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Hago lo que quiero en la costa del lago

Una construcción que tiene orden de demolición hace más de 7 años y continúa ampliándose. Irregularidades, sentencias y denuncias que se acumulan en la justicia.
06/03/2019 00:00 Hs.
Hago lo que quiero en la costa del lago
Hago lo que quiero en la costa del lago

La ciudad de Bariloche tiene muchas irregularidades relacionadas a construcciones que no cumplen con los parámetros establecidos por ley, sobre todo en lo que tiene ver con la costa de los lagos. Algunas de ellas, llevan años con resoluciones judiciales, apelaciones, multas y hasta ordenes de demolición, sin embargo, uno puede pasar por cualquiera de estas y ver como siguen en pie, incumpliendo las leyes vigentes.

Uno de los casos más paradigmáticos es la construcción ubicada sobre la costa del lago Nahuel Huapi, a la altura de km 2,400 de Bustillo. Particularmente esa obra tiene desde 2012 una orden de demolición vigente, debido al incumplimiento de varias reglamentaciones que tienen que ver con la finalidad de la construcción, el respeto por el retiro de lago y de ruta, invasión de terreno y relleno de la parcela en un lugar donde está prohibido.

Tal como describe el Diario Río Negro en ese año, el proyecto original que no se concretó, preveía "la construcción de una escuela de windsurf y una confitería que favorecía el uso público de ese espacio costero caracterizado por lotes angostos en los que se superponen los retiros del lago y de la ruta. El cambio de uso y destino no fue debidamente corregido ni aprobado por el municipio".

Asimismo, destacaba que ante este proyecto original, el municipio había otorgado una excepción para la utilización del terreno de forma comercial y pública, sin embargo, esto nunca se cumplió.

El primer proceso administrativo que tuvo esta construcción, propiedad de Graciela de Monasterio, comenzó a fines de 2010 por la presentación realizada por Design Suites, quien pedía una intervención de la comuna por "la invasión de su propiedad con una construcción no autorizada". También denunció la tala de flora autóctona y el relleno de la costa.

La denuncia tuvo una primera sentencia en diciembre de 2011 cuando se dio por acreditado el relleno de la costa, y condenó a Monasterio a pagar una multa y restituir la zona a su estado natural en un plazo de 90 días. En su descargo el esposo de Monasterio, Alberto Zozaya, informó que "había acordado con Design Suites retirar la obra que invadía a su lindero, en el marco de una mediación".

En la sentencia final dictada el 30 de marzo de 2012 la justicia de Faltas consideró que “todos los avances (de obra) no solo no constaban con permiso municipal sino que tampoco se encuentra declarados en los planos aprobados ni en una previa posterior”. Esa orden de demolición, nunca fue levantada por parte de la justicia.

Pero las irregularidades no quedan acá. Según los expedientes a los que pudo acceder ANB, en el año 2014 tuvo otra sentencia por ejecución de una obra sin permiso municipal (vereda antirreglamentaria) afectando una superficie de 70 metros cuadrados aproximadamente.

 

El terreno se amplía

Según pudo averiguar este medio, los propietarios adquirieron recientemente la parcela contigua, generando un nuevo inconveniente legal.

Por un lado, fuentes judiciales aseguraron que entre los dos terrenos, existe una bajada pública hacia el lago, algo que complicaría la posibilidad de ampliar el terreno.

Las mismas fuentes aseguraron que ofrecieron a la municipalidad “correr la bajada algunos metros”, para que no quede en el medio del terreno y construir una nueva garita para la parada de colectivo, algo que no estaría contemplado por ninguna regulación.

ANB también pudo acceder al boleto de compra y venta del terreno (parcela 19-2-D-012-09) de 828 metros cuadrados en la costa del lago Nahuel Huapi, donde el vendedor es Design Suites (anteriormente denunciante) y la compradora “en comisión” es Yanina Prychoda.  Según el sitio reporteinmobiliario.com, la compra “en comisión” es “una manera legal de ocultar el nombre del adquiriente de una propiedad”.

Más allá del formato de compra, llama la atención es el precio de compra del terreno, que asciende a unos $850 mil pesos, es decir, a precio de 2016 (cuando se realizó la venta) poco menos de U$S 54.500. El último detalle, es nombre de la escribana que firmó este boleto de compra y venta: Jimena Zozaya. (ANB)