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Solidaridad sobre ruedas

Los "Viajes Solidarios Bariloche" son mucho más que la simple donación de aquello que sobra. Buscan mejorar la vida de los pobladores de la Línea Sur, y se nutre de una mística provocada por el espíritu solidario de decenas de vecinos. Este sábado asistirán a una familia del Paraje Panquehuau. El movimiento comenzó en el 2011 tras la caída de cenizas y, desde entonces, nunca se detuvo. El rol del Estado, la falta de asistencia a los poblados y la labor de un grupo de vecinos de Bariloche, en una charla con Marcelo Bearzi, impulsor de la iniciativa: "Vamos a mejorar cada lugar para que todos vivan dignamente". Mirá las fotos.
19/06/2014 00:00 Hs.
Solidaridad sobre ruedas
Solidaridad sobre ruedas

Pasaron más de tres años desde el primer viaje. Miles de kilómetros recorridos a bordo de una camioneta Ford F100, la misma que desde el año 1981 transita por inhóspitos caminos de nuestro país. A bordo va Marcelo Bearzi, el mismo que después del 4 de junio de 2011 decidió "dar una mano" a los pobladores afectados por la caída de cenizas. Durante algunos meses incluso, Marcelo y un grupo de amigos siguieron la pluma de cenizas para ir "buscando" uno a uno los pobladores necesitados.

De esta manera, casi sin quererlo, nació "Viajes Solidarios Bariloche", un proyecto al que se sumaron otros voluntarios para recorrer la Línea Sur rionegrina y llevar asistencia.

Para este sábado preparan el viaje número 42, que partirá desde el Centro Cívico a las 8,45, con destino al Paraje Panquehuau, donde los espera la familia de Juan Manuel Fernández, un joven no vidente de 14 años.

"Nos hicimos amigos de varias directoras de escuelas rurales", explicó Marcelo. Una de ellas le presentó a Juan: "Vimos el estado en el que estaban y fuimos con el maestro de Juan Manuel, Marco Dome, advertimos la situación de emergencia en la que viven y dijimos 'vamos a darle una mano a esta gente'".

Para lograr ésta y otras metas el grupo depende de las donaciones que provienen desde todos los barrios de Bariloche, acompañando con alimentos, ropa y elementos de todo tipo. Sin embargo, la gente adoptó de tan buena forma la iniciativa que a nivel nacional también llegan donativos e incluso desde España se enviaron algunos aportes.

"No tenemos nada que ver con nada", dice Marcelo al aclarar que no hay fundación o movimiento político que sustente su trabajo. Sólo personas con intenciones de ayudar: "Esto creció más y más, y hoy tenemos 2.500 personas contactadas" que aportan de alguna forma.

"Hay que poner de uno"

En los comienzos, Marcelo no conocía la Línea Sur ni sabía con exactitud con qué tipo de contexto se encontraría. "Gracias a Dios la conocí por medio de los viajes", se sincera y reconoce que los kilómetros recorridos le permitieron conocer a mucha gente solidaria, con "ganas de hacer" pero en silencio, "sin hacer alarde de nada".

Si bien disfruta del contacto con los pobladores, y de conocer nuevas historias, confiesa que le gustaría dejar de hacerlo porque significaría que las necesidades ya fueron contenidas en su totalidad. "Va a ser bastante difícil", evalúa, mientras ansía que el Estado se ocupe de tantos pobladores.

Como si se tratase de una enseñanza de Educación Cívica, Marcelo relata que los viajeros "nos sentimos en el compromiso de que somos Estado", en referencia a la organización social del mismo. De hecho, comenta que ante cada llegada, intentan dar una clase de solidaridad: "Llevate lo que quieras, y llevale a alguien que también lo necesite", intentan transmitir.

A pesar de que rompió su vieja camioneta modelo 81 en reiteradas ocasiones, y que cada viaje le significa un costo de entre 400 y 500 pesos, Marcelo está seguro que prefiere no pedir auxilio del gobierno. "Todos necesitamos del Estado, pero también hay que poner de uno", comenta acerca de su percepción.

Además de los donativos de los vecinos de Bariloche, los Viajes Solidarios cuentan con apoyo de empresas, comerciantes, artistas, e incluso profesionales que se comprometen con la causa. Por ello es que reflexiona y afirma que hay que lograr que se "combinen" los funcionarios con la "gente común", entendiendo que "se podrían hacer miles de cