sábado 25 de septiembre de 2021

La combinación perfecta

Un verano caluroso y seco para el 2022: lo que nos deja el fenómeno climatológico la niña

Hoy en día se habla mucho de cambio climático, medios de comunicación, científicos y ciudadanía muestran su preocupación e interés. A diario aparecen noticias, estudios y conversaciones en las que el cambio climático es el protagonista.

domingo 01 de agosto de 2021
Un verano caluroso y seco para el 2022: lo que nos deja el fenómeno climatológico la niña

Por Néstor Vidal*.

Los fenómenos atmosféricos son cada vez más frecuentes e intensos y en los años venideros se prevé que se multipliquen, si no se pone freno al calentamiento global. Partiendo del cambio ya observado, los escenarios de futuro indican que las olas de calor se repetirán cada verano y superarán los récords de temperaturas hasta ahora registrados. La gota fría traerá graves lluvias torrenciales e inundaciones en pueblos y ciudades del noreste del país.

Los episodios de gota fría, la mayor escasez de lluvias en verano o la contaminación entre otras traerán más enfermedades respiratorias, cardiovasculares, y más migraciones, hambrunas y conflictos, pero también tendrán una repercusión directa sobre la economía del país. En el último siglo, las temperaturas en la cuenca hídricas han subido 1,4ºC, esto es, 0,4ºC más que la media global, pero, además, en los últimos veinte años, el nivel del mar ha subido 6 cm y la acidez del agua ha subido, al bajar el pH.

El cambio climático tiene un impacto (que irá en aumento) sobre la gran mayoría de los sectores productivos, como el turismo. Uno de los principales motores económicos, la agricultura y la producción de alimentos, especialmente el delicado sector vitivinícola, que observa con preocupación el aumento de las temperaturas y, como consecuencia, una mayor aridización del campo. Pero también se notará en la generación de empleo, en el mercado inmobiliario, la industria o la generación de electricidad, entre otros. Y es que cuando se habla de cambio climático, tendemos a pensar que se trata de un problema lejano, casi ajeno, por eso hay que seguir concienciando sobre esta problemática antes de que sea irreversible.

INCENDIOS

En Europa se han quemado más de tres millones de hectáreas de bosque mediterráneo en los últimos 15 años. Según el estudio Fire-induced deforestation in drought-prone Mediterranean forests: drivers and unknowns from leaves to communities, de la Universidad de Lleida con la participación de investigadores de la UNED, el cambio climático transformará el régimen de incendios en los próximos años, provocando fenómenos más intensos y una deforestación mayor por la disminución de la capacidad de recuperación de los bosques mediterráneos.

El aumento de la temperatura media y la disminución de las precipitaciones crearán el caldo de cultivo ideal para los incendios forestales, especialmente en las zonas de alta montaña. En los últimos años ya se está apreciando cómo los incendios superan con mayor frecuencia las 500 hectáreas (los denominados Grandes Incendios Forestales) y son más virulentos y difíciles de combatir. El año 2017 superó ya los datos de la media de la última década: mayor número de incendios forestales, mayor superficie afectada y mayor número de grandes incendios forestales (superiores a 500 hectáreas). Solo en 2012, se calcinó una mayor extensión, pero el 2017 es el peor de la última década en el número de grandes incendios, con 56.

Además de la alta siniestrabilidad y la falta de gestión forestal, hay que recordar que la península Ibérica sufría la peor sequía en los últimos 20 años y un verano con temperaturas extremas. Además, hay que sumarle que 2015 y 2016 batieron récords de temperatura en buena parte del planeta, síntoma evidente del cambio climático.

Greenpeace constató un año más que el abandono rural y la falta de gestión forestal preventiva, son el principal problema estructural de gran parte de la superficie forestal. A esto, se añade el interfaz urbano forestal, es decir las viviendas en el medio natural. La gestión forestal tiene que ir de la mano con la gestión de la planificación urbana, promoviendo la cultura de lo que es un bosque. En un contexto de cambio climático y de población desligada del bosque, los grandes incendios forestales se han convertido en una prioridad ambiental y un problema de seguridad nacional de primer nivel. Y no es exclusivo de nuestro país. El área quemada por los incendios forestales durante las últimas tres décadas se ha duplicado en todo el oeste americano, quemando más de 40.000 km2, según un estudio publicado en Proceedings of the National Academy of Sciences.

