domingo 14 de abril de 2024

Impacto

Comenzó la temporada de caza deportiva para combatir especies invasoras

Se realizará entre el primero de marzo y el 25 de abril, en la zona norte del Parque Nacional Nahuel Huapi. Por seguridad, se cerrarán senderos en la zona donde se llevarán a cabo las actividades.

martes 27 de febrero de 2024
Comenzó la temporada de caza deportiva para combatir especies invasoras
El objetivo es mitigar el impacto ambiental que producen las especies exótica sinvasoras en la región. Foto: ilustrativa Marcelo Martínez.
El objetivo es mitigar el impacto ambiental que producen las especies exótica sinvasoras en la región. Foto: ilustrativa Marcelo Martínez.

Con la llegada de marzo, el Parque Nacional Nahuel Huapi (PNNH) inaugura su Temporada de Caza Deportiva Mayor, retomando una tradición anual que, exceptuando los años de pandemia, fue una constante en la gestión de la conservación del parque. Esta actividad, que se prolongará hasta el 25 de abril, es parte de un esfuerzo coordinado para mitigar el impacto ambiental adverso provocado por especies invasoras y asegurar la protección de la rica biodiversidad nativa del área.

La Intendencia del PNNH determinó seis áreas específicas para la caza, todas ubicadas en el sector norte del parque, incluyendo Cerro Golondrinas, Las Mellizas, Río Minero, Arroyo Filcún, Lago Nuevo y Mallín de las Nieblas. Cabe destacar que, debido a estas actividades, las sendas Arroyo Ragintuco - Mallin de las Nieblas y Arroyo Ragintuco - Mallin de las Nieblas -Traful estarán inaccesibles al público para garantizar la seguridad de los visitantes y la eficacia de las operaciones de caza.

En diálogo con ANB, Raúl Romero, coordinador del área de Conservación y Uso Público del PNNH, compartió detalles cruciales sobre los objetivos y la importancia de esta temporada de caza.

"Lo que se caza dentro de un parque nacional son especies exóticas. No son nativas del lugar, sino que fueron traídas en otra época como es el ciervo colorado y el jabalí europeo. La importancia de la caza de estos animales, es que compiten con la fauna nativa: el huemul, el pudú, con nuestros ciervos", entre otras especies, explicó Romero, enfatizando la necesidad de esta práctica para el equilibrio ecológico del parque.

El problema de las especies invasoras es multifacético. Estos animales, al no enfrentar a sus predadores naturales en este nuevo hábitat, se proliferan a un ritmo que los ecosistemas locales no pueden sostener.

"El jabalí, al no tener los predadores naturales que tiene en su lugar de origen, produce un daño ambiental muy grande, ya que remueve mucho el suelo, y se lleva especies vegetales también", señaló Romero. Este comportamiento no solo afecta la composición del suelo y la disponibilidad de recursos para especies nativas, sino que también puede llevar a cambios significativos en la estructura del ecosistema.

Según el agente de Parques Nacionales, la caza deportiva, lejos de ser una práctica impulsiva o sin fundamento, es una respuesta medida y regulada a un problema ambiental complejo.

"Puede sonar muy duro que se cacen animales, pero tengamos en cuenta que si dejamos que la población de ciervos, jabalíes y conejos no tengan ningún control, impacta en la vegetación nativa de una manera impresionante. Comen todos los renovales de los Arrayanes, del Ñire, la Lenga, de todas las especies de valor de conservación que tenemos, y eso no lo podemos permitir", afirmó Romero, subrayando la prioridad de preservar el patrimonio natural del parque.

Este enfoque de gestión de la fauna se basa en un entendimiento profundo de las dinámicas ecológicas y en la responsabilidad de proteger los ambientes naturales y las especies que los habitan. "No es nada novedoso, y es algo necesario, más allá de la crueldad de que estamos matando animales. Es necesario para que el impacto sea menor en la flora y en la fauna local", destacó Romero, reconociendo la complejidad moral de la tarea pero también su importancia crítica para la conservación.

La expansión de especies como el ciervo colorado y el jabalí a áreas donde antes no estaban presentes, como Puerto Blest, es una señal de alarma para los conservacionistas. Estas invasiones no solo desplazan a las especies nativas, sino que también alteran irreversiblemente los paisajes y los ecosistemas.

La caza deportiva en el PNNH se realiza bajo estrictas regulaciones y en áreas cuidadosamente seleccionadas para minimizar el impacto en las actividades recreativas del parque. La seguridad de los visitantes es primordial, razón por la cual se restringe el acceso a las zonas de caza durante la temporada. (ANB)

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