La discusión salarial docente "la vamos a encarar hacia mediados de enero” | ANBariloche
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La discusión salarial docente "la vamos a encarar hacia mediados de enero”

Entrevista a Alberto Sileoni, Ministro de Educación de la Nación.
16/11/2014 00:00 Hs.
La discusión salarial docente "la vamos a encarar hacia mediados de enero”
La discusión salarial docente "la vamos a encarar hacia mediados de enero”

Titular del Ministerio de Educación de la Nación, desde 2009, Alberto Sileoni, suma, a su experiencia en diversos cargos públicos vinculados a la enseñanza, la de profesor de Historia y especialista en Gestión Educativa de la Universidad Nacional de San Martín. Con un inquieto horizonte gremial de fondo, dialogó con Miradas al Sur para determinar dónde está hoy la educación en la Argentina y cuáles son los pasos que es necesario dar.

–El 25 de Mayo del 2003 se abrió un ciclo político en la Argentina y, también, un capítulo trascendente en la política educativa. El espíritu del cambio lo pinta Daniel Filmus con una anécdota. A poco de asumir, Néstor Kirchner le dijo: “Hay un conflicto docente en Entre Ríos, tenemos que ir”. Filmus le recordó que la educación se había provincializado en la época de Carlos Menem, pero Kirchner fue muy claro: “Si no podemos resolver un conflicto docente en Entre Ríos, ¿para qué estamos?”. Y fueron. Usted, Alberto Sileoni, estaba en esos momentos en provincia de Buenos Aires, que tenía conflictos similares y me gustaría que pudiéramos ver dónde estábamos en ese momento y dónde estamos ahora.

–En ese tiempo compartimos con Mario Porto una gestión dura, difícil; porque era un momento difícil de verdad, con los Patacones circulando y con decisiones estructurales, en términos de bonificaciones salariales, que no podían esperar. Así fue que reivindicamos el primer acto de gobierno de Néstor, dos días después de asumir, cuando fue con el ministro Daniel Filmus a Paraná, para intervenir en un conflicto que llevaba noventa días. Hacía tres meses que los docentes entrerrianos no cobraban sus sueldos, ni siquiera en las “cuasi monedas” de la época. El diálogo que usted rescata señala la intención de retomar para el Estado Nacional la centralidad en la educación argentina, una centralidad que había perdido por decisiones políticas que habían comenzado con la dictadura, cuando en 1978 comienza la transferencia de las escuelas primarias. Pero el tema no era ese, porque en el Congreso Pedagógico que convocó el presidente Raúl Alfonsín, la comunidad educativa había manifestado un consenso unánime a favor de que las escuelas dependieran de las provincias. Lo que estaba en discusión era si se hacía, como se hizo, con un criterio fiscalista, o si se dotaba a las provincias de los recursos económicos necesarios, cosa que no sucedió. Y la consecuencia salta a la vista. La Ciudad de Buenos Aires tiene mayor solvencia para gestionar su educación que las provincias del norte grande, con lo que se profundizó una diferencia con doscientos años de historia.

–Además de aportar recursos a esa emergencia, el Gobierno avanzó en el diseño de políticas educativas que derivaron en una serie de leyes, de las que quizá la más importante sea la Ley Federal de Educación.

–Sí, son leyes que atienden varios aspectos. Tal vez el primero en la lista, la cantidad de días de clase. Veníamos de un promedio de 165 días de clase, ahora estamos en un mínimo de 180 días, y los ministros nos hemos propuesto calendarios escolares que tiendan a los 190 días. Por otro lado, la educación técnica estaba absolutamente desarticulada. Proliferaban el marketing y la mercadotecnia, pero la educación técnica se había desbaratado. Ahora, para decirlo claramente, hay una ley de educación técnico profesional que recupera la educación técnica argentina, y hay una ley de financiamiento, porque la educación estaba desfinanciada. Eso nos llevó mucho trabajo, años.

–Se dedica el 6% del PBI, lo que nos coloca entre los estándares más altos, si uno lo compara con otras naciones.

–Y no contemplamos en ese análisis la inversión privada. Hay otros países que cuando cuantifican cuál es la inversión educativa cuentan la pública y la privada; acá, con la privada estaría casi en un punto más. La Ley de Educación nacional arranca diciendo que la educación y el conocimiento son bienes públicos, derechos personales y sociales garantizados por el Estado. Así que requiere una presencia muy fuerte del Estado Nacional. Es cierto que no es el gestor primario de la educación, porque la Constitución habla de las provincias, pero cuando nos encontramos con un Ministerio de Educación sin escuelas, y nosotros creemos que son nuestras, que tenemos responsabilidad sobre esas cincuenta mil escuelas, había que hacer algo, y esa frase de Néstor a Daniel Filmus de algún modo impuso un camino.

