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Marco Bressan, una mente brillante entre Bariloche y el resto del mundo

Comenzó sus estudios en la Escuela 71, pasó su infancia en el Instituto Balseiro y hoy es uno de los científicos más reconocidos. Conocé su historia.
01/07/2017 00:00 Hs.
Marco Bressan, una mente brillante entre Bariloche y el resto del mundo
Marco Bressan, una mente brillante entre Bariloche y el resto del mundo

Por Gonzalo Contino

Marco Bressan es barilochense, comenzó sus estudios en la Escuela 71 y hoy en día trabaja para Satellogic en Barcelona, una empresa que hace poco lanzó su 7º satélite. Su vida tuvo muchas idas y vueltas; viajes y estudios que hicieron que  hoy sea reconocido mundialmente por sus innovaciones en gestión de datos y la generación de información a partir de imágenes.

“Lo que hago es enseñarle a las computadoras a ver, que puedan detectar elementos en una imagen y de ahí generar información útil”, contó en diálogo con ANB, Marco Bressan, además de agregar que “en Satellogic decidimos armar una división para trabajar con las imágenes captadas y generar información, que puede ser muy útil para el desarrollo de infraestructura remota o agricultura”.

En 1999 llegó a Barcelona a estudiar una maestría en esa ciudad, antes, trabajaba en el Instituto Balseiro dónde habían empezado a realizar sistemas para detectar incendios forestales a través de las cámaras, pero en el país “no había mucha gente que enseñase a las computadoras a ver”, aseguró y agregó que a él “le pareció un lindo desafío”.

Una vez en España, trabajó con biometría, temas de salud (imagen médica) y con la detección automática de imágenes en video. “Me sentí muy cómodo combinando mi perfil de investigador con su aplicación”, sostuvo.

Luego le ofrecieron estar a cargo de un centro de investigaciones en Francia. “Estaba vinculado a otros centros importantes y había mucho por aprender en lo que tiene que ver con la innovación”, dijo.

Después llegó el Banco BBVA quien lo contrato para hacerse cargo de sus laboratorios de innovación. La idea era instalar un equipo relacionado a los datos para evaluar el comportamiento financiero de la gente para generar nuevos servicios. Bressan trabajó allí hasta hace 3 meses cuando se sumó a Satellogic, una empresa que tuvo sus orígenes en Invap.

“A veces me siento un traductor, porque me siento con los científicos y con gente de negocios y hago que se entiendan, siempre me ha resultado muy agradable esa posición” destacó además de recordar que en su trayectoria profesional fueron sus equipos, quienes desarrollaron el sistema de estacionamiento de la ciudad de Los Angeles.

Entre Bariloche y el resto del mundo

España, Francia y Estados Unidos fueron algunos de los lugares por los que transcurrió la vida de Marco Bressan, pero la ciudad de Bariloche aparece constantemente en su relato.

“Comencé mis estudios en la Escuela 71 y me crié prácticamente en el Instituto Balseiro porque mi papá trabajaba ahí”, aseveró el científico, agregando que “luego nos mudamos a Chicago, porque mi padre fue a hacer un posdoctorado a Estados Unidos; cuando volvimos como no querían que perdiera el inglés me anotaron en el colegio Woodville”. Ya en el secundario, fue al instituto Primo Capraro y una vez terminado viajó a Buenos Aires para anotarse en la facultad de exactas de la UBA.

“Buenos Aires me parecía una ciudad refractaria, por eso siempre volvía a Bariloche; además siempre practique deportes de montaña y todos mis amigos estaban y siguen estando ahí”, sostuvo.

Los viajes por el mundo de Bressan no son solo aquellos que realizó como científico. En 1992, junto a dos amigos fue a Alaska a trabajar, hasta que decidió volver a Bariloche por tierra. “Hice dedo, utilicé el transporte público de pasajeros, y me movía con coches de alquiler cuando las empresas los tenían que trasladar de un lugar al otro, entonces viajaba gratis”, aseguró.

 

La familia, los afectos y los idiomas

A su pareja la conoció en Bariloche, su familia vivió tres años en la ciudad y coincidieron en la secundaria. “Yo estaba en Barcelona y un amigo en común me dijo si me acordaba de Yanina, quien había sido compañera mía del colegio, porque iba a viajar a Europa y que capaz la podía llevar a conocer la ciudad; ya pasaron 18 años de ese momento y hoy tenemos 3 hijos”, contó.

Los chicos, ya adolescentes, crecieron la mayoría del tiempo en Francia. “Entre ellos hablan en francés y con nosotros en español”, aseveró y contó que, aunque en total en toda su vida, sumando los momentos de los distintos viajes habrán estado 6 meses en nuestro país, "cuando a ellos le preguntan de dónde son no dudan en decir que son argentinos". (ANB)