domingo 25 de septiembre de 2022

Inclusión

Un joven con parálisis cerebral disfrutó con sus compañeros de su viaje de egresados

Leandro Culasso voló por primera vez en avión, jugó en la nieve y esquió gracias a un dispositivo especial, entre otras actividades.

martes 16 de agosto de 2022
Un joven con parálisis cerebral disfrutó con sus compañeros de su viaje de egresados
Foto: Gentileza
Foto: Gentileza

Leandro Culasso es un joven con parálisis cerebral que viajó a Bariloche para celebrar el fin de sus estudios secundarios y participó de todas las actividades previstas durante su estadía en la ciudad lacustre, incluso de las divertidas veladas en las discotecas turísticas.

Voló por primera vez en avión, jugó en la nieve y esquió gracias a un dispositivo especial adaptado para ello, y asistió a cada una de las excursiones y actividades junto a sus compañeros e incluso asistió a las discotecas turísticas By Pass, Genux, Roket, Cerebro, Genux y Grisú, que están adaptadas para recibir a personas con dificultades motrices.

El joven viajó junto a sus compañeros del Complejo Educativo de Alberdi. Todos lo cuidaron, como lo hacen cada día en el aula, y buscaron siempre la manera para que él no se perdiera de la diversión ni las actividades propuesta por los coordinadores.

Leandro Cullaso juntos a sus compañeros y compañeras en Bariloche. Foto: Gentileza

 

En Granadero Baigorria, Santa Fe, quedó su familia que, ansiosa, esperaba las fotos del día para ver cómo la estaba pasando. “¡Se lo veía tan feliz! Siempre riéndose, sonriente… Con solo verle la cara me daba cuenta de lo bien que marchaba todo”, cuenta Sandra Vansteenkiste, su mamá.

“Desde el primer grado, Leandro fue a todas las excursiones con sus compañeros de grado. ¿Cómo iba a perderse este viaje soñado y después de tanto sacrificio?”, pregunta mientras se da tiempo para recuperar la voz.

El 27 de julio partió el avión desde Rosario con destino a San Carlos de Bariloche. Allí iba Leandro con todas las expectativas a cuesta y el deseo propio de un adolescente que está a punto de vivir el viaje de su vida, del que regresó el 4 de este mes.

En Bariloche recibió atenciones en todos lados, que son de destacar. “En el hotel lo trataron más que bien, hasta le pusieron otra rampa para que pase más cómodo; los chicos de la cocina le preguntaban todo el tiempo qué quería comer. Fueron con un papá que todos los días me contaba cómo estaba y sé que hay cosas que no cuenta porque los chicos no lo dejan, pero cada vez que yo lo llamaba le veía la cara y me daba cuenta lo bien que la estaba pasando… Y cuando me mandaba las fotos… ¡lloré tanto de emoción al verlo feliz! ¡Fue muy feliz en ese viaje! Él es un chico feliz, siempre se ríe, no se hace problemas por nada y en ese sentido sí es muy especial”, detalla.

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