lunes 5 de diciembre de 2022

Viajes

Qué hacer en un día en Salta capital

Recorridos por los principales atractivos, vistas panorámicas y callecitas llenas de historia.

domingo 02 de octubre de 2022
Qué hacer en un día en Salta capital
Salta capital se encuentra a casi 1200 metros sobre el nivel del mar y ofrece experiencias increíbles. Foto: Alfredo Burgos.
Salta capital se encuentra a casi 1200 metros sobre el nivel del mar y ofrece experiencias increíbles. Foto: Alfredo Burgos.
Por Claudia Olate

Salta, tan linda que enamora, dice el eslogan de turismo de esta provincia y para comprobarlo, basta solo con llegar. Salta capital tiene esa mezcla de historia y de renuevo, tiene esas callecitas que todavía parecen de la época en que Argentina estaba naciendo. Y si bien, en la provincia entera hay lugares increíbles para conocer, la primera parada obligada en un viaje al norte, es la ciudad capital.

La ciudad, fundada en 1582 por Hernando de Lerma, tiene uno de los cascos históricos mejor preservados del país y es un recorrido imperdible. Se puede hacer un city tour clásico o uno en bicicleta que ofrece, además, la oportunidad de disfrutar y sentir el airecito salteño en la cara.

Un tradicional “bicitour” recorre el centro de la ciudad y llega a la plaza 9 de Julio. Allí, la Catedral y el Cabildo son los principales protagonistas, aunque alrededor de toda la manzana, hay historias por conocer.

El bicitour es una excelente opción para recorrer los principales puntos turísticos de la ciudad. Foto: Alfredo Burgos.

La Catedral Basílica Santuario del Señor y la Virgen del Milagro es un edificio que data de mediados del siglo XIX aunque en realidad, la historia se remonta a mucho antes, aunque los terremotos y la precariedad de las construcciones, hicieron que nada quedara de esos edificios. La obra que podemos ver ahora, comenzó en 1856 y finalizó en 1882.

El Cabildo es otro de los puntos obligados para detenerse y contemplar parte de la historia de Salta y del país. El edificio fue sede del gobierno desde 1626 hasta 1888. Unos años después, fue vendido en pública subasta a particulares, siendo ocupado por propietarios, inquilinos y locales de negocios. Finalmente, fue recuperado en 1936 y declarado Patrimonio Histórico en 1949. Hoy se lo puede visitar ya que es uno de los increíbles museos de Salta donde uno siente que se remonta a los años de su creación. 

En el recorrido, o Corredor de la Fe como lo llaman, la iglesia de San Francisco es otro de los ejemplos de construcciones coloniales y de la fuerte impronta que marcó la llegada de españoles a las tierras norteñas. La actual basílica data del siglo XVIII. Su estilo y sus colores terracota, marfil y blanco, la convierten en un verdadero tesoro arquitectónico de la ciudad. Su campanario es una de las torres más altas de Sudamérica, y desde los 54 metros que tiene, se puede observar gran parte de la ciudad.

A un par de cuadras, se encuentra el convento de San Bernardo, una de las construcciones más antiguas de la ciudad y único en su género en el país. Su construcción data del año 1586. A partir de 1726 fue habilitado como hospital “San Andrés” y posteriormente este recinto pasó a formar parte del convento de monjas de clausura “las Carmelitas”.

El recorrido sigue ahora por una bicisenda que nos llevará a una de las primeras subidas. “Esta va a ser la primera prueba antes de subir al cerro San Bernardo”, nos adelantó Marco Bondoni Abdenur, de Trinity Viajes, agencia recomendada para realizar el paseo por la ciudad con datos históricos y de color que provee el guía para que conozcamos un poco más sobre Salta.

Luego de una pequeña cuesta, se encuentra el monumento al General Martín Miguel de Güemes, a los pies del cerro San Bernardo. Fue inaugurado en 1931 y fue construido con rocas extraídas del mismo cerro. Cada 17 de junio, es el lugar donde se realiza el gran desfile gaucho.

