Paella prehistórica de pulpos, calamares y ammonites | ANBariloche
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Paella prehistórica de pulpos, calamares y ammonites

11/07/2016 00:00 Hs.
Paella prehistórica de pulpos, calamares y ammonites
Paella prehistórica de pulpos, calamares y ammonites

Hoy conocemos muchos moluscos vivientes. Éstos corresponden a un grupo de invertebrados (sin vértebras) con cuerpos blandos, que hoy es el segundo grupo más diverso de animales existentes luego de los artrópodos (cangrejos, arácnidos e insectos).

Los moluscos hoy incluyen a las almejas, ostras, caracoles, babosas, pulpos y calamares, dentro de los más conocidos. Al ser tan abundantes y carnosos son el alimento de muchos organismos, especialmente bajo el mar. Esto ha sido así por centenares de millones de años. Al poseer un cuerpo blando, muchos de ellos desarrollaron un caparazón duro protector. Por suerte para los paleontólogos este caparazón duro puede preservarse fósil, ya que las partes blandas de sus cuerpos son muy raras de preservarse, pasando desapercibidos en la mayoría de las rocas viejas. 

Los moluscos son uno de los animales más antiguos. Se conocen fósiles de hasta 500 millones de años y su historia se retrotrae a los comienzos del Eón Fanerozoico (vida visible o reconocible en las rocas). Son una de las primeras formas de vida bien organizadas y generalizadas en la historia de la vida sobre el Planeta Tierra. Poseen una amplísima gama de hábitos y formas de vida, habiendo convivido con formas totalmente extintas y tan raras como la famosa fauna marina de Ediacara.

El gran grupo de Pulpos y los Calamares

Uno de los grandes grupos de moluscos lo constituye el de los pulpos y calamares que es conocido científicamente como Cefalópodos y que literalmente quiere decir "cabeza en los pies", por poseer su cabeza muy cerca de los órganos móviles. Este grupo se caracteriza por tener una cabeza muy bien diferenciada del resto del cuerpo (no como sus parientes, los otros moluscos) y poseer numerosos tentáculos prensiles y una especie de embudo que utilizan como propulsor a chorro. Hoy en día, muy pocas formas recuerdan la apariencia de sus antiguos predecesores y poca gente los conoce, como son el Nautilus, las Sepias y los extraños "calamares vampiro".

En el grupo de los cefalópodos se incluyen grupos totalmente extintos que han tenido una diversidad muy grande en otras épocas de la historia y que inclusive han dominado la fauna de los mares. Este es el caso de los famosos Ammonites y Belemnites. Estas formas desarrollaron una caparazón calcárea rígida y es por ello que son muy conocidos en el registro fósil. Son tan abundantes que en ocasiones las acumulaciones de sus restos generaron las conchillas de las playas del Mesozoico. Es muy común encontrar fósiles de Ammonites en las rocas utilizadas para construcción y en las lajas de las veredas de nuestra ciudad. La "Laja Zapala" comercialmente utilizada, proviene de fondos marinos del Cretácico y suele mostrar la impresión de ellos. Los geólogos y paleontólogos los han estudiado desde hace mucho tiempo y, por tener diferentes formas y ornamentaciones en su conchilla, unas especies son fácilmente diferenciables de otras, constituyendo una muy buena herramienta para identificar la edad de una roca (ya que algunas especies solo vivieron un periodo de tiempo corto). Estos tipos de fósiles útiles para datar las rocas, son conocidos como "fósiles guía".

Los más viejos, los Ammonites

El grupo de los Ammonites es uno de los más antiguos, su registro comenzó en el periodo Devónico hace 400 millones de años. Vivieron durante 250 millones de años en los mares del Paleozoico hasta que sobrevino la mega extinción más brutal que se halla tenido registro en  la historia de la vida. Muchos grupos de Ammonites se extinguieron, pero los grupos que sobrevivieron desbordaron de una diversidad aún mayor en el Mesozoico. Vivieron por 200 millones de años más, conociendo la evolución de los reptiles, pero se extinguieron completamente al final del Cretácico (65 millones de años atrás) con la segunda extinción más importante de la historia, también conocida como el límite K/T.

