La viralización que la dejó sin trabajo y el pueblo que salió a defenderla | ANBariloche
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Repercusión

La viralización que la dejó sin trabajo y el pueblo que salió a defenderla

Un video difundido en redes sociales derivó en la desvinculación de una repartidora de Andreani en Dina Huapi. Sin embargo, vecinos y vecinas salieron masivamente a respaldarla, destacando su trayectoria y poniendo en debate el impacto que pueden tener estas exposiciones en la vida de las personas.
17/03/2026 18:52 Hs.
Mónica en el reconocimiento realizado el pasado 8 de marzo en Dina Huapi como una mujer destacada de la localidad. Foto gentileza.
Mónica en el reconocimiento realizado el pasado 8 de marzo en Dina Huapi como una mujer destacada de la localidad. Foto gentileza.

En los últimos días, un video de una cámara de seguridad comenzó a circular con fuerza en redes sociales. En las imágenes se observa a una repartidora arrojando un paquete por encima del portón de una vivienda.

La repercusión fue inmediata. Lo que en otro contexto podría haber sido un hecho aislado, rápidamente escaló en exposición pública y derivó en la desvinculación laboral de la trabajadora.

Pero la historia no terminó ahí. Lejos de quedarse en la condena rápida que suelen imponer las redes, en Dina Huapi ocurrió algo distinto: una ola de apoyo comenzó a crecer en defensa de Mónica Gómez, la repartidora involucrada.

Con seis años de trabajo en Andreani como distribuidora a domicilio y más de dos décadas viviendo en la localidad, su vínculo con vecinos y vecinas fue clave. Cientos de mensajes comenzaron a multiplicarse, destacando su trato, predisposición y compromiso cotidiano.

“Siempre nos llamaba si no estábamos”, “resolvía entregas incluso fuera de horario” o “generaba confianza como pocas veces pasa con este tipo de servicios”, fueron algunas de las expresiones que se repitieron.

El respaldo fue tal que incluso se inició una recolección de firmas para solicitar su reincorporación laboral.

Una trayectoria reconocida

El reconocimiento hacia Mónica no es nuevo. El pasado 8 de marzo fue distinguida como una de las 15 mujeres destacadas de la comunidad, en una convocatoria abierta que buscó visibilizar a quienes aportan al crecimiento de Dina Huapi desde distintos ámbitos.

Vecinos remarcan que su trabajo iba más allá de la tarea formal: resolvía entregas en horarios complejos, coordinaba con destinatarios y, en muchos casos, generaba vínculos de confianza que excedían lo laboral.

El descargo: “Cometí un error, soy humana”

Tras varios días de silencio y en medio de la viralización, la propia Mónica difundió una carta pública dirigida a la comunidad.

En el texto, agradeció el apoyo recibido y reconoció lo ocurrido:
“Reconozco que cometí un error. Soy humana. Sin embargo, quiero dejar en claro que en ningún momento existió mala intención en mi accionar”.

También explicó que, en otras ocasiones, realizaba entregas con autorización previa de los destinatarios, buscando facilitar la recepción de paquetes para quienes no podían estar en sus domicilios.

Según relató, tras tomar conocimiento del video se comunicó de inmediato con la persona involucrada para pedir disculpas y ponerse a disposición. Incluso señaló que el producto sería repuesto por la empresa correspondiente.

Sin embargo, la viralización continuó y tuvo consecuencias directas:
“Generó consecuencias muy graves en mi vida personal y laboral, dejándome actualmente sin trabajo”, expresó.

En diálogo con ANB, Mónica expresó su emoción por el acompañamiento recibido: “Me emociona tanto apoyo de la gente. Yo hago con amor y responsabilidad mi trabajo, pero no tomé dimensión del alcance que tuve en la comunidad. Estoy tan agradecida”.

Además, contó que al tomar conocimiento del video actuó de inmediato:

“A mí me llega el video e inmediatamente le escribo al muchacho que lo subió pidiendo disculpas y poniéndome a disposición para pagar lo que se podía haber roto en su paquete”.

También reveló que, tras la repercusión del caso, la persona que difundió las imágenes volvió a contactarla. “Hoy me escribió un mensaje de WhatsApp diciéndome que fue un momento de enojo y que no midió las consecuencias”.

El caso vuelve a poner en debate el impacto de la exposición digital. Lo que comienza como un registro puntual puede amplificarse sin contexto, sin derecho a réplica inmediata y con efectos concretos en la vida de las personas.

En este caso, mientras la viralización avanzaba, también lo hacía una respuesta colectiva que buscó equilibrar la mirada: la de quienes conocen a la trabajadora más allá de un video.

“Algo que podría haberse solucionado con un llamado tomó dimensiones exageradas”, resumió una vecina en redes.

Por estas horas, la comunidad de Dina Huapi continúa movilizada, con pedidos de reconsideración hacia la empresa y muestras de apoyo que no cesan. Mientras tanto, Mónica intenta reconstruir su situación laboral en medio de una exposición inesperada.

La historia, atravesada por un error, una decisión empresarial y una reacción social poco habitual, deja una pregunta abierta: ¿hasta dónde llegan las consecuencias de una viralización? (ANB)