Familias solidarias, un puente en la vida de chicos que viven situaciones vulnerables | ANBariloche
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Familias solidarias, un puente en la vida de chicos que viven situaciones vulnerables

El programa de Desarrollo Social se instaló hace casi tres años en Bariloche, pero todavía son pocas las personas que se inscriben para recibir niños o adolescentes en situaciones vulnerables.
04/02/2017 00:00 Hs.
Foto: ilustrativa.
Foto: ilustrativa.

Nació hace mucho tiempo, quizás amparado por la ley, o posiblemente como resultado de la preocupación de muchas personas que querían darle una vida distinta a niños y adolescentes con problemas familiares. Lo cierto es que en Bariloche, el programa Familias Solidarias lleva casi tres años funcionando, y a pesar de no tener la difusión que muchos desearían, los resultados son “maravillosos”.

En resumidas cuentas, se trata de una modalidad para acoger menores que puedan estar atravesando conflictos familiares o sociales. El principal objetivo es intentar darle a los menores, un ambiente más cálido donde salir delante de las situaciones vulnerables que los llevaron a ser apartados de sus núcleos familiares. De esta manera, se evitaría que permanezcan en una institución como el Caina (Centro de Atención Integral a la Niñez y Adolescencia).

“Cuando recién se comenzó a implementar en Bariloche tuvo muy buena respuesta, llegamos a tener 15 familias inscriptas”, explica Maia Richards, una de las responsables del programa en la ciudad. Lamentablemente el número decayó en los últimos meses, y las coordinadoras consideran que quizás se debe a falta de difusión, aunque también hay mezclados algunos mitos y prejuicios.

En 2003 se aprobó a través de un decreto el Programa Fortalecimiento Familiar y dentro de este concepto se incluye a las Familias Solidarias que es considerada como una “alternativa de contención y cuidados ante situaciones en que niños, niñas y adolescentes por diversas situaciones problemáticas, deben ser temporal y excepcionalmente separados de sus familias”.

El programa es sencillo y las condiciones son muy alcanzables. Es requisito fundamental no tener lazos sanguíneos ni afinidad con los niños que se va a acoger transitoriamente, y otro de los requisitos fundamentales es no estar inscripto en el Registro de Adoptantes ni tener intenciones de adoptar.  Además, es importante destacar que no se debe estar casado o en pareja para ser voluntario del programa, aunque sí solicitan preferentemente ser mayores de 25 años.

Luego de inscribirse se realizan evaluaciones sociales y psicológicas, para determinar si se es apto para recibir temporalmente a un niño, o adolescente. Luego de varias instancias de entrevistas y charlas, en caso de estar todo en correcto orden, se da de alta el registro de la familia solidaria.

Según explicó Natalia Fratti, otra de las personas que integran la coordinación de Familias Solidarias, siempre hay contención y seguimiento a las personas que reciben a menores y destacó que “es algo totalmente voluntario. Más allá del apoyo que le brindamos desde la institución, no hay subsidios ni nada por el estilo”. La psicóloga no dudó en calificar como “maravilloso” el proceso de integración de los menores con la familia que los recibe transitoriamente.  

Hay distintas categorías a la hora de formar parte del programa: están las familias solidarias de emergencia, que son quienes están dispuestos a ser llamados a cualquier hora, cuando se presenta un conflicto en una familia y los menores deben ser apartados de inmediato. “Capaz los llamamos a las tres de la mañana porque hay un nene que fue sacado de su casa y es mucho más sano y fácil para los menores, ir con una familia que lo contenga que a una institución”, explicó Richards. En estos casos el tránsito suele ser por horas o escasos días, hasta solucionar la situación en la que se encontraban el o los menores.

Otra de las modalidades es de permanencia, quizás la más clásica, que implica tener al menor durante el tiempo que Desarrollo Social considere necesario, aunque no suele superar los 180 días, período en el cual se intenta revincular al niño o adolescente con su familia. En caso de ser imposible, la justicia es la encargada de declarar el estado de adoptabilidad, pero las familias solidarias no pueden ser adoptantes de esos niños.

La última de las categorías es la familia de referencia. En este caso, no hay permanencia continua sino que las familias se ofrecen para visitar a los menores, acompañarlos, llevarlos a pasear o compartir momentos familiares con ellos sin una convivencia extendida. “Es increíble ver las reacciones de los chicos cuando ven que alguien se interesa por ellos, que quiere que estén bien y los tratan con amor”, sintetizó Richards.

El programa intenta no separar a los grupos de hermanos, aunque indicaron que suele ser complicado cuando se trata de varios niños, porque las familias receptoras suelen tener hijos ya, y sostener económicamente a otro grupo de menores, “es difícil”, señalaron.

Las coordinadoras  remarcaron que cuando se llega a la instancia de familias solidarias, “es porque se agotaron todas las instancias”. Es decir que ya se intentó solucionar la situación familiar, y cuando no fue posible que el menor fuera restituido a su hogar de origen, se busca esta alternativa.

Actualmente hay sólo cinco familias solidarias en Bariloche, y Richards y Fratti insistieron en la importancia de que las personas interesadas se informen al respecto. Los procesos  son consensuados y ninguna persona está obligada a recibir a un menor, por más que esté inscripta en el programa.

Mientras los menores permanezcan con una familia solidaria se realizan constantes talleres junto a otras personas que están en la misma situación para “intercambiar experiencias”, debido a los miedos que suelen presentarse a la hora de criar temporalmente a otros niños.

“Hay muchos mitos sobre los niños con conflictos familiares. Todos piensan que van a recibir a chicos rebeldes, conflictivos, incluso violentos, pero luego se dan cuenta que en su mayoría, son prejuicios”, indicó Fratti.

“Para los niños, poder sentirse amados y contenidos, es lo que marca un antes y un después en sus vidas, por eso esto es un puente en el camino de los menores”, finalizaron las referentes del programa Familias Solidarias. (ANB)

Fotos: Emiliano Rodríguez.
Maia Richards y Natalia Fratti coordinan el programa Familias Solidarias en Bariloche.
Familias solidarias, un puente en la vida de chicos que viven situaciones vulnerables
Familias solidarias, un puente en la vida de chicos que viven situaciones vulnerables