–Desde el Consejo Federal de Educación mantienen el diálogo con los ministros de todas las provincias y asumen responsabilidades conjuntas; una de ellas tiene que ver con el salario docente. En cada provincia pueden tener escalas distintas, pero se proponen que haya equilibrio. Este es uno de los temas que en esta época del año, sobre el fin del año, empieza a tornarse algo así como un embudo. Por ejemplo, la provincia de Buenos Aires está en una situación de tensión. Sería interesante señalar, tanto en lo conceptual como lo que concreto, lo que sucede hoy.

–Lo conceptual es que la decisión de Néstor fue “nadie por debajo de 710 pesos”. En un país federal, con estado subnacionales tan diversos como este, era imposible uniformar el salario en piso y techo, pero sí se podía uniformar el piso, decir “nadie por debajo de este patrón de dignidad”. Hoy, el piso está en 4.400 pesos, y estamos en una discusión que sucederá hacia fin de año y principios del año que viene. Algunas jurisdicciones están anticipando su discusión, y otras han tenido desde hace unos años una cierta disciplina para resolver la paritaria en noviembre. La provincia de Buenos Aires tiene su propio peso específico: conforma el 40% del sistema educativo. Cuatro millones y medio de alumnos. Y tiene una mesa gremial que este año ha protagonizado una discusión muy fuerte, que tuvo como consecuencia una pérdida de 17, 18 días de clases, pero creo que las autoridades van a anticipar la discusión y están viendo algún canal para que podamos terminar el año en paz.

–Además de perder algunos días de clases, el salario docente ha perdido puntos con respecto al salario real, y acá es interesante recordar que la CTA que conduce Hugo Yaski tiene un centro de estudios que hace una medición de la inflación, y en función de eso los docentes pueden ponderar cuánto consideran que es su pérdida real. Ahora, por otro lado, ustedes tienen también, a esta altura del año, equipos técnicos que están trabajando entre las organizaciones de los docentes y el ministerio.

–Sí, estamos trabajando en una mesa paritaria, que tiene alguna discontinuidad, pero que no deja de encontrarse. Hemos llegado a una convivencia que yo podría calificar de respetuosa. Con los cinco gremios nacionales tratamos otros temas que no son solamente las condiciones salariales, también las condiciones laborales y la capacitación. Nos han acompañado, como nunca, en un programa de formación docente denominado Nuestra Escuela. Nosotros consideramos que los gremios están en condiciones, como las universidades, como los institutos de formación docente, de administrar cursos de formación, y el Estado los acompaña. Ahora, en estos momentos, estamos analizando cuáles son los pasos a seguir en términos de la discusión salarial. A veces se nos dice que nos dormimos, que la encaramos tarde y la verdad es que no hay tal cosa, la encaramos cada vez más temprano. Hay veces que es difícil discutir en diciembre lo que se va a resolver en febrero, y más allá de algunas adjetivaciones que salen en la prensa, tanto los gremios como nosotros nos damos cuenta de que es preferible iniciar el diálogo tempranamente; en este caso el año que viene. Seguro que nos vamos a juntar antes de fin de año, y seguro que nos vamos a trazar ahí algunas líneas para encarar fuerte la discusión hacia mediados de enero.

–Ya tiene el calendario en la mano.

–Sí, lo tenemos que tener en cuenta. Esta vez hemos hecho un consenso de inicio de clases, con un calendario para 2015 que comienza el 2 de marzo, hasta 19 de diciembre, para que felizmente haya 188 días de clase. Digo felizmente porque nos mejoró el calendario, y siempre con una expectativa de llegar a buenos acuerdos.

–Cuando dice “hemos tenido” se refiere a la gestión Sileoni.

–No, no. Desde la gestión de Daniel Filmus, desde el 2007, hemos tenido una gran cantidad de paritarias con buen suceso, así que aspiramos a que el año que viene, que es nuestra última discusión paritaria, podamos también acordar.

