El caleidoscopio electoral | ANBariloche
Noticias de la Patagonia

El caleidoscopio electoral

Apenas se mueve el amperímetro, daría la impresión de que cambia el escenario. Como en los reflejos de los espejos del caleidoscopio, sólo cambian las imágenes ante el ojo entusiasta de quien mueve levemente el tubo.
19/04/2015 00:00 Hs.
El caleidoscopio electoral
El caleidoscopio electoral

Los 13 puntos de diferencia a favor de Juan Manuel Urtubey sobre la alianza conformada por Juan Carlos Romero y Alfredo Olmedo fue leído por todos los observadores como un triunfo contundente del kirchnerismo por sobre una entente que juntó a Mauricio Macri con Sergio Massa. Eso es tan cierto como que, a lo sumo, el gobernador salteño puede ser mostrado como un moderado sólo frente a ultrarreaccionarios como el ex gobernador y dueño de El Tribuno y el poderoso empresario sojero. Urtubey, no bien ganó las elecciones de abril de 2011, lo primero que hizo fue ir al programa de Joaquín Morales Solá. Eran momentos de alta tensión entre el Grupo Clarín y el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner. Esta vez, Urtubey fue a la Quinta de Olivos. Un gesto que lo pone en línea de un Frente para la Victoria con muchos matices, pero que no está dispuesto a correrse del liderazgo de la Presidenta, al menos mientras duren los tiempos electorales. Salta está desmontada, sojizada, es uno de los distritos con más desnutrición infantil, con policías que apalean pobres y con un narcotráfico poroso en las inmensas fronteras. Con una educación confesional de acuerdo a la Constitución provincial que rompe las mejores tradiciones laicas impulsadas por los liberales vernáculos del siglo XIX. El voto del interior salteño que le da el éxito al Frente Para la Victoria es una conjunción de políticas de ampliación de derechos con las peores prácticas clientelares.

Los dos distritos que hoy ponen en juego el segundo capítulo de estas elecciones desdobladas muestran un escenario completamente distinto. El Frente para la Victoria en Santa Fe tiene un candidato de lujo como Omar Perotti, alguien que lideró en Rafaela un proceso de industrialización que merece los elogios de todos los consultores sobre desarrollo de pymes, productividad y desarrollos tecnológicos. Perotti expresa uno de los desafíos más grandes de la Argentina: recuperar el papel rector del Estado en acción con los trabajadores y los empresarios locales para poder exportar productos con alto valor agregado y bajo coeficiente de componentes importados. Pero el distrito de Santa Fe tiene a Miguel Del Sel al tope de las encuestas producto de la farandulización de la política que, al menos en este caso, tiene por impulsor a Mauricio Macri. La gran sorpresa sería que una porción importante de los santafesinos recuperara un poco de memoria y, sobre todo, tomase dimensión de cuáles son los caminos para lograr autonomía de las grandes multinacionales que, precisamente en Santa Fe, tienen por eje al complejo oleaginoso y las empresas granarias de comercio exterior. 

En Mendoza, una provincia también pujante, el peronismo está dividido y corre el riesgo de perder impulso frente a la alianza variopinta que junta al ex radical K Julio Cobos con su adversario histórico en la provincia, Ernesto Sanz, y con Mauricio Macri y Sergio Massa que no tenían candidatos de fuste en el distrito pero que lograron entrar por la ventana. Alfredo Cornejo, intendente de Godoy Cruz y precandidato a gobernador por este Frente Cambia Mendoza, es una figura respetable y de buena trayectoria; sin embargo, tuvo que sacarse fotos con todos quienes lo apoyan, con lo cual, si gana, como pronostican todas las encuestas, no sabrá si cortarse solo o asumir que tiene no menos de cuatro jefes distintos: Massa, Macri, Sanz y Cobos. 

No deja de ser curioso que, después de 12 años de gobierno, no sea el oficialismo el que muestra las costillas ante las urnas. El Frente para la Victoria no tiene, al menos por ahora, fisuras o debates subidos de tono. Cristina mantiene buena imagen, Daniel Scioli no pierde la delantera y, lo mismo, hay otros que juegan sus cartas al menos para llegar con buenas credenciales al entramado final de las listas con cara a las PASO nacionales de agosto. Pero falta mucho. De momento, lo más atractivo sucederá la semana próxima cuando el PRO gane, sin dudas, el distrito de la Capital. Un triunfo que será muy distinto si se impone Gabriela Michetti que si triunfa Horacio Rodríguez Larreta, a quien Macri le dejó el lugar de cuidador de su imagen y del sistema de contratación y concesiones del distrito más rico del país. Si ganara Michetti, cercana al radical Sanz, dejaría al radicalismo en una situación impensada: hasta ahora, parece que los herederos de Raúl Alfonsín y Fernando de la Rúa se limitan a alquilar la estructura nacional al liberal de derecha que no puede hacer un partido conservador. Volviendo al PRO, si el caleidoscopio se mueve un poquito más de lo previsto por Jaime Durán Barba quizá pueda llegar a agosto con más pretensiones que las de sparring del ex presidente de Boca. Pero, como decía el filósofo Reinaldo Merlo, hay que ir paso a PASO.