05/04/2021

"La justicia de la frente baja"

Nota de opinión del periodista Adrián Moreno sobre la destitución de la jueza de El Bolsón, Erika Fontela.

*Por Adrián Moreno

Luego de haber seguido en detalle el proceso judicial por la destitución de la jueza de El Bolsón, Erika Fontela, quiero dar mi opinión, la que había mantenido con algún tipode “autoinhibición” debido al vínculo que me une a la doctora. Sin embargo, al ver cada tramo del proceso y de qué forma la jueza enfrentó, en soledad, a las corporaciones políticas y judiciales de Río Negro, no puedo menos que acompañar, dejando de lado cualquier prurito o acartonamiento como el de los “machirulos” del poder Judicial, como dice la doctora Schifrin, quienes por hombre me avergüenzan y por ciudadano me denigran.

Por eso, en la idea de que pudiéramos analizar a la justicia con miradas a los ojos y frentes en alto, no tengo dudas de quién podrá desplazarse por todo el territorio provincial con la frente muy en alto y quiénes siquiera se animarán a levantar sus ojos, por la carga que todavía en silencio y sin despertar -aunque latente- pesará sobre sus hombros, debido a la atroz omisión que han hechoy hacen, de la esencia por la cual han sido honrados.

Después de 30 horas de un juicio vergonzante, se puso en evidencia que han preferido hacer colapsar a un juzgado, para solventar la existencia de ciudadanos de “segunda”, tal como lo expresaron los Familiares de Víctimas de Hechos de Violencia. Y lejos de analizar las aptitudes de Fontela como magistrada, se ha elegido a la mediocridad de las “formas poco decorosas”, pretexto para ocultar que no han sido capaces de sostener operativamente al Juzgado 11 de El Bolsón; quizás, nada más que un edificio alejado, incómodo y perteneciente a“una sociedad compleja”. Aunque para nosotros; la posibilidad de acercarnos a la Justicia, acaso, una utopía.

Por eso también y aun siendo simplista, me atrevo a decir que, si en los juicios hubiera ganadores y perdedores, los primeros serían los que caminarían luego con la frente en alto y los segundos, los otros.

Y la doctora Fontela es evidentemente la gran ganadora, por haber sido la militante de que en El Bolsón exista un Juzgado y lo que ello ha significado para familias, trabajadores; comerciantes e incluso abogados. Por haber transitado su labor en soledad, como lo dijo Luis Albornoz, cuando recordó que se reunía con ella luego de que volvía “solita”, de recorrer distancias de 400 kilómetros, en su vehículo y conduciendo ella, para cumplir con sus tareas, (hay que decir que el Poder Judicial disponía de vehículos y choferes para esas tareas) y por haber elegido con valentía e insisto, en soledad, mostrarnos a los rionegrinos las ineficiencias de un sistema que, con la connivencia de cierto sector político, ha dado cuenta de un pobre y endeble servicio de Justicia, ancladoenintereses y alejado de la Justicia.

Esa lejanía, escondida como “los jueces machirulos”, tal como los describió la doctora Marina Schufrin, que sin dudas caminarán mirando hacia el suelo porque fueron los que decidieron no enviar los materiales al Juzgado, los que dejaron en soledad a la jueza cuando fue escrachada en varias oportunidades; los que decidieron no enviar los vehículos; el personal; los muebles; el tóner, el papel (como se demostró en el juicio). Esos jueces que eligieron quedarse con las formas, el acartonamiento; manteniendo -por supuesto- esa distancia que los hace pertenecer a “una casta especial”, como lo describió Germán Vega: “…Prefiero en todos los casos que me digan conchudo, pero saberme cerca del servicio de justicia, antes de que me traten decorosamente y que me hagan sentir de segunda…”.

Y haciendo alguna comparación, sin que se convierta en exabrupto, no puedo dejar de recordar (quizás por la época), que fueron los Fariseos, quienes “pidieron la condena de Cristo porque no respetaba las formas…” y sabemos muy bien quiénes se ocultaron y avergonzaron en aquella época y quien caminó con la frente en alto, aun condenado y sangrando. No traigo, por supuesto, este ejemplo para comparar a Fontela con Cristo, sería una insolencia. Pero sí, para recordar que las miserias humanas han existido siempre; pese a que la historia nos pone a las víctimas de esas miserias de frente y nos golpeemos el pecho castigándonos por la culpa que nos generan.

Y hablando de culpas, no podrá caminar con la frente en alto quien fuera presidente del Colegio de Magistrados de Río Negro, pero el perjuicio hacia la jueza ni lo inmutó.Y dicho sea de paso y hablando de formas decorosas, resulta que ese magistrado le había dicho a una fiscal “Judía de mierda”, pero, claro, quien sabe, quizás por esas cosas del “machirulaje”, no paso nada y cerca de 20 jueces de Bariloche se excusaron de tomar el caso. (Diario Judicial 16-07-2010, bajo el título: “Insultar no es delito”).