–Volveremos después a la educación, pero no podemos eludir el encuadre político. Veo un escenario en el que el gobernador de la Provincia de Buenos Aires (Daniel Scioli) es un precandidato muy sólido de cara a las PASO, y de cara a las elecciones nacionales. Una de las preguntas que podemos hacernos es en qué medida Nación apoyaría a la provincia, en términos presupuestarios, en los momentos donde la relación entre presidencia y gobernación estaba tensa. Podemos preguntarnos, teniendo en cuenta las aspiraciones del gobernador y que es el último año del mandato presidencial, ¿si falta apoyo de Nación, se trabará el inicio de las clases en la provincia de Buenos Aires?

–Esperemos que no, porque los recursos para sostener la plantilla salarial son de la provincia. Puede haber auxilios de la Nación pero, en general, no tienen destinatarios que tengan que ver con los colores políticos. Mire, la provincia de Buenos Aires es el 40% del sistema educativo argentino. Nosotros transferimos 4.000 millones de pesos en concepto de fondos de incentivo docente, de los que el 40% va a la provincia de Buenos Aires. Recibieron el 40% de las cuatro millones y medio de netbooks, de los 80 millones de libros, y de la muy importante y activa participación en lo que es programas de infraestructura, de construcción de escuelas. Hemos refaccionado 7.000 escuelas, la gran mayoría en la provincia de Buenos Aires, y vamos a dejar la gestión con 2.000 escuelas construidas hacia fin del año que viene, y 700 más en proceso de licitación y construcción. De todo eso el 40% es para la provincia de Buenos Aires. En estos días, cuando estamos asistiendo a las provincias por los desastres climáticos e inundaciones, la gran mayoría del refuerzo va a la provincia de Buenos Aires. La provincia de Buenos Aires ha tenido conflictos, pero también ha tenido años en donde ha empezado las clases normalmente.

–Para cerrar este tema, entonces, uno podría decir: calendario, segunda, tercera semana de enero, y previo a eso los equipos técnicos trabajando.

–Trabajando, pero no sólo aspectos salariales, sino también los que tienen que ver con condiciones de trabajo y salud docente. Esto nos permite decir que, en estos años hemos podido anudar una relación efectiva, respetuosa y positiva con los gremios. Algunos sectores nos critican por esa cercanía, y yo respondo que los argentinos en materia educativa ya hemos probado todo. Hemos probado hacer cosa sin las organizaciones gremiales, sin los docentes, y hemos probado hacer cosas contra las organizaciones gremiales. No fueron caminos virtuosos, no nos salió bien. Podemos tener diferencias, pero nos parece que el camino tenemos que hacerlo juntos.

–Como una parábola de la relación entre el Estado, la política educativa y las organizaciones de los trabajadores docentes, aparece el homenaje a una dirigente gremial de la estatura de Estela Maldonado.

–Mire, el solo hecho de que sea el homenaje de un ministerio, compartido con la organización gremial que Estela representa, la Ctera, y que sume la presencia de las otras organizaciones gremiales, da evidencias de que estamos en otras épocas. No hace tanto dieron de baja a Haroldo Conti por abandono de cargo, cuando no es abandono de cargo la desaparición forzada de una persona. Ahora podemos juntarnos para hacer un homenaje sentido a una compañera querida, una persona decente, ética, comprometida con la educación.

–Mencionó a Haroldo Conti, un gran escritor argentino, docente, un tipo formado además en la Iglesia, profesor de latín, que fue secuestrado el 5 de mayo de 1976 en Villa Crespo. Y estaba pensando también en una de las primeras medidas de la dictadura cívico militar, el 24 de marzo asesinaron a Isauro Arancibia, secretario general de la Ctera.

–Yo diría, casi una de las primeras víctimas. No recuerdo si fue a las dos de la mañana del 24 de marzo. Lo mataron junto a su hermano, con 180 balazos. Y no sólo hicieron eso, le robaron los zapatos que estaba estrenando.

–Y los docentes dicen: nos ponemos los zapatos de Isauro.

–Y los docentes dicen eso. Bueno, en este ministerio, en la puerta, hay una placa que recuerda a los 600 docentes muertos y desaparecidos, a los 200 y pico de alumnos, y en nuestro galpón de la memoria hay murales que recuerdan a Isauro Arancibia, a Marina Vilte, a Graciela Lotufo, desaparecidas. Gobernar es elegir y nosotros elegimos eso, la memoria.

–Aprovecho su faceta de historiador. En el Ministerio de Educación hay muchos bustos, oleos, de Sarmiento. ¿Por qué no están los bustos de los otros, aquellos que representan los otros colores de la paleta? Y se me ocurre Jorge Taiana padre, que llegó acá con los propósitos educativos de Paulo Freire; y como él otros.