A lo ancho del planeta, y en nuestra latitud, el cambio climático es una de las principales causas de los incendios, como consecuencia directa de un descenso progresivo de las precipitaciones, agotando el suelo. Pero es que, además, explica por qué los incendios están cambiando, empeorando las condiciones de inicio y de propagación. Cada vez más convivimos con ellos y son de alta intensidad que sobrepasan los esfuerzos de los equipos de extinción. La propia sequía y las temperaturas extremas modifican la composición de la masa forestal haciendo que arda más rápido y el abandono de la vegetación genera un escenario perfecto para su propagación.

“El principal problema es que hay incendios cada vez más grandes y cambian más rápidamente pese a que destinamos un mayor número de personal en los cuerpos de extinción. Y tiene relación no solo con el aumento de las temperaturas o la prolongación de la campaña de verano, sino también con el propio cambio poblacional de la sociedad, ya que vivimos más concentrados en las ciudades y abandonamos los entornos rurales. También el hecho de que se viva del monte hace que haya más carga de combustible en los bosques.

No eliminamos el combustible fino y encima ya no hay fauna grande ni el ganado que limpiaba esa vegetación. Hay cada vez más carga de naturaleza muerta. Por eso, el fuego volverá una y otra vez hasta que la cantidad de combustible muerto se equilibre. El combustible vivo se quema igual pero el muerto aporta intensidad y velocidad. Al haber más combustible fino la extensión de los incendios es mayor. Una vez pasado el fuego, las plantas vuelven a nacer, pero lo hacen más ajustadas al nuevo rango climático. Y, además, en nuestro país, los incendios están subiendo de cota. Por ejemplo, el cambio climático está provocando fuegos que afectan cada vez más a zonas montañosas. En cerros, por ejemplo, han aumentado su intensidad por lo que ya he dicho, agravados por el abandono del monte. Pero ¿y qué pasa con la fauna en un fuego? Hay muchas especies que están adaptadas a distintos regímenes de incendios, de hecho, dependen de ellos. Por ejemplo, las rapaces, que buscan espacios abiertos. Pero también hay otras que salen perdiendo porque desaparece su hábitat para la reproducción. De todos modos, hay que recordar que los incendios son un equilibrio natural del bosque, si no son demasiado grandes e intensos.

Otro factor significativo de los incendios actuales es que se quema más superficie fuera de la campaña de verano. Cualquier episodio de viento ve acrecentado su efecto porque el calor de verano se adelanta a los meses de primavera y se acaba mucho después, bien entrado el otoño, por lo que nos obliga a tener más refuerzos y adaptarnos a estos cambios. Y esto no solo está pasando en Argentina, España, Chile, Australia, Canadá, Portugal, California… y encima a una escala mucho mayor de lo que nos habíamos planteado. Hay un cambio de la meteorología y los incendios han subido de escala en intensidad. Es un cambio global en todos los países. Lo más peligroso de estos nuevos incendios no solo son sus dimensiones, sino su capacidad y velocidad de expansión. Por ejemplo, en los grandes incendios que asolaron Portugal el año pasado se llegó a contabilizar un recorrido de 18 kilómetros en 21 minutos.

Es una carrera fuera del control para cualquier equipo humano. No había registros en Europa de incendios de este calibre. Y además hay incertidumbres de hasta dónde pueden llegar. Por eso, como no tenemos capacidad de control, lo que tendremos que aprender es a convivir con ellos, a sobrevivirlos. Y no solo en estas latitudes. En el norte de Europa, la ola de calor de este año ha provocado incendios como nunca se habían visto y han sufrido mucho sus consecuencias. En definitiva, si queremos buscar soluciones, tendremos que cambiar nuestra manera de convivir con el paisaje y encontrar la forma de retribuir a los que aportan para mejorar la gestión del bosque. Y es que esta transformación global supone una ola de cambio. Detrás de ella, el régimen de incendios estará más equilibrado, es decir, utilizará uno de los sistemas que utiliza la naturaleza para ajustarse a la nueva realidad climática”. De acuerdo con el Instituto Internacional de Investigación para Clima y Sociedad (IRI, por sus siglas en inglés) en su comunicado del 19 de julio de 2021 indicó que, a mediados de dicho mes, la anomalía de la temperatura superficial del mar en el océano Pacífico centro-oriental presentó una diferencia de -0.1°C con respecto al promedio, y algunas de las variables atmosféricas son consistentes con una condición ENOS Neutral.

Los modelos predicen que la temperatura superficial del mar permanecerá dentro de promedios climatológicos durante el verano del hemisferio norte y aproximadamente la mitad de los modelos dinámicos predicen condiciones normales durante todo el período de pronóstico (desde el trimestre junio-julio-agosto de 2021 hasta marzo-abril-mayo de 2022). Similar a la predicción anterior, el IRI estima que la condición Neutral del ENOS persista al menos hasta agosto-septiembre-octubre con mayor incertidumbre hacia finales de año más caluroso, seco e inestable.

