Así fue la trágica avalancha en el cerro López | ANBariloche
Noticias de la Patagonia

Conferencia

Así fue la trágica avalancha en el cerro López

Guías de montaña y miembros de la CAX explicaron cómo se produjo el hecho en el que murió una joven, y otras dos personas resultaron heridas.
09/09/2024 00:00 Hs.
Luciano Fiorenza, Craig Ross, Julián López y Nahuel Campitelli (de izq. a der.) presentaron el informe este lunes. Foto: Marcelo Martínez.
Luciano Fiorenza, Craig Ross, Julián López y Nahuel Campitelli (de izq. a der.) presentaron el informe este lunes. Foto: Marcelo Martínez.

A pocos días de la avalancha que se produjo en el cerro López y en la que murió una turista de 27 años, los integrantes del Centro de Información de Avalanchas (CIAv) y miembros de la Comisión de Auxilio (CAX) elaboraron un detallado informe para explicar lo ocurrido el miércoles 4 por la tarde en la montaña.

El auge del esquí de travesía y las salidas a las montañas, motivaron a que años atrás se le diera un impulso al Centro de Información de Avalanchas, que durante el invierno brinda un detallado parte diario para conocer el estado del manto de nieve, imprescindible a la hora de practicar actividades al aire libre.

Los guías de alta montaña, integrantes del CIAv y de la CAX, brindaron una conferencia de prensa este lunes para dar detalles del informe elaborado en los últimos días, que permite conocer qué pasó ese miércoles por la tarde en una de las laderas del cerro López.

 “El boletín del día del accidente estaba en un nivel considerable, un nivel 3 que es peligroso y uno de los niveles donde más accidentes hay en el mundo. Es peligroso, pero no obvio a simple vista, estaba muy sensible el manto al paso de personas”, indicó Luciano Fiorenza.

Los guías y profesionales presentaron el informe sobre la avalancha en el cerro López. Foto: Marcelo Martínez.

Sobre esto, remarcó que “aquellas personas que quieran aventurarse fuera de los centros de esquí tienen que formarse y utilizar lo mejor posible la información que brindamos” y aclaró que “no es que no se podía salir a la montaña, es que hay que saber dónde ir a esquiar”.

“Ninguna de las tres personas involucradas en la avalancha es guía habilitado”, aclaró Craig Ross y enfatizó en que turismo y actividades que implican deportes de aventura, “solo pueden trabajar personas habilitadas y capacitadas, no puede ser algo que esté regulado por la oferta y la demanda”.

El día de la avalancha

Julián López, miembro del CIAV y guía de alta montaña, relató que ese miércoles, junto a otros dos guías más, se encontraban en el cerro López trabajando con clientes particulares. “Me tocó estar presente en la avalancha junto con dos colegas. Entre nosotros hicimos el informe técnico”, indicó.

El hecho “fue en la zona oeste de la ciudad, una de las zonas de mayor acumulación de nieve, sobre todo después de tormentas que entran del oeste. Fue una avalancha muy grande”, explicó López.

El guía remarcó que, gracias a la información disponible, ellos pudieron trabajar con clientes, pero fuera de la zona de peligro. Además, ese mismo día hubo otra avalancha en el Filo de las Cabras, sin consecuencias ya que no había personas en la zona.

“Teníamos una capa blanda de nieve de setenta centímetros, sostenida por otra capa débil que permitió que todo lo que estaba arriba, deslice lo que estaba abajo”, explicó en relación al desprendimiento y agregó “estaba esperado por lo informado en el boletín. Fue un signo de que la inestabilidad existía”.

Según el informe elaborado, la avalancha se inició en una pendiente de aproximadamente 40 grados de orientación este-sureste, a aproximadamente 2000 metros de altitud, cercana al filo del cerro López, al sur de la zona conocida como la Hoyita.

La pendiente se encuentra en una zona alpina que desciende primero como una pala y luego se divide en 2 canaletas principales que finalizan a aproximadamente 1500 metros de altitud, en la zona de límite de vegetación, cercana al camino de acceso al refugio López.

“La avalancha corrió y se divido en dos canaletas. Los primeros dos esquiadores estaban en el depósito de la canaleta de la izquierda. El tercero estaba muy arriba. La distancia total entre el principio de la avalancha y la zona de depósito era un kilómetro y 500 metros de desnivel”, detalló.

López relató que ese miércoles por la tarde, alrededor de las 17,15 horas, “Gaspar y yo estábamos volviendo al refugio cuando sucedió la avalancha. Él se acercó inmediatamente con muchas dudas porque fue muy grande y no habíamos visto a nadie esquiando. Quedamos muy impactados por el tamaño”.