–Hay un lugar para Jorge Taiana, y también en la puerta de este Ministerio va a haber una placa. Su gestión fue en tiempos difíciles de la democracia. Años en los que se encaró con mucho énfasis la alfabetización de los argentinos, donde se construyó un organismo que fue emblema para nosotros, yo prevengo de ahí, la Dirección Nacional de Educación del Adulto, la Dinea; épocas de discusión sobre el “intelectual orgánico”, de Gramsci. Ahora tenemos dos herramientas de las que estamos orgullosos, el canal Encuentro y el canal Paka Paka. No son un cuadro en una pared, sino que son memoria viva, le diría una revisión de la Historia.

–Hay historiadores académicos y no académicos, por así decirlo, pero, más allá de que tengan la formación de una corriente o de otra, algunos destacan, como es el caso de Gabriel Di Meglio. Son jóvenes que están proponiendo una mirada sobre la historia basada en el documento, la investigación y también en la interpretación comprometida, jugada.

–Sí, y Javier Trímboli y otros hombres y mujeres que aportan otra mirada en Encuentro. Una mirada ideológica amplia, una visión general de lo que nosotros entendemos de la Historia Argentina. Mire, ocurren cosas muy, muy interesantes. Nos dicen las maestras que en el patio de la escuela algún chico dice “yo quiero ser como Castelli” o “yo quiero ser como San Martín, o como Belgrano”. Por supuesto, uno hace una interpretación que algunos sectores pueden discutir, pero es indiscutible que los chicos aprenden quién es Sarmiento, quién es Castelli, quiénes son los realistas, y eso también tiene un gran valor. De ninguna manera, como dicen algunos, es nazismo temprano.

–En lo que hace a los programas de enseñanza, ¿cómo dialogan las distintas corrientes historiográficas para encontrarse en algo que sea pedagógico y también permita ampliar los horizontes de la Patria Grande?

–La ley de la cual hablábamos antes, la Ley de Educación, no es una ley temática, no trae temas, pero tiene un artículo donde dice algo así como no nos olvidemos de lo que nos ocurrió en el pasado reciente (dictadura militar), no nos olvidemos de que las Malvinas fueron, son y serán argentinas, y no nos olvidemos de que estamos situados en la Patria Grande. Esas tres cosas a nosotros nos permiten dialogar en términos de que la memoria ingrese a las escuelas. Después, hay un trabajo sobre el que no caben las instrucciones. A ver, me quiero explicar. El docente cuando cierra la puerta de su aula tiene una gran libertad, y yo no puedo garantizar que en las 50 mil escuelas circule el mismo pensamiento. Entonces, lo que hacemos es trabajar mucho en la persuasión, en esto de que “mire, usted tiene que dar educación sexual, no es una opinión que la de o no la de, hay una ley que a usted le obliga. Respetamos su ideario, pero usted no puede negarse a transmitir información científica, validada. Usted no puede meter miedo. Si quiere tener una perspectiva religiosa, lo puede hacer, pero hay una ley que nos indica el camino a seguir”. Y si he mezclado educación sexual con memoria, es porque son esos temas ríspidos.

–Son los temas tabú. Se empieza a discutir el aborto en el Congreso y más allá del resultado que tenga, si hoy esto no repercute en la vida educativa, no aprovechamos para nada un debate que esta sociedad se debe.

–Venimos trabajando sobre estos temas hace mucho, y cada vez es más fácil hablarlos en la escuela, porque esta sociedad se ha animado a discutir el Matrimonio Igualitario, la Identidad de Género. En una sociedad que ha dado esos pasos es más fácil discutir que en la Argentina de hace algunos años. No lo quiero aburrir, pero algo que siempre para nosotros es emocionante: un chico en una escuela de Nogoyá decidió tomar otra orientación sexual. En la escuela argentina de hace unos años lo hubieran echado a patadas. Y digo Nogoyá porque es una pequeña localidad, con todo lo que esto significa.

–Una localidad con una fuerte presencia confesional de la iglesia católica.

–¿Qué pasó? Lo bancó la familia, lo bancó la escuela, lo bancaron sus amigos, lo bancó la comunidad, y a ese joven, que pasó a llamarse Kylie, le dieron el lugar que tenía, que era escolta de la bandera. Extraordinario. Ese es un esfuerzo de la sociedad argentina en su conjunto. Esta sociedad es mejor.

