medio del circuito, en momentos en que pasaban los primeros corredores.

Llarena negó que estuvieran esperando a los atletas para atacarlos. Según indicó, la familia debía realizar un movimiento de ganado debido a la sequía y al mal estado de los animales.

Estamos en tema de sequía y teníamos que hacer un movimiento de vacas para la bajada”, explicó.

El criancero señaló que el arreo debía realizarse por la misma picada que había sido elegida para la carrera. La presencia de unos 1.300 participantes, advirtió, podía alterar a los animales y provocarles lesiones o incluso la muerte.

“Las vacas están flacas y, si se cae una por la cantidad de gente que anda, es pérdida para nosotros. Somos pequeños productores y vivimos de eso”, manifestó.

De acuerdo con su relato, la familia se enteró el día anterior de que la competencia atravesaría ese sector y trató de desviar el recorrido hacia terrenos municipales donde los organizadores sí tendrían autorización.

Qué dijeron sobre los rebencazos

Las imágenes más fuertes de la jornada muestran a personas a caballo golpeando a algunos corredores con rebenques. También se denunció el uso de boleadoras durante el enfrentamiento.

Llarena reconoció que hubo golpes, pero sostuvo que se produjeron después de que un grupo de atletas comenzara a arrojar piedras contra los jinetes.

“Llegó un momento en que te agarran a piedrazos. Nos empezaron a atacar con piedras, le pegaron a uno de nosotros y otro se me colgó de la pierna para bajarme del caballo. Uno se tiene que defender”, relató.

Según afirmó, los elementos que llevaban no eran armas preparadas para agredir a los participantes, sino herramientas utilizadas habitualmente para trabajar con el ganado.

“Llevamos un lazo, una boleadora, un rebenque y los perros. Son las herramientas habituales de cualquier criancero para el arreo de los animales”, explicó.

También cuestionó que los videos difundidos mostraran únicamente una parte de los incidentes y no registraran, según su versión, las agresiones previas de algunos corredores.

Hasta el momento, no se informaron personas con lesiones de gravedad. La organización había señalado que los primeros 30 o 40 atletas fueron quienes quedaron involucrados en los cruces y que entre 20 y 30 participantes se perdieron por la falta de señalización.

Apuntaron contra la organización y el Municipio

La familia Llarena aclaró que su reclamo no está dirigido contra la mayoría de los corredores, sino contra quienes organizaron y autorizaron la competencia.

El criancero aseguró que los responsables de la Doble Apolo conocen desde hace años a las familias que viven en el sector y sabían que necesitaban autorización para ingresar.

“No pueden desconocer ni obviar que existimos”, cuestionó.

También afirmó que existe un acta firmada con autoridades municipales en la que se habría establecido que no podían habilitarse circuitos sin una instancia previa de diálogo con los ocupantes del territorio.

“La Municipalidad tiene mucha culpa porque autorizó un permiso sin concertación. El organizador está al tanto de todo, nos conoce a todos y conoce los lugares”, sostuvo.

Para Llarena, los incidentes fueron consecuencia de una falta de comunicación y de la decisión de avanzar con la competencia pese a los reclamos territoriales existentes.

“Se tienen que hacer cargo de que hicieron las cosas mal por no pedir permiso”, expresó.

 
 
 
 
 
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No temen una denuncia judicial

Tras los incidentes, los organizadores de la Doble Apolo anticiparon que se reunirían con un abogado para evaluar una presentación ante la Fiscalía. Además, señalaron que el Municipio se había comunicado con ellos y que podía impulsarse una acción conjunta.

Ante esa posibilidad, Llarena aseguró que la familia está tranquila porque considera que actuó dentro del territorio que ocupa desde hace décadas. “La tranquilidad nuestra es que estamos en nuestro territorio. Los que van a molestar a uno son ellos”, afirmó.

El conflicto dejó así dos versiones enfrentadas. Por un lado, la organización denuncia una agresión planificada y el retiro de cintas para perjudicar la carrera. Por el otro, la familia criancera sostiene que intentó impedir el ingreso sin permiso a tierras utilizadas para el pastoreo y que reaccionó después de ser atacada.

La discusión ahora podría trasladarse a la Justicia, donde deberán analizarse los permisos, la situación dominial de los terrenos, los videos, los testimonios y las responsabilidades por una jornada deportiva que terminó marcada por la violencia.

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