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Jorge Nicolini, cincuenta años dedicados a la pediatría en Bariloche

El reconocido médico pediatra se retiró después de largas décadas en las que atendió hasta a tres generaciones de barilochenses.
27/12/2023 00:00 Hs.
Jorge Nicolini, cincuenta años dedicados a la pediatría en Bariloche
Jorge Nicolini, cincuenta años dedicados a la pediatría en Bariloche
Por Claudia Olate

Cincuenta años pasaron casi de ese mayo en el que Jorge Nicolini llegó a Bariloche para trabajar como pediatra del Plan de Salud que tenía la provincia en aquel entonces. Vino sin conocer la ciudad, “a probar”, como dice, y finalmente, pasó medio siglo en el que atendió a niños que fueron padres y luego, hasta abuelos que llevaron a sus niños al mismo médico, casi como un legado familiar.

El 30 de noviembre, Nicolini tuvo su último día de consultorio. La despedida fue difícil, claro, pero la decisión la meditó durante largos meses, por lo que el impacto "no fue tan grande", considera. Ahora, en sus primeros días como médico retirado, hace un repaso por su vida y dice que “elegí la carrera convencido y lo volvería a hacer”.

El pediatra cuenta que eligió la carrera por seguir los pasos de su hermano, José Luis, quien fue “un gran médico, fue uno de los primeros neonatólogos del país”, señala y agrega que “lo admiraba mucho”. Fue su hermano quien lo llevaba a recorrer los hospitales de Buenos Aires, impregnándolo de aquella pasión por la pediatría.

Pero si bien estudió la carrera que eligió unos años antes su hermano, Nicolini no duda en que la volvería a elegir. “Mi lugar de confort, además de mi familia, es el consultorio”, asegura.

Cuando llegó a la ciudad, “eran tiempos álgidos”, recuerda. El país estaba atravesado de lleno por la Dictadura militar y Bariloche no era ajeno a lo que se vivía en otros puntos.

El gobernador de aquel entonces, Mario Franco, había implementado este Plan de Salud que mereció el reconocimiento de eminencias del ámbito y Nicolini se enteró por el diario Clarín de una convocatoria para integrarse en los hospitales de Roca, Viedma o Bariloche.

No conocía Bariloche, pero tenía amigos que venían a esquiar y le hablaban maravillas de la ciudad. Tomó la decisión y el 31 de mayo de 1974, llegó a Bariloche. Su esposa, Amalia, lo siguió tiempo después.

“Había una calidad médica excelente. El examen me lo tomó Carlos Gianantonio, una eminencia de la pediatría”, recuerda. En 1978 completó su residencia en el hospital zonal, pero siguió siendo parte del servicio de pediatría hasta ser el jefe del mismo.

En 1983, con el retorno de la democracia luego de una de las épocas más oscuras del país, el médico fue nombrado como director interino del nosocomio local, puesto que ocupó durante casi un año, hasta noviembre de 1984.

Un mes después, renunció al hospital Ramón Carrillo. Años antes, en 1978, ya se había sumado al equipo del Sanatorio San Carlos, que fue inaugurado ese mismo año. “Desde que vine a Bariloche, jamás puse un pie afuera del consultorio”, apunta.

A lo largo de los años, fue miembro del directorio del Sanatorio en distintas oportunidades, e incluso en 2008 fue quien inició la primera guardia pediátrica de la ciudad, un servicio de 24 horas, dedicado a los niños. “Fue una tarea muy ardua, requería mucho tiempo, pero me quedaron afectos que todavía son perennes”, afirma con una sonrisa.

“También fui miembro de la Sociedad Argentina de Pediatría, como presidente de la filial local en cuatro oportunidades” cuenta. En esta organización, además, fue director regional entre 2011 y 2013.

Nicolini se convirtió en un barilochense más. Aquí, junto a su compañera Amalia, tuvo a sus tres hijos y vio crecer a su familia. A lo largo de estos años, “he atendido a casi 3 generaciones. Tuve todo tipo de experiencias, como en cualquier trabajo, pero afortunadamente, las buenas son las mayores”, añade.

A principio de año, comenzó a evaluar la posibilidad de retirarse. Tiempo antes ya había reducido sus horas laborales, pero ahora, pensó en el retiro definitivo. “Por distintos motivos, pero todo ciclo tiene un cierre también”, explica y agrega que “le dediqué mucho a la pediatría, la medicina requiere mucho trabajo y compromiso”.

La decisión fue paulatina y se la comunicó con tiempo a sus pacientes. “A algunos les costó mucho, a mi también, uno guarda afecto con quienes ve asiduamente”, señala. Como parte de su despedida, tuvo distintos agasajos, incluso, una fiesta sorpresa organizada por los miembros del sanatorio.

“En octubre, además, todos los recibidos de 1973 en la UBA, recibimos un reconocimiento en un acto muy lindo. Fue muy grato encontrar una universidad linda, organizada”, relata.

Por el momento, Nicolini dice que no añora el consultorio, aunque desliza que “pasaron poquitos días”. Se confiesa un apasionado por la lectura, hábito heredado de su madre. “Para mi, sentarme a leer un libro es un gran plan”, expresa y añade “no siento que haya sido una amputación ni nada, fue una decisión muy elaborada, acompañado de mi familia”.

Cincuenta años después de su llegada a la ciudad, ya retirado oficialmente, Nicolini afirma: “no tengo ninguna duda de que volvería a estudiar para ser médico pediatra si el tiempo volviera atrás. Soy médico de alma y creo que hasta el último suspiro, lo voy a ser”. (ANB)

Jorge Nicolini, cincuenta años dedicados a la pediatría en Bariloche
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