–Es un prisma interesante para ver qué significa la democracia. Porque uno dice “50 mil escuelas son 50 mil laboratorios”, además de ámbitos de formación. Ahora, en los estándares de la calificación es donde uno se dice “seguramente no son los mismos en un pueblo, o donde hay una escuela rural, que en un barrio de Rosario o de Córdoba o de Buenos Aires. ¿Cómo se trabaja para evitar, así como la repitencia, que pasen chicos de un ciclo a otro sin tener los conocimientos suficientes para pasar?

–Eso que usted dice no debiera ocurrir. Me hago cargo de que hay una mítica que dice que algunos funcionarios o inspectores obligan a hacer pasar a un chico. No niego que pueda suceder. Pero un educador es un profesional consciente, un actor decisivo. Un educador tiene capacidad para decir “no voy a avalar que un chico pase sin los conocimientos que debe tener”. Nunca vamos a alentar ese tipo de cosas. Junto con eso decimos que todos los alumnos son un enigma, que no es cierto que hay que exigirle menos a los pibes de condición más vulnerable. No es cierto, no hay certeza científica de cuál es el techo. Por supuesto que la pobreza es un obstáculo educativo. Puede ser condicionante, pero nunca puede ser determinante. Por eso, no decimos que estamos en el paraíso, decimos que hemos tomado medidas concretas de políticas públicas para mejorar más a aquellos sectores que estaban más complicados, que estaban más aquejados por un obstáculo, que a veces es insalvable, que es la pobreza. Eso ha ido mejorando. El centro de la escuela dejó de ser el comedor, y volvió a ser el aula. Con lo cual, no quiero decir que no haya escuelas indignas y no haya todavía barrios que nos den dolor. Pero la exigencia debe ser la misma. Este es en algún sentido el cometido central de nuestra gestión. Nosotros tenemos doce millones de alumnos y todos merecen la misma atención, pero el mayor esfuerzo es con aquellos que están con un pie en la escuela y otro en la calle. Por eso estamos haciendo un esfuerzo extraordinario en primera infancia.

–Le quiero dar una vuelta más de tuerca. Está bien estimular y entregar los recursos pedagógicos, pero, ¿ustedes hacen algún tipo de auditoría de gestión pedagógica, llevan controles, además de los organismos internacionales que cada tanto salen en los diarios?

–Detectamos varias cosas. Detectamos que tenemos que seguir trabajando para mejorar los aprendizajes, no porque lo diga la PROA o el PISA (N. de. E.: Programas de Refuerzo, Orientación y Apoyo e Informe del Programa Internacional para la Evaluación de Estudiantes), sobre la cual hay luces y sombras. También nos lo dicen nuestros operativos nacionales de evaluación. Tenemos que seguir mejorando. Tenemos más chicos en la escuela y nos está costando remontar los aprendizajes. En el último tiempo hemos puesto más esfuerzo en las provincias que estaban más rezagadas, las nueve del Norte grande. Es muy doloroso que el docente se sienta solo, que el docente sienta que lo que hace no sirve para nada. Y ahí tiene que estar el Estado aportándole mejores salarios, mejores condiciones de trabajo; y si uno entra a una escuela en que los techos se llueven entiende que ese es el valor que el Estado le da a su tarea, cero. Entonces hay que mejorar la escuela. La escuela pública secundaria argentina. En 1884 se decía “los argentinos debemos tener el primario”. Once años después, en 1895, había 53% de analfabetos. En 1914, el padrón que vota a Yrigoyen, señala 30% de analfabetos. Entonces las sociedades se tienen que dar tiempo, nosotros tenemos la educación secundaria obligatoria desde el 2007.

–Días pasado conversaba con Julio De Vido (Ministro de Planificación Federal) sobre el proyecto de ley de la convergencia digital. Y uno de los temas es lo que representan las autopistas de la información, que han permitido que en este momento, creo, y se lo pregunto, prácticamente todas las escuelas pueden acceder a la conectividad. ¿Cómo se prepara el conjunto del Ministerio, las autoridades y los mismos trabajadores de la educación, para el cambio? Hoy, en Corea, hay chicos que ya entran a la escuela y no saben lo que es el papel y el lápiz.