No podrán mirarnos a los ojos ni tener la frente en alto los legisladores, salvo Marcelo Mango y no porque haya votado en contra de la destitución, sino por haber planteado criteriosamente el escenario, es decir, lo esperable para cualquier legislador o legisladora. Los legisladores de Río Negro que lejos de ejercer el deber constitucional de ser contralores naturales de los poderes republicanos, eligieron levantar la mano sin analizar, sin leer (como lo han reconocido), favoreciendo quién sabe qué intereses. Y está claro que sobre los legisladores pesará una doble carga: la de no haber cumplido con el rol esencial de ser contralores y la del golpe a la soberbia política que dio el Juez que estuvo en la causa, quien votó en contra de los intereses corporativos.

Me pregunto si podrá mirar de frente a ciudadanos y ciudadanas de Río Negro el Procurador, quien, según se desprende del registro del juicio, “ha preferido acusar en vez de investigar”. Incluso, hasta se podría decir que maltrató a una testigo, diciéndole “…no la justifique usted a la jueza…”(SIC), lo cual está más cercano a un hecho de violencia (hablando de las formas) que a la tarea de conocer qué sucedía en el Juzgado de El Bolsón para luego, decidir. Y lejos de cumplir con la tarea de presentar prueba, ha dado su opinión sobre testigos y casos, lo que nos hace preguntar si llegó a ese juicio con “una sentencia escrita en un papelito que tenía en el bolsillo”, como dijo el abogado Rodrigo o si no está preparado ni a la altura de las circunstancias para el cargo.

No podrá mirarnos a la cara ni caminar con la frente en alto el juez del Superior Tribunal de Justicia, quien, sabiendo y siendo consciente de todas las deficiencias que había en el Juzgado 11, prefirió omitir la responsabilidad del Poder Judicial, acaso, para favorecer la búsqueda de ese “chivo expiatorio” que encontraron en la jueza. No podrán caminar con la frente en alto -desde luego- los que dieron “falsos testimonios”; los denunciantes, cuyas denuncias cayeron por inconsistentes y los que permitieron que esas denuncias inconsistentes lleguen a Juicio, hecho que propone la pregunta lógica: si en el juicio fueron descartadas, para qué se llegó hasta el juicio (precisamente) a partir de esas denuncias. Parece que, en el Poder Judicial de Río Negro, sobre “el huevo y la gallina” conocen poco. El problema es que el proceso de ese huevo y esa gallina lo pagamos nosotros, los ciudadanos y ciudadanas. Ni qué hablar, de cómo caminarán los que mintieron descaradamente y sus testimonios quedaron registrados como falsos y tendrán ahora que enfrentar las denuncias que les pesan por mentir.

Días atrás, el hijo menor de Érika Fontela, que tiene apenas 10 años, me dijo que le gustaba una canción cuyo estribillo dice: “…tengo más fuerzas que ayer y menos que mañana…” y eso me hace pensar que las cosas no son casuales; que la vida no es un manual de circunspección, que lo esencial no se juzga desde un juicio político y que aún cuando podamos reunir a muchos jueces, no tenderemos garantía de encontrar entre ellos o ellas a muchas personas y quizás nos llevemos la sorpresa de que no hallamos a ninguna. En consecuencia, aun cuando a muchos les preocupen las formas, estas, no los conducirán hacia los valores. 

También, me lleva a reflexionar sobre lo lejano que se encuentra, y cada vez más, el servicio de Justicia de ciudadanos y ciudadanas; tanto que, por no poder resolver esa lejanía,sus integrantes no tienen escrúpulos en destruir a “un propio” para justificarse.

Por eso, aún con el daño que le han causado a una persona que, basta con ver qué le llama la atención a su hijo, para saber cómo lo ha criado y con que valores (cosa que dice mucho sino todo de alguien) y en este ejercicio de suponer quiénes podrán caminar con la frente en alto y quiénes se esconderán por la vergüenza, no tengo dudas de quién es quién en Río Negro. Quién es merecedor del acompañamiento de Madres del Dolor -por ejemplo-, de la comunidad, de referentes de DDHH; de organizaciones de víctimas y quieres se seguirán escondiendo, aunque respetando las formas.

Quizás sea momento de que todos lo sepamos para que nuestros derechos dejen de ser expresiones decorosas y pasen a ser realidades.

*Periodista

Integrante de la RED DIALOGA. Corte Interamericana de Derechos Humanos

Diplomado en Derechos Humanos y Periodismo

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