Un adolescente de 13 años eligió quedarse con su padre y la Justicia rionegrina debió respetar la decisión | ANBariloche
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Un adolescente de 13 años eligió quedarse con su padre y la Justicia rionegrina debió respetar la decisión

Un juzgado de Río Negro rechazó el pedido de restitución inmediata de un chico que vive en el Alto Valle con su progenitor, pese a que su centro de vida estaba fijado en El Bolsón con la madre. La jueza consideró que forzar el regreso podría dañar su estabilidad emocional y profundizar el conflicto familiar.
12/05/2026 10:22 Hs.
La decisión judicial concluyó que ordenar un reintegro compulsivo podría afectar la estabilidad emocional del joven y agravar el conflicto entre sus padres.
La decisión judicial concluyó que ordenar un reintegro compulsivo podría afectar la estabilidad emocional del joven y agravar el conflicto entre sus padres.

El desacuerdo por el lugar de residencia de un adolescente de 13 años derivó en un planteo urgente ante el Poder Judicial de Río Negro. Un adolescente, de 13 años, había viajado a pasar un tiempo con su padre en el Alto Valle y no regresó. Había una sentencia que fijaba El Bolsón como su centro de vida, un régimen de cuidado personal vigente y una fecha de restitución que el progenitor no respetó. Aun así, el juzgado Multifueros de Río Negro rechazó el pedido de reintegro inmediato y ordenó, de forma provisoria, que el joven permanezca con su padre.

La mujer recurrió a una medida autosatisfactiva, una vía de respuesta judicial urgente, para exigir el cumplimiento del acuerdo. Sostuvo que el padre había incumplido el régimen establecido y que esa conducta equivalía a una retención ilegítima. También recordó que existía una resolución reciente que había rechazado un intento del progenitor de modificar el lugar de residencia del chico.

El padre no negó el incumplimiento, pero argumentó que la situación había cambiado: su hijo había expresado, de manera sostenida en el tiempo, la voluntad de quedarse con él. Agregó que el adolescente había iniciado un tratamiento psicológico vinculado a su estado emocional.

El expediente avanzó con la intervención de la Defensoría de Menores y con una audiencia en la que el propio joven fue escuchado. El dictamen del organismo fue claro: propició la restitución inmediata y advirtió sobre el riesgo de trasladarle al chico la carga de elegir entre sus padres, sin que hubiera elementos suficientes para justificar su permanencia fuera del centro de vida ya fijado.

La jueza tomó nota de ese criterio, pero resolvió de manera diferente. Evaluó la edad del adolescente, su grado de madurez, la consistencia de lo que expresó a lo largo del proceso y el contexto familiar que emergió de la audiencia. También descartó que existiera algún indicio de influencia indebida en su postura. A partir de ese cuadro, concluyó que ordenar un reintegro compulsivo podría afectar la estabilidad emocional del joven y agravar el conflicto entre sus padres.

La decisión no cierra el caso. El proceso principal sobre el cuidado personal continúa en trámite y será allí donde se defina, de manera definitiva, dónde vivirá el adolescente. Mientras tanto, el juzgado dispuso que el vínculo con la madre se mantenga a través de un régimen de comunicación equivalente al que antes tenía el padre, y ordenó la intervención de un equipo técnico para evaluar la dinámica familiar y las condiciones de convivencia con ambos progenitores.