–No todas las escuelas tienen internet, pero estamos trabajando como para que cuando nos vayamos de la gestión la tengan. Aquellas que no tienen internet, tienen una poderosa intranet, una red local, que también sirve para trabajar muy bien en materia tecnológica. Y los docentes no han tenido “tecnofobia”. Lo peor que hubiera podido pasar es que dijeran “no, no, esos instrumentos diabólicos en la escuela no”. No fue así. Y nos dicen “bienvenida la nueva herramienta, pero ayúdennos a trabajar con ella”. Y esa es otra tarea del Estado. Tenemos una gran cantidad de acciones de capacitación. A ver, es un proceso que no está terminado y nunca puede terminar, pero es un desafío.

–Tecnópolis ayudó…

–Sí, sí. Mire, aparte le digo también el fenómeno Tecnópolis este año. Ayer me pasaron los datos: 230 mil chicos de todas las provincias, algo así como 5.000 escuelas.

–Eso es el 10% de las escuelas del país. ¿Lo financia el Ministerio de Educación, lo financia Nación, las provincias aportan?

–Lo financia el Ministerio de Educación.

–Paso de la tecnofobia a un concepto espantoso, la xenofobia. De vez en cuando a los periodistas nos invitan a las escuelas y es común oír a chicos con tonada peruana, paraguaya, boliviana, de Tucumán o porteña, todo junto. ¿Se detectan fenómenos de xenofobia? Le pregunto porque en el último tiempo se escucharon opiniones sobre los extranjeros que nos llevan a preguntarnos, ¿esto está emergiendo de abajo?

–Yo no puedo decir que esté emergiendo, pero tampoco puedo decir que la escuela argentina esté absolutamente libre de estas cosas, hay que estar alerta siempre. No puede haber silencio pedagógico alguno sobre este tipo de cosas. Me ha tocado celebrar el 25 de Mayo con cantos aymara, quechua. Nosotros creemos mucho en el buen camino del mestizaje. El mestizaje rompe la dinámica de “ellos y nosotros”.

–Dicho esto, un tema sobre el que yo mismo no tengo la respuesta. Cuando viene un estudiante colombino o peruano, a las universidades públicas, ¿no correspondería que paguen un arancel diferencial, si no se van a quedar a devolverle a la comunidad la enseñanza que se le dio? Es una inversión que hace el presupuesto argentino.

–Le contesto lo que creo: no corresponde ningún arancel. Creo que nosotros formamos parte de un país que desde su preámbulo constitucional está invitando a sumarse. Y sucede que muchos se quedan, porque los jóvenes transcurren aquí una etapa decisiva de sus vidas. Y si no se quedan, es más contradictorio poner el foco en que algunos paguen.

–Si tenemos la Patria Grande, ¿no se puede fijar una norma para que sea pareja también en otros estados, y que se asuma un compromiso?

–Eso podría ser. Pero, ¿sabe qué pasa? Ninguno de esos estados de la región, salvo Uruguay, país del cual en general no vienen estudiantes, ninguno de esos tiene un sistema universitario gratuito tan fuerte como el nuestro.

–De Chile vienen encantados a estudiar acá.

–Allá es todo lo contrario. Proporcionalidad de alumnos, breve, de los estudiantes universitarios, en la Argentina el 80% estudian en la universidades públicas y el 20% en universidades privadas.

–Estudiantes en general, más allá del origen.

–En Brasil es al revés la proporción.

–Como para darle dimensión. ¿Cuánto incide en el presupuesto público que venga un chico colombiano o chileno? ¿Tiene una incidencia como para decir “caramba, se nos está yendo dinero”, o es de una incidencia mínima?

–Es mínima. Estamos hablando de un millón novecientos mil estudiantes en general, y aquí en la Argentina debe haber 60, 70 mil estudiantes extranjeros, muchos de los cuales van a universidades privadas.

–Usted está mirando el calendario para enero porque está esta última etapa de su gestión. ¿Qué ambiciona para su futuro inmediato?

–La verdad es que no quiero contestar con una frase hecha. No lo estoy pesando, no tengo mucha vocación legislativa, pero formo parte de un colectivo que conduce nuestra presidenta, así que lo analizaremos en ese marco. La verdad le digo, del mismo modo que estar acá no es una misión individual y lo debo a la generosidad de la Presidenta, en ese contexto analizaremos lo que viene.

–Mencionamos los zapatos de Arancibia y uno dice: “Bueno, en los zapatos de Arancibia, en los zapatos de Jorge Taiana padre, en los zapatos de Daniel Filmus”, ¿y en los zapatos de cuántos docentes de la Argentina, Alberto Sileoni?

–Un millón.