El recorrido en bicicletas vuelve ahora a la ciclovía y sigue durante unas cuadras hasta que empieza la subida hacia el cerro San Bernardo. Un dato fundamental para no desfallecer en el intento, es que las bicicletas son eléctricas y si bien durante el recorrido en plano se utilizan de manera tradicional, en la subida, las piernas agradecen la ayuda del motor.

El recorrido por los principales puntos y el cerro San Bernardo tiene una distancia de unos 6 kilómetros. Foto: Alfredo Burgos.

En la subida, se pueden tomar fotografías de la ciudad en los distintos miradores que ofician a la vez, de paradas de descanso para los ciclistas. Finalmente, tras unos 6 kilómetros de recorrido, se llega a la meta: el cerro San Bernardo.

Al cerro, balcón natural desde donde se puede observar todo el Valle de Lerma, también se puede llegar mediante el Teleférico, caminando o en vehículo. La cima es un hermoso parque con miradores, flores, distintos árboles y cascadas artificiales que invitan a sentarse, tomar unos mates y disfrutar de toda la belleza de Salta.

Gastronomía salteña en el recorrido

Tanto en el cerro San Bernardo como en el centro de la ciudad, la gastronomía se huele, se ve y se disfruta. Sus tradicionales empanadas, sin dudas son uno de los platos más buscados por los barilochenses, pero hay mucho más por descubrir.

En la cima del cerro, por ejemplo, hay dos opciones. Trashumante, es una confitería donde se pueden degustar platos ricos, sencillos y con vistas inigualables y también, desde hace unos meses abrió sus puertas El Baqueano.

El Baqueano abrió sus puertas en Salta luego de marcar historia en Buenos Aires. Foto: Alfredo Burgos.

Este restaurante, creado originalmente en Buenos Aires, decidió cambiar su escenario y abrir sus puertas en el norte, pero con el mismo concepto: revalorizar los productos típicos, crear platos con ingredientes de cada lugar y generar así, una experiencia gastronómica que, combinada con los mejores vinos, se vuelve inolvidable.

Gabriela Lafuente y Fernando Rivarola están detrás del proyecto gastronómico que hace años, se encuentra en la lista de los mejores de Latinoamérica. “El corazón de todo el proyecto es Milpa, un mercado de productores en el que estamos trabajando con un mapeo con la idea de ayudarlos con el marketing y que puedan vender sus productos en todo el país y luego si se puede, al mundo”, contó la mujer.

Por el momento El Baqueano solo abre durante la noche. Durante el día, en el lugar funciona, además, la única biblioteca pública de gastronomía del país, con la que pretenden llegar a unos 5 mil ejemplares. Además, también tienen un restaurante escuela para formar a jóvenes en alta cocina.

El Baqueano tiene la primera biblioteca pública de gastronomía del país. Foto: Alfredo Burgos. 

En el centro de la ciudad, el Patio San Francisco es otra de las paradas obligadas para comer rico y degustar un vino salteño o un trago con la torre de la iglesia de fondo. “Este patio estaba dentro de la iglesia pero estaba abandonado. Los franciscanos tuvieron esta buena idea y trabajamos en conjunto. Ahora, ofrecemos comida regional y opciones para todos los gustos”, contó Santiago Caso, uno de los impulsores del lugar.

PaEl Patio de San Francisco ofrece una experiencia gastronómica regional en un lugar histórico. Foto: Rocío Urzagasti.

Salta tiene, por supuesto, muchísimas más opciones y se puede disfrutar y recorrer con distintas opciones. Museos, recorridos históricos, casas llenas de productos típicos y las infaltables vinotecas, son parte de lo que queda para cuando bajamos del cerro San Bernardo y continuamos el día en esta ciudad, tan linda que enamora. (ANB)

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