En determinado momento, el guía que se acercó primero vio que había una persona que se movía. “Gaspar se acercó y desenterró a la primera víctima que estaba parcialmente enterrada. Por suerte estaba bien e informó que había dos personas más”.

“Cuando levantó la vista, vio a la segunda persona. Empieza a sacar a la segunda víctima y cuando llegué, me fui a rastrear el depósito de la canaleta de la derecha. No teníamos señal de DVA (Detector de Víctimas de Avalanchas) que es un elemento que todos los que practicamos esquí de travesía, tenemos que usar, ya que permite que podamos encontrar a alguien que está enterrado por la nieve”, agregó López.

Apenas se dieron cuenta que en la avalancha había personas involucradas, dieron aviso a la CAX y así comenzó el operativo. Los rescatistas llegaron al lugar cerca de las 19,30 horas, donde resguardaron a Christian Erauskin, la persona que fue encontrada con vida y sin lesiones graves.

En primera instancia, se procedió a evacuar al hombre de unos 50 años, para que pueda ser revisado por los médicos. La segunda víctima fue hallada ya sin vida a los pocos metros, pero nada se pudo hacer por ella. Más tarde fue identificada como Andrea Marshall, de 27 años, oriunda de Escocia.

Vista frontal de la ladera. En amarillo el punto de acceso de los esquiadores. En rojo la corona estimada. En naranja los laterales de la avalancha y sus límites inferiores. En verde la ubicación de los esquiadores arrastrados. En azul punto de extracción del helicóptero. Foto: informe CIAv.

“Terminamos la búsqueda y no obtuvimos ningún tipo de señal. Llegamos a un plano de hielo muy difícil de transitar”, relató López, por lo que decidieron suspender el operativo ya que el terreno presentaba dificultades y riesgo para los rescatistas.

Tras los primeros momentos de la búsqueda del tercer integrante del grupo alcanzado por la avalancha, se pensó que quizás no había descendido desde el filo de la montaña y que  permanecía en otro punto del cerro a la espera de poder descender de forma más segura.

Por esto, los guías decidieron dejar luces encendidas en el refugio del cerro López, “pensando todo el tiempo que la tercera persona podía no haber esquiado y quería volver. No nos pareció prudente seguir buscando en un día que tenía todas las características recomendadas para no hacerlo”.

Finalmente, el llamado de Augusto Gruttadauria a las 3 de la madrugada confirmó que estaba vivo y salieron nuevamente en su búsqueda. “Ante ese llamado ninguno dudó a pesar del peligro presente, en ir a rescatar sabiendo que había una sobreviviente”, manifestó.

Luego de más de una hora de caminata, lograron llegar al depósito de la avalancha, “que era inmenso”. Encontraron al joven de Córdoba, “parcialmente sepultado”, unos cincuenta metros del filo del cerro López. “Estaba vivo y consciente y en perfectas condiciones. Fue muy grato llegar ahí y encontrarnos con Augusto”, manifestó.

Tras encontrarlo y sacarlo de donde estaba, hubo una sucesión de hechos que permitió que el joven fuera rescatado a tiempo, ya que minutos después de que el helicóptero pudiera aterrizar en medio de la montaña y llevarlo a la ciudad, las ráfagas de viento comenzaron a soplar con intensidad, así como a nevar copiosamente. Condiciones en las que no hubiera sido posible la intervención de la aeronave.

“Un dato no menor es que estás personas recibieron el consejo de guías de montaña de no meterse en ese lugar y así y todo lo hicieron”, remarcó Nahuel Campitelli, referente de la Comisión de Auxilio.

Campitelli se refirió a que, el grupo de esquiadores, originalmente conformado por cuatro personas, se encontró con un guía de la AAGM en el refugio Roca Negra (refugio inferior del López), quien les mencionó las condiciones peligrosas y les recomendó no recorrer la zona superior al refugio.

Según el profesional, uno de los integrantes del grupo abandonó la excursión desde ese punto, alegando cansancio, antes dejándole su DVA a otro de los integrantes, el cual no había llevado. El resto de los esquiadores continuó hacia el refugio. Según confirmó luego uno de los integrantes del grupo, los esquiadores sabían de la existencia del boletín de avalanchas CIAv, aunque no lo habían consultado.

Campitell remarcó que, desde las distintas instituciones, “se hace continuamente un trabajo que no se ve tan seguido porque no es consecuencia de un accidente: es la prevención. Por eso existe el CIAV que genera boletines que están al alcance de todos. Hay que mirar las estadísticas. Si bien hay mucha más actividad de montaña que en otros años, no sube en consecuencia el nivel de accidentes. Eso habla de una actitud de prevención”. (ANB)