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Encontraron una especie de picaflor pocas veces vista en Bariloche

El pequeño ave fue visto en un domicilio del este, aunque es propia de los Andes. Una hermosa cola la distingue del picaflor rubí que comúnmente habita esta zona.
29/05/2024 00:00 Hs.
Encontraron una especie de picaflor pocas veces vista en Bariloche
Encontraron una especie de picaflor pocas veces vista en Bariloche

Los picaflores sin dudas, maravillan a quienes los avistan pero este lunes, en Bariloche se vivió un momento especial cuando una vecina encontró en su jardín, a una especie diferente, que de acuerdo a los registros, solo se vio dos veces en Bariloche.

Se trata del picaflor cometa, cuyo nombre científico es Sappho sparganurus, una especie que vive en los Andes, desde Bolivia a Mendoza, según indicó a ANB el reconocido ornitólogo, Horacio Matarasso.

“Es un juvenil que seguramente está explorando y por eso bajó hacia el sur, aunque hay registros de otros avistajes en la zona cordillerana de Neuquén”, indicó Matarasso. Según relató, las aves tienen este mecanismo para buscar dónde colonizar y poder alimentarse.

El picaflor Cometa se distingue por una cola mucho más larga que el picaflor rubí. Foto: Mariano Diez Peña.

Matarasso también explicó que debido a los cambios que produce el humano en el ambiente, se generan variaciones en las formas de vida y en los hábitats propios de cada especie. Las aves no son ajenas y “como Bariloche modifica su matriz natural, y cada vez hay más jardines en lugar de los bosques, esto le permitió llegar allí y encontrar alimento”.

El registro de este pequeño ave en la zona, sorprendió gratamente y puso manos a la obra a distintos fotógrafos especializados en este tipo de imágenes, que requieren tiempo y mucha paciencia, hasta lograr captar la foto deseada.

Mariano Diez Peña, uno de los fotógrafos que el lunes estuvo en el domicilio donde fue avistado, contó que tuvo la posibilidad de captar a otro ejemplar el 14 de abril de 2015 y casi 10 años después, se encontró con otro de ellos.

Este fue el ejemplar que se avistó en 2015 por primera vez. La imagen fue tomada en 2016. Foto: gentileza Mariano Diez Peña.

Salvo algunas características estéticas, el picaflor cometa tiene similitudes con las otras especies de la familia de los picaflores. Estas pequeñas aves se alimentan del néctar de las flores y son importantes polinizadores. De tamaño diminuto, su peso no supera los 5 gramos, y alas que se baten a una velocidad inimaginable, estos pájaros son el deleite de todo aquel que lo puede ver.

Viven entre 8 y 12 años, tiempo más que importante para su desarrollo. El vuelo consume gran cantidad de energía por eso el picaflor pasa gran parte del tiempo en reposo y por eso también necesita comidas frecuentes, consumiendo pequeños invertebrados además de néctar.

En la zona de Bariloche y alrededores, el picaflor rubí es la especie más común. Matarasso explicó que el plumaje de las aves puede variar en color por distintas razones. Puede ser un color propio o adquirirlo dependiendo el alimento que ingieran, como es el caso de los flamencos. En el caso del picaflor rubí, el color distintivo de su cabeza se debe a una composición química que le permite variar según la luz que refleje.

La especie que fue avistada esta semana, tiene una cola más larga. Esto se puede ver en las imágenes tomadas tanto por Diez Peña como por Axel de Torres Curth, aunque incluso en el vuelo, es fácil de distinguir esta diferencia.

“Es verde con una mancha blanca en el abdomen, y tiene una cola larguísima de un color bordó brillante. El ejemplar avistado es un juvenil que tiene la cola roja más corta. Las aves cambian las plumas dos veces por año”, detalló Matarasso.

La pequeña ave es propio de los Andes y habita en la zona comprendida entre Bolivia y Mendoza. Foto: gentileza Axel de Torres Curth.

Cuando se conoció de este avistaje, rápidamente se corrió la voz entre los fotógrafos y especialistas en aves que aprovecharon la oportunidad para tomar imágenes de increíble belleza.

“Cuando empecé a estudiar, hace décadas, anotaba todo en libretas de campo. La información se perdía. Ahora usamos un portal, ebird.org, es un lugar de observadores de todo el mundo donde se puede encontrar muchísima y valiosa información, de esa manera se hace una contribución a la ciencia”.

Mitos y verdades sobre la alimentación de estas aves

Cada vez, más personas utilizan los bebederos para alimentar a las aves y esto cosecha opiniones en contra y adhesiones. Matarasso relató que hay mucha información errónea en lo que a la alimentación de los picaflores respecta.

“Como ornitólogo veo constantemente muchas “fake news” de que son malos los bebederos, cuando en realidad, es todo lo contrario. Es una manera de ayudar a las poblaciones naturales a sobrevivir en períodos críticos y sostener una población para que pueda polinizar”, remarcó.

En los comentarios en contra de la alimentación, se habla de que genera dependencia, “pero es totalmente falso. También dicen que les hace mal el azúcar e incluso, que los puede matar, y todo es mentira”, sostuvo el especialista en aves.

“El humano modificó los lugares naturales de los animales y los desplazó de sus áreas. Los comederos y bebederos son una forma de devolver algo de lo que les sacamos y de ayudarlos a sobrevivir en invierno”, indicó.

Los picaflores viven entre 8 y 12 años y su peso no supera los 5 gramos. Foto: Axel de Torres Curth.

Matarasso fue claro: todo se trata de preparar el alimento con la correcta proporción de azúcar y de mantener limpios los bebederos, lavándolos periódicamente.

“Cuando hace mucho frío tienen dos opciones: algunos entran un letargo tipo hibernación y otros migran”, siguió el especialista. Esta última elección es la más ardua para las pequeñas aves que suelen llegar hasta La Pampa o Córdoba, pero muchos mueren en el camino. He aquí la importancia de ofrecerles alimento y asegurar su supervivencia en la zona.

Matarasso remarcó que hay pasos a seguir para ayudarlos y no perjudicarlos. Uno de ellos es el alimento que se les da. Debe ser únicamente agua con azúcar común, la de consumo familiar. “No hay que ponerles bajo ningún concepto, miel ni ninguna bebida especial”, enfatizó.  La proporción a utilizar es una parte de azúcar por cuatro de agua. (ANB)

 

Axel de Torres Curth - Fotógrafo

Horacio Matarasso - Ornitólogo

Mariano Diez Peña - Fotógrafo