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Si me mandan al banco voy contento

Evolución del sistema financiero y bancario en Argentina.
24/01/2016 00:00 Hs.
Si me mandan al banco voy contento
Si me mandan al banco voy contento

Por Mario Antonio Bevilacqua (*)

 

Hace muchos  años mi profesor de contabilidad sentenciaba una frase que me quedó guardada en mi subconsciente: "cuantos más bancos tiene un país menos fábricas y a la inversa, cuanto menos bancos mas fábricas". ¿Sera cierta esta frase o solamente es una expresión maliciosa y especulativa?

En estos días, en la Facultad de Ciencias Económicas de la UBA, presentó su último libroJoseph Stiglitz, premio nobel de economía 2001. Allí explicó que la desregulación del sector financiero generó consecuencias nocivas en materia de expansión y bienestar social a nivel global.

En Estados Unidos, los negocios de la banca pasaron de representar de 2,5 a 8 puntos del Producto Interno Bruto, y esa expansión no trajo aumento de productividad pero sí provocó una mayor volatilidad de la economía.

“En Norteamérica se permitió que los bancos decidan la política industrial, porque la desregulación de las finanzas es una forma de hacer política industrial. El resultado fue una menor eficiencia con incremento de la desigualdad”.

Nuestra historia más reciente nos muestra cabalmente cómo fue evolucionando el sistema financiero a costa de la industrialización del país. A partir de 1976, con la llegada de la dictadura militar y bajo la influencia del Ministro de Economía Martínez de Hoz, nace en la Argentina la cultura de que el dinero es un bien de cambio en lugar de ser un instrumento cancelatorio; a su vera  nacieron una infinidad de bancos, cajas de créditos, financieras, y otras que no necesitaban muchos requisitos formales del BCRA para funcionar.

Esta ebullición tuvo por fin su párate cuando el BIR (Banco de Intercambio Regional) cerró sus puertas y dejó un tendal de créditos incobrables.

En la década del 90 renació con virulencia un nuevo sistema financiero, arribaron al país nuevos entidades de capital extranjero atraídos por las suculentas ganancias que brindaba el sector.  Nos hicieron creer que el dinero depositado era inviolable, que no solo existía la garantía del Banco Central de la República Argentina, sino que las casas matrices respondían por sus sucursales en el país. En el 2001 nos dimos cuenta que todo era una gran farsa, ni los pesos ni los dólares estaban disponibles cuando la gente salió en su búsqueda.     

En la actualidad el sistema financiero está más dinámico que nunca. Son las empresas que tienen el mayor nivel de rentabilidad (utilidad/capital) de las compañías que cotizan en bolsa (promedio 30%). ¿De dónde sacan tanta rentabilidad?. La respuesta es muy simple: de varias operaciones, pero la más importante es la que se genera con los depósitos a la vista (caja de ahorro), cuenta corriente y saldos pendientes de las tarjetas de créditos.  

Por esa masa de dinero el banco no abona intereses, pero sí cobra al prestarlos, por lo tanto tiene una rentabilidad incalculable. Lo anecdótico del caso es que el banco le cobra al dueño de los depósitos una cifra mensual por el mantenimiento de la cuenta, la que le genera a su vez a la institución millones de ganancia.

Por supuesto otra gran fuente de utilidad se la brinda el spread financiero (diferencia entre tasas activas y pasivas) que cobra y paga por los fondos recibidos y luego prestados, con la nueva reforma que le permite a los bancos libremente fijar las tasas de interés, hoy pagan por un plazo fijo una tasa pasiva promedio del 30% y por préstamos cobran una tasa activa también promedio del orden del 50% o sea tienen un spread del  20% por solo ser un intermediario financiero.

La pregunta que nos debemos hacer: ¿con estas tasas del 50% algún empresario va a pedir un préstamo para realizar una inversión en su empresa? ¿Qué negocio le va a rendir más del 50%? Si se mantienen estos valores va a resultar muy fácil salir de la inflación (baja del consumo, por postergar compras atraídos por los intereses que le brindan los bancos) pero irremediablemente entraremos en una recesión (desempleo por cierre de fábricas, y por falta de inversión).

Sin quererlo y sin darnos cuenta, volvemos a la frase inicial de mi querido profesor de contabilidad con que comencé esta nota, pero esta vez la pondré con signos de interrogación y cada uno podrá sacar sus propias conclusiones ¿Cuántos más bancos tiene un país menos fabricas? y a la inversa ¿Cuánto menos bancos mas fábricas?.

Y para terminar, voy a corregir el titulo de la nota que correspondía a una propaganda (del "Che Pibe") del Banco Popular Argentino de fines de la década del 70 y comienzos del 80:

"Si me mandan al banco no voy contento".

 

 (*) Contador Público.