Los Ammonites fueron formas nadadoras, poseían dentro de sus conchillas diferentes cámaras enroscadas que le permitían su flotabilidad. Al contrario de sus parientes, los Ammonites podían resguardarse dentro de sus conchillas y cerrar su única abertura por medio de "puertitas" denominadas ápticus. Prácticamente no se conocen sus partes blandas, pero muy pocos fósiles han preservado alguno de sus rasgos blandos permitiendo reconocer que algunas formas se habrían alimentado del plancton (filtradoras).

Convivieron con grandes depredadores del Paleozoico y del Mesozoico. Muchos de estos grandes animales se han encontrado en estado fósil y con sus estómagos llenos de las caparazones de Ammonites. Es muy probable que entonces, hallan sido tan ricos para esos animales, como las rabas que hoy nosotros degustamos en los restaurantes.

Los grupos de los Ammonites poseían ornamentaciones muy variadas, muchos de sus caparazones se preservaron con el nácar en perfecto estado, mostrándonos el brillo natural que tenían sus conchillas. Hubo grupos muy raros, en donde el enroscamiento de sus caparazones tomó formas muy caprichosas y se conocen como "Ammonites irregulares".

Formas similares a Ammonites, se encuentran vivos hoy en  el grupo de los Nautílidos. Estos son formas que convivieron con los Ammonites en el Paleozoico y en el Mesozoico pero que sobrevivieron hasta la actualidad con solo seis especies. Se trata de cefalópodos con caparazones enroscados pero con cámaras rectas (no tan complicadas como la de los Ammonites), tienen una boca provista de un pico córneo similar a un calamar y 90 tentáculos finos y cortos con los que capturan su presa. Sus coloridos caparazones son muy vistosos.

Reducir la caparazón, una estrategia más veloz, los Belemnites

En el Mesozoico un grupo particular de cefalópodos redujo el caparazón a un pequeño fusil, pero muy duro, localizado en la punta de su "cabeza". Los Belemnites convivieron con los Ammonites durante todo el Mesozoico. Durante mucho tiempo, los paleontólogos sólo conocieron esos fusiles que eran tan abundantes durante el Jurásico y el Cretácico. También los utilizaron como fósiles guías, con el fin de reconocer la edad de las rocas. Hace poco tiempo se halló en yacimientos fósiles excepcionales, en donde el fondo fangoso de los océanos no permitía la descomposición de la materia orgánica, restos completos de Belemnites. Estos fósiles permitieron reconocer que se trataban de cefalópodos como antes se infería, y además ver el tamaño completo de estos gigantes "calamares" que a diferencia de los "calamares verdaderos" carecían de los dos largos brazos.

La reducción del caparazón y la nueva forma cónica del cuerpo, les permitió ser grandes nadadores y diversas formas plagaron los mares de toda la Tierra. No obstante, siguieron siendo la presa predilecta de muchos depredadores marinos. Es muy común encontrar decenas de sus "fusiles" (denominados científicamente "fragmocono") en el estómago de peces y reptiles marinos del Mesozoico.

El registro fósil de pulpos y calamares

Los calamares y las sepias aún preservan una parte del antiguo caparazón, en forma de un pequeño eje quitinoso denominado "pluma" (los que deben limpiar las rabas lo conocen). Poseen diez tentáculos más dos largos brazos y aletas para su natación rápida. Existen algunos registros fósiles de calamares y de sus primos los "calamares vampiro", pero en general son muy raros, ya que no tienen partes duras que puedan preservarse.

Los pulpos tienen un registro fósil muy incipiente. A diferencia de sus ancestros, no tienen ningún tipo de conchilla, tienen solo ocho tentáculos y no poseen aletas ni un cuerpo rígido. Por el contrario suelen contorsionarse para protegerse en lugares de muy reducido espacio. Hace poco tiempo se halló un sorprendente fósil de pulpo de 95 millones de años (Periodo Cretácico) hallado en rocas del Líbano, el cual preservó no solo sus partes blandas sino lo que habría sido el saco de tinta que, tanto los pulpos como los calamares, utilizan para despistar a sus atacantes. Nota curiosa que: los investigadores colectaron la tinta del fósil para su estudio, corroborando que se trataba de la misma y con el sobrante de la tinta (industrialmente conocida como "tinta china") un artista retrató como habría sido el pulpo en vida.