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Vivir once años menos: el costo de la exclusión en los barrios populares

Un informe del CISUR reveló que la expectativa de vida en los barrios populares de Argentina es, en promedio, 11 años menor que en el resto de la población. En Bariloche, 5.600 familias que habitan en 38 barrios viven esa realidad a diario: precariedad habitacional, falta de acceso a servicios básicos y ausencia de políticas públicas. La situación es crítica, pero aún se puede revertir si se actúa con decisión política y compromiso social.
01/10/2025 18:47 Hs.
La realidad y sus posibles soluciones. Nunca es tarde. Foto: Marcelo Martínez
La realidad y sus posibles soluciones. Nunca es tarde. Foto: Marcelo Martínez

La desigualdad en Bariloche no se mide solo en recursos económicos, sino en años de vida. El informe del CISUR “Once años menos: desigualdad en la vida y la muerte en los barrios populares” demostró que, en promedio, quienes habitan en barrios populares viven once años menos que el resto de la población. 

Las causas son múltiples y estructurales: viviendas precarias, falta de acceso a agua potable, electricidad y cloacas, inseguridad alimentaria, problemas ambientales, dificultades para acceder a la salud y a la educación, precariedad laboral e inseguridad.

En la ciudad, esta realidad alcanza a 5.600 familias distribuidas en 38 barrios populares: La Lomita, Nueva Esperanza 2, San Francisco III, Vivero, Virgen Misionera, Barda Este, Las Bandurrias, San Francisco IV, Don Bosco, Manzana 287, Antiguos Pobladores, Valle Gas, Pilar 2, 29 de Septiembre, Barrio Inta, Alun Ruca, El Maitén, Llanquihue, Jamaica, 3 de Mayo, Santa Clara, Villa Llanquihue, Los Coihues, Colonia Suiza, Lomas del Cauquén, San Ignacio, La Cascada, Nahuel Hue, Los Radales, Virgen del Huerto, Los Cipreses, Villa Futalaufquen, Cañadón del Curá, Villa Cerro Catedral, La Paloma, Villa Las Victorias, Los Arrayanes y Villa Las Rosas.

Luciano Celsi, referente de la Mesa local, describió a ANB la gravedad del panorama: “La situación actual empeoró muchísimo en el último tiempo. Carecemos de servicios básicos, de conectividad y de condiciones dignas de vida. El informe refleja una verdad tremenda: mientras el promedio nacional de expectativa de vida es de 71 años, en los barrios populares se reduce a 60. No es un dato estadístico, es una muestra de la crueldad que enfrentamos día a día”.

Los números son contundentes: el 94,8% de las familias que habitan barrios populares de la ciudad no tiene acceso formal al agua, el 97% carece de cloacas y el 63% no cuenta con conexión formal a la electricidad. En paralelo, los comedores cumplen un rol esencial, garantizando en muchos casos la única comida diaria para cientos de niños, niñas y adultos.

La Mesa de Barrios Populares de Bariloche exige que las autoridades municipales y provinciales actúen con urgencia. “Pedimos humanidad a la Municipalidad, a la CEB, al DPA y a la provincia. Es imperioso que se orienten políticas públicas para mejorar la calidad de vida en los barrios populares y garantizar condiciones dignas para nuestras familias”, remarcó Celsi.

El diagnóstico no deja margen a la espera, pero sí abre una puerta a las soluciones si se toman a tiempo. La Mesa propone avanzar con políticas de integración y desarrollo urbano, regularización dominial, urbanización con calles transitables e iluminación, viviendas y servicios básicos, atención sanitaria de calidad, seguridad alimentaria y empleo digno.

El propio informe advierte que no se trata de una situación aislada. En Argentina, el 15% de la población vive en barrios populares, una consecuencia de décadas de ausencia de políticas públicas. En Río Negro se registran oficialmente 240 barrios, y Bariloche concentra una parte importante de esa realidad. 

En paralelo, una luz de esperanza luego de tantos años había sido la creación de la Secretaría de Integración Sociourbana, pero lo que en su momento fue un avance hoy está reducida a subsecretaría y desfinanciada en un 99%, lo que frenó obras de infraestructura y programas de asistencia.

La Mesa local lo sintetiza con una advertencia y un llamado: “Cada día sin medidas concretas significa más desigualdad, más sufrimiento y menos años de vida para nuestra gente. La vida y la dignidad de miles de familias está en juego. No se puede esperar más”. (ANB)