¿Qué ven tus ojos? Costumbres argentinas sobre el cine. | ANBariloche
Noticias de la Patagonia

¿Qué ven tus ojos? Costumbres argentinas sobre el cine.

¿Qué películas vemos los argentinos? ¿Cuál es su procedencia? ¿Estamos colonizados cinematograficamente? Lo que vemos se puede comparar con lo que comemos. ¿Es una buena dieta comer todos los días un combo de comida rápida? ¿O viene mejor variar, conocer otras alternativas, valorizar lo nuestro...?
28/06/2014 00:00 Hs.
¿Qué ven tus ojos? Costumbres argentinas sobre el cine.
¿Qué ven tus ojos? Costumbres argentinas sobre el cine.

Los que tengan ya muchas décadas de vida, recordarán el cine de sus pueblos o de sus barrios como una especie extinguida; tan añorada como las tardes en la vereda en donde los vecinos compartían un tiempo de descanso y comunión mientras los chicos jugaban a la pelota y a las muñecas. Probablemente hayan visto alguna vez el coche, la moto o la bicicleta que llegaba con las latas de celuloide minutos antes de que se inicie la proyección y hasta a veces retrasados, como tan bien se ilustra en "Cinema Paradiso" de Giuseppe Tornatore o en "El Sur" de Victor Erice.

Los tiempos han cambiado y las costumbres se han visto alteradas por muchas razones. La televisión le quitó al cine una gran parte de su público y ahora internet parece repetir la historia. Las grandes salas se convirtieron en multisalas o pasaron a mejor vida como iglesias, librerías o negocios de todo por dos pesos. Las latas de fílmico están siendo reemplazadas por el DCP o "Cine Digital". Pronto, ni siquiera las películas llegarán en este nuevo formato, sino que serán transmitidas por satélite. Hace poco tiempo Steven Spielberg y George Lucas, hablaban del cine del futuro que ellos se imaginaban. Decían que sólo veían que los estudios harían producciones muy pero muy costosas (pocas durante el año) con entradas bien caras para salas muy lujosas. Pero bueno, ese es otro tema. El que debiera ser un tema preocupante es el relacionado con el cine que se ve en nuestro país.

Un reciente informe publicado por www.otroscines.com da cuenta de un par de datos alarmantes. Por un lado la baja en la cantidad de espectadores de películas nacionales en comparación con igual período del año pasado. Las películas argentinas han convocado a uno de cada diez argentinos que han ido al cine. Este 10 por ciento es menor al 15 del año pasado, aunque cabe recordar que ese porcentaje estaba bastante crecido gracias a los estrenos de "Metegol" y "Corazón de León".

La pregunta del por qué pasa esto, no es de respuesta simple ni de verdad consumada. Hay muchas opiniones al respecto y enfoques que ponen el acento en distintos aspectos. Sin embargo, es muy cierto y claro, que las películas argentinas salen en general con pocas copias y lo que es más perjudicial, con escasa o nula publicidad. No olvidemos que los tanques norteamericanos cuentan con copias y promoción de sobra. Por otro lado los dueños de las salas priorizan este tipo de estrenos, ya que a priori les garantizan mejores resultados en la taquilla.

Hace un tiempo atrás, en este mismo espacio, entrevisté a Benjamín Ávila (reconocido director de cine argentino) que decía que los argentinos no ven cine argentino porque simplemente las películas argentinas no se dan en los cines o si las pasan, el público no se entera de ello por falta de publicidad. Todos acordamos que en los canales de televisión y en los programas más vistos, es casi imposible ver publicidad de algún film argentino que no sea producido o asociado a un multimedio como Clarín o Grupo Telefé. La famosa cuota pantalla que es parte de la ley de cine argentino sancionada años atrás, pareciera no cumplirse en toda su magnitud y es frecuente escuchar a distribuidores o productores nacionales decir que las salas están habituadas a "hacer trampas" para beneficiar a las producciones de Hollywood en desmedro de nuestro cine.

