Neuquén volvió a gritar Ni Una Menos: una marcha cargada de memoria y pedidos de justicia | ANBariloche
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Neuquén volvió a gritar Ni Una Menos: una marcha cargada de memoria y pedidos de justicia

A once años de la primera movilización, el centro neuquino volvió a llenarse de carteles, pañuelos y reclamos contra la violencia machista.
03/06/2026 20:34 Hs.
Se trata de una movilización multitudinaria.
Se trata de una movilización multitudinaria.

Neuquén volvió a marchar por Ni Una Menos con una convocatoria masiva que reunió a mujeres, diversidades, familias, organizaciones sociales, sindicatos, estudiantes y vecinos. La jornada estuvo atravesada por el dolor de los femicidios recientes, los reclamos que siguen abiertos en la provincia y una consigna que, once años después, continúa vigente en las calles.

La concentración se realizó este miércoles 3 de junio en el Monumento a San Martín, desde donde partió la columna principal por el centro de la ciudad. Con pañuelos violetas, carteles escritos a mano, fotos de víctimas y banderas de distintas organizaciones, la movilización volvió a transformar las calles neuquinas en un espacio de memoria, acompañamiento y reclamo colectivo.

Desde temprano comenzaron a llegar grupos de distintos puntos de la capital y también de localidades cercanas. En la marcha hubo familias enteras, adolescentes, trabajadoras, militantes feministas y personas que se acercaron de manera independiente para sumarse a una convocatoria que se repitió en todo el país.

Miles de mujeres marcharon por el centro neuquino.

 

Una marcha marcada por nombres propios

En Neuquén, el reclamo tuvo una fuerte impronta local. Entre los carteles y consignas volvieron a aparecer los nombres de Luciana Muñoz Aguerre, Silvia Cabañares y Azul Semeñenko, entre otros casos que siguen presentes en la memoria colectiva de la provincia.

El pedido por Luciana tuvo un lugar especial dentro de la movilización. La joven permanece desaparecida desde julio de 2024 y su familia sostiene desde entonces una búsqueda incansable. Este 3J, su nombre volvió a escucharse en las calles con una consigna clara: que aparezca con vida.

También hubo acompañamiento a familiares de víctimas y reclamos por respuestas judiciales. En cada tramo de la marcha se mezclaron los cantos, los aplausos y los silencios cargados de emoción, en una jornada que volvió a mostrar cómo muchas familias transforman el dolor en presencia pública para que sus historias no queden olvidadas.

Las y los docentes colgaron carteles de acompañamiento.

 

El impacto de los últimos femicidios

La movilización de este año se realizó en un contexto nacional atravesado por la conmoción que provocaron femicidios recientes, entre ellos los de Agostina Vega, la adolescente de 14 años asesinada en Córdoba, y Dulce Candia, de 17 años, en Misiones. Sus nombres formaron parte de las consignas centrales de la marcha nacional y también estuvieron presentes en los reclamos que se replicaron en distintas provincias.

En Neuquén, la bronca por esos crímenes se sumó a los pedidos locales de justicia y a la preocupación por la violencia de género que continúa afectando a mujeres y diversidades. La marcha no fue solo una conmemoración: fue una forma de insistir, en la calle, sobre la necesidad de respuestas concretas.

A once años de la primera movilización de Ni Una Menos, el reclamo volvió a demostrar que no perdió fuerza. Por el contrario, cada nuevo caso, cada familia que espera justicia y cada ausencia que se vuelve cartel en una marcha vuelven a darle sentido a una consigna que nació del hartazgo y que sigue convocando multitudes.

Familias enteras participaron de la marcha Ni Una Menos.

 

Carteles, pañuelos y una consigna que sigue viva

Durante toda la tarde, el centro neuquino se llenó de mensajes contra la violencia machista. Algunos carteles llevaban frases breves y contundentes; otros, nombres de víctimas o pedidos dirigidos al Estado. También hubo reclamos por más políticas de prevención, acompañamiento a quienes atraviesan situaciones de violencia y protección efectiva para las personas en riesgo.

La presencia de adolescentes y jóvenes fue una de las imágenes más fuertes de la jornada. Muchas marcharon junto a sus amigas, con carteles propios y pañuelos violetas, mientras otras lo hicieron acompañadas por sus madres, hermanas o docentes. Esa mezcla de generaciones volvió a marcar una característica del movimiento: el reclamo se sostiene, se transmite y se renueva.

En la columna también participaron organizaciones feministas, agrupaciones sindicales, espacios sociales y partidos políticos. Sin embargo, más allá de las banderas, la marcha tuvo un tono amplio y ciudadano. Muchas personas se acercaron simplemente para estar, acompañar y sumar su voz a un reclamo que excede cualquier pertenencia partidaria.

Las neuquinas volvieron a copar las calles bajo el lema "Paren de matarnos".

 

Neuquén se sumó a una jornada nacional

La movilización neuquina formó parte de una jornada que tuvo réplicas en distintas ciudades del país. En Buenos Aires, el epicentro estuvo frente al Congreso Nacional, bajo consignas vinculadas a los femicidios recientes, la violencia de género y la situación social que atraviesan muchas mujeres.

En la capital provincial, el cierre dejó una imagen contundente: calles ocupadas, nombres repetidos en voz alta y una demanda que volvió a escucharse con fuerza. Ni Una Menos no fue solo una frase en los carteles, sino el resumen de una exigencia que sigue abierta.

La marcha terminó, pero los reclamos continúan. En Neuquén, como en el resto del país, el 3J volvió a reunir memoria, bronca y organización. A once años de aquella primera convocatoria, las calles volvieron a decir que las víctimas no son números, que las ausencias tienen nombre y que la exigencia de justicia sigue en pie.