La ola de incendios forestales que arrasó Australia desde finales de 2019 hasta 2020 tuvo un impacto más inmediato en el clima global que los confinamientos relacionados con la pandemia del COVID-19. Estos fuegos sin precedentes bombearon columnas de humo que alcanzaron la estratosfera y rodearon gran parte del hemisferio sur. "El principal forzamiento climático de 2020 no fue COVID-19 en absoluto", dijo en un comunicado John Fasullo, científico del Centro Nacional de Investigación Atmosférica (NCAR) de Estados Unidos y autor principal del nuevo estudio, "Fue la explosión de incendios forestales en Australia. "El nuevo estudio se publica en Geophysical Research Letters, la revista de AGU para informes de alto impacto y formato corto con implicaciones inmediatas que abarcan todas las ciencias de la Tierra y el espacio. Fasullo y sus coautores descubrieron que los bloqueos asociados con COVID-19 tuvieron una ligera influencia de calentamiento en el clima global. Este efecto, que otros estudios científicos han demostrado a nivel regional, tiene que ver con los cielos más despejados que resultaron de menos emisiones, lo que permitió que más calor del Sol llegara a la superficie de la Tierra.

LOS CONSTANTES INCENDIOS FORESTALES EN TODO EL MUNDO AFECTARON AL HEMISFERIO SUR.

En contraste, los constantes incendios forestales enfriaron el hemisferio sur hasta tal punto que bajaron las temperaturas promedio de la superficie de la Tierra. Esto se debe a que los sulfatos y otras partículas de humo interactúan con las nubes para hacer que sus gotas sean más pequeñas y reflejar más radiación solar entrante de regreso al espacio, reduciendo la absorción de la luz solar en la superficie.

El investigador John FASULLO, quien lidera una investigación de impacto social dirigida a comprender la variabilidad y el cambio climático, utilizó técnicas avanzadas de modelado por computadora para cuantificar la influencia climática de las reducciones en el tráfico y la actividad industrial relacionada con COVID-19, así como el humo emitido por los incendios. Descubrieron que los bloqueos relacionados con la pandemia de 2020 tuvieron una influencia relativamente modesta y gradual que resultará en un calentamiento promedio en todo el mundo de alrededor de 0,05 grados Celsius para fines de 2022. En contraste, los incendios tuvieron un impacto más breve pero más significativo, enfriando el planeta en unos meses alrededor de 0,06 grados Celsius.

El nuevo estudio ilumina los efectos sorprendentemente amplios de los grandes incendios forestales en el sistema climático mundial. Aunque puede parecer contradictorio que los incendios, que están asociados con el clima cálido, puedan tener una influencia de enfriamiento temporal, su humo tiende a bloquear la luz solar y modificar las nubes. Los científicos han realizado una serie de estudios sobre los efectos potenciales del calentamiento de las temperaturas en los incendios forestales, que se han vuelto cada vez más destructivos en los últimos años, así como los impactos localizados de los incendios en el clima. Pero han dedicado menos investigación a lo que los incendios pueden presagiar para el clima global, incluidos los patrones de temperatura y precipitación a gran escala.

La investigación del NCAR indica que los grandes incendios inyectan tantos sulfatos y otras partículas en la atmósfera que pueden alterar el sistema climático, empujar las tormentas eléctricas tropicales hacia el norte desde el ecuador y potencialmente influir en el calentamiento y enfriamiento periódico de las aguas tropicales del Océano Pacífico conocido como El Niño y La Niña.

SECTOR CORDILLERANO ¿ESTAMOS PREPARADO?

Cronología

• 7 de marzo: aparece un foco en kilómetro 21 de la ruta provincial 6 de la provincia de Rio Negro -Argentina.

• 9 de marzo: aparece un foco en el paraje Las Golondrinas y en Cerro Radal (noroeste de la provincia de Chubut). El fuego se descontrola por los grandes vientos y la alta temperatura.

• 10 de marzo: en actividad los focos de El Boquete (Bariloche), Río Negro, Tehuelches, en Solís y en Población Carril (Chubut). Se logró controlar los focos de Futaleufú y Cushamen.

• 23 de marzo: continua un foco activo en la provincia de Río Negro, en la localidad de El Boquete, y dos focos en la provincia de Chubut, en las localidades de Las Golondrinas y Rio Pico.