No son estas las únicas razones o motivos ciertos que hacen mermar año a año la cantidad de espectadores de cine argentino. También hay motivos relacionados probablemente con la cantidad excesiva de películas de origen nacional que se producen (unas 130 por año); lo que para un mercado pequeño como el nuestro es quizás algo exagerado. Los films no encuentran lugares de exhibición y entonces vuelve a repetirse el círculo vicioso. También es cierto que hay un porcentaje importante de estos films que no despiertan interés en el espectador medio, ya sea por sus temas y abordajes, como por, a veces, sus bajas calidades. Hubo otros tiempos en que las películas argentinas dominaban la taquilla nacional e incluso la de gran parte de latinoamérica. ¿Qué pasó?

De todo; pero uno de los datos más ciertos tiene que ver con la expansión imperialista del cine de Hollywood. El lobby de la Motion Picture Association of America que es la asociación de los productores de la meca del cine, es global, constante y eficaz. Pocos países en el mundo logran controlar sus propios mercados cinematográficos de exhibición, con leyes de cumplimiento férreo y con películas de grandísima calidad como es el caso de Corea del Sur, país en donde de cada diez espectadores, 5 o 6 ven el cine de su país.

En nuestra ciudad, la oferta es bien fácil de corroborar. Muy pocas han sido las películas nacionales estrenadas comercialmente en las salas del shoping en los últimos doce meses; y generalmente son las muy pocas que vienen acompañadas de bastante publicidad previa en los medios. Los Espacios INCAA cumplen una digna función de intentar dar espacio a nuestras producciones. Sin embargo, a nivel cantidad, es muy poco lo que pueden aportar a incrementar las magras cifras anteriormente mencionadas.

Personalmente, coincido con la cuestión de que a falta de publicidad y de espacios, es difícil que una película pueda tener una carrera comercial mas o menos digna. Creo que el INCAA debería planificar más su gran aporte a la producción anual, principalmente en generar propuestas diversificadas, es decir plantear un conjunto de películas que incluyan a: las industriales de calidad pero con vocación popular, dos o tres tanques argentinos, una sección de cine para festivales y una fuerte apuesta a la generación de nuevos valores.

Pero lo más importante, tiene que ver con la formación de nuevos espectadores. Personas que asuman el hecho de ver cine como algo muy distinto al hecho de ir a comer afuera. Personas que requieran y hasta exijan que las películas sean distintas. Claro que para ello, debieran darse cuenta antes que casi todas las películas mainstream de hollywood son, en sus temas, narrativa y aspecto formal, exactamente iguales unas a otras.

El otro dato que arroja el informe citado, es mucho más preocupante aún: si el cine norteamericano se queda con el 88 y pico por ciento y el argentino con poco más del 9% , las cinematografías de otros lugares del mundo (es decir Europa, Asia, Oceanía y África), sólo obtienen, en nuestro país, un 2,6 % del mercado.

Años atrás, principalmente en Buenos Aires, había bastantes salas que sólo programaban cine europeo. Muchos recordamos los varios meses en la cartelera del cine Lorca en la calle Corrientes, del film iraní "El Sabor de la Cereza". Otros mencionarán con nostalgia y hasta cierta tristeza, las proyecciones del Cosmos de valiosos films de países como Rusia, Checoslovaquia, Hungría,etc.

Que no vemos nuestro cine y que no podamos ver el cine del mundo, es algo preocupante y ciertamente triste. Las causas son varias. Algunas son de difícil resolución y requieren de luchas arduas y férras posturas soberanas. Pero hay una parte importante que se aloja sólo en nosotros y en a veces un preocupante facilismo al momento de elegir.

Para cerrar, quisiera decir que no creo que haya que cuestionar a la hamburguesa, porque si es casera y bien hecha, es un rico bocado. El problema aquellas que tienen gusto a nada.

Por Mariano Benito