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Sin respiro

Bariloche, una vez más cubierta de ceniza volcánica. El recuerdo de aquel 4 de junio de 2011 emergió con intensidad. Incertidumbre al no tener claro cómo seguirá la actividad del Calbuco, preocupación generalizada, y sensación de desazón ganan el espíritu de los barilochenses.
24/04/2015 00:00 Hs.
Sin respiro
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El 4 de junio de 2011, a las 16,20, Bariloche se oscurecía y minutos después comenzaba a caer una lluvia de cenizas que dejó consecuencias gravísimas en la región. Había entrado en erupción el volcán Puyehue. A casi cuatro años de aquel fenómeno, la ciudad sufre un acontecimiento con aristas similares.

Este miércoles a la tarde explotó el volcán Calbuco, ubicado en Chile, a unos 100 kilómetros de esta localidad. Durante las primeras horas de la noche, comenzó a caer un fino polvillo y cerca de las 23 se intensificó en el oeste, sur y centro.

La ciudad amaneció el jueves cubierta con una leve capa de ceniza. Bariloche otra vez está gris y el recuerdo de aquellas jornadas tristes de 2011 es inevitable.

En esa oportunidad, una gran cantidad de comercios debió cerrar sus puertas ante el cese de la actividad económica en la ciudad. Muchos fueron los vecinos que no tuvieron otra alternativa que emigrar. Se quedaron sin trabajo más de mil personas.

Los parajes de la Línea Sur fueron tapados por el polvo. Los crianceros la pasaron muy mal, ya que la muerte de animales fue masiva.

El gobierno nacional aportó su ayuda a través de los planes de Recuperación Productiva (Repro) que fueron distribuidos en diversos sectores de la región. Luego, otorgó ciertos beneficios impositivos al empresariado e implementó durante un tiempo la duplicación de las asignaciones familiares. Fueron medidas que colaboraron para paliar la crisis.

Tras dos años muy duros, la ciudad paulatinamente comenzó a reactivar la actividad y a traccionar el turismo. La creación de la Fiesta del Chocolate, promociones tentadoras para los visitantes y una variedad de eventos deportivos y artísticos ayudaron a que la localidad salga a flote.

La temporada de verano de este 2015 fue muy buena, ya que registró altos niveles de ocupación. Semana Santa y la “celebración chocolatera” atrajeron mucho público proveniente de distintos puntos del país y del exterior.

Todo parecía indicar que poco a poco comenzaban a acomodarse las cosas, sin dejar de lado la cruda realidad que padecen los sectores más vulnerados de la sociedad barilochense, ubicados principalmente en el Alto.

Sin embargo, la ciudad sufrió el miércoles un nuevo golpe, por una nueva erupción de otro volcán. Se trata del Calbuco, el cual se encuentra en Chile, a unos 100 kilómetros en línea recta de Bariloche.

Entró en erupción a la tarde y la localidad se vio cubierta de polvo, esta vez mucho más fino que el de 2011. Además, la cantidad de ceniza caída es notoriamente menor que la que se abatió en la zona cuando explotó el Puyehue, también ubicado en el vecino país.

La nube ingresó por el oeste y suroeste, afectando primero la zona de Villa Mascardi, lago Gutiérrez, Llao Llao, y más tarde fue acerándose al casco céntrico. Este jueves el polvillo en suspensión es voluminoso y la falta de viento no contribuye.

Aún es prematuro delinear análisis acerca de las consecuencias que puede originar la situación, ya que ni los propios especialistas en el tópico pueden prever qué sucederá con la actividad del volcán.

Quizás, la sociedad de Bariloche esté mejor preparada que en 2011. No obstante, la preocupación es amplia entre los diversos sectores que conforman la ciudad.

El recuerdo de aquel inolvidable 4 de junio reapareció con fuerza. La “paranoia ceniza” también volvió: en las primeras horas posteriores a la erupción se produjeron largas colas en estaciones de servicio y en supermercados. La gente comenzó a buscar agua de manera desesperada, a pesar de que las autoridades locales remarcaron que sigue siendo potable.

De reojo los empresarios miran la temporada invernal. Los representantes institucionales estudian las posibles ayudas y gran parte del pueblo se resigna a convivir otra vez con el gris.

Bariloche, una vez más bajo cenizas. (ANB)