Los incendios forestales en la Patagonia Argentina de 2021 comenzaron el 7 de marzo con la aparición de un foco en el kilómetro 22 de la ruta provincial 6 de la Provincia de Rio Negro. Luego se extendió a las zonas de Las Golondrinas, Lago Puelo, El Hoyo, El Maitén, y Cholila en la provincia del Chubut, siguiendo el paralelo 42. Los focos se habrían extendido por grandes corrientes de viento, alcanzando zonas pobladas, donde se reportó personas con quemaduras, vehículos incendiados y la destrucción de cientos de viviendas. El Servicio Nacional del Manejo del Fuego debió evacuar la zona.

Se han propuesto varias causas del incendio, entre ellas la caída de árboles sobre cables de electricidad, ya que el fuego sigue el tendido eléctrico, y los Incendios Intencionales. El Ministro Nacional de Ambiente y Desarrollo Sostenible, Juan CABANDIE, pidió una investigación mediante una denuncia penal sobre las causas del incendio. Al 12 de marzo 2021, había al menos un fallecido y once personas se encontraban desaparecidas.

El Servicio de Prevención y Lucha contra Incendios Forestales de Río Negro y el Sistema Provincial de Manejo del Fuego de Chubut estiman que el área afectada por incendios forestales desde fines de enero es de cerca de 30.000 hectáreas, una superficie equivalente a la de una vez y media ciudad de Buenos Aires. En la Comarca Andina, los vecinos estiman más de 500 casas afectadas. Hay dos personas fallecidas y varios evacuados y heridos, algunos de gravedad.

“Las altas temperaturas, la sequía, el viento y la gran cantidad de plantaciones de pino colaboraron para esta catástrofe”. “Los incendios forestales se repiten todos los años y se agravan por el cambio climático. Los bosques se encuentran cada vez más amenazados por los desmontes y por las quemas provocadas por la actividad humana, ya sea por negligencia o de manera intencional. Las multas no son suficientes para desalentarlos”.

¡FUERON LOS HEROES DEL VERANO, LUEGOS LOS BAJARON LOS SULEDOS!

Mientras tanto los Brigadistas de Organismos del Combate del Fuego, se unen y movilizan bajo un mismo reclamo ante los gobiernos provinciales y el nacional.

Brigadistas del Servicio Nacional de Manejo del Fuego denuncian que les rebajan el sueldo hasta un 25%. Se produce como parte de la aplicación del nuevo Convenio Colectivo que el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sustentable de la Nación firmó con los gremios ATE y UPCN sin informar a los trabajadores de los detalles. Nuevamente los esenciales son invisibles al Estado.

FINALMENTE:

¿Cuál será el plan de Contingencia para este verano 2022?

¿Como se estarán preparando los diferentes organismos locales, provinciales y el nacional con los pronósticos que ya se conocen con anterioridad a que suceda?

¿Cuál será el plan local y regional de protección civil para emergencias por incendios forestales?

Fuentes:

European Centre for Medium-Range Weather Forecasts – ECMWF, 2020: Integrated Forecasting System (IFS) Long range – SEAS5. UK. Recuperado de: Funk, C., Peterson, P., Landsfeld, M. et al. The climate hazards infrared precipitation with stations—a new environmental record for monitoring extremes. Sci Data 2, 150066 (2015). Recuperado de: https://doi.org/10.1038/sdata.2015.66. International Research Institute for Climate and Society – IRI, 2020. Seasonal Climate Forecast. New York, EU.

Propuesta de umbrales de normalidad basada en las funciones de distribución de las series de datos y análisis de eventos de extremos para las variables meteorológicas: precipitación, número de días con lluvia y la temperatura mínima, media y máxima. Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales – IDEAM. Subdirección de Meteorología. NOTA TÉCNICA DEL IDEAM. IDEAM–METEO/002-2018.

pdf National Oceanic and Atmospheric Administration – NOAA, 2020: NMME Monthly Forecasts For International Regions. Maryland, EU. Recuperado de: https://ftp.cpc.ncep.noaa.gov/International/nmme/ National Oceanic and Atmospheric Administration – NOAA, 2020: National Weather Service – Climate Prediction Center. Cold & Warm Episodes by Season, Warm and cold periods based on a threshold of +/- 0.5oC for the Oceanic Niño Index (ONI). EU. Recuperado de: https://origin.cpc.ncep.noaa.gov/products/analysis_monitoring/ensostuff/ONI_v5.php Ruiz Murcia, Franklyn & Melo Franco, Jeimmy, 2020: Aspectos Metodológicos de la Predicción Climática Mensual de la Precipitación en Colombia. Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales – IDEAM. Subdirección de Meteorología. NOTA TÉCNICA DEL IDEAM. IDEAM–METEO/001-2020.

 

* Perito en accidentología vial terrestre y en investigación forense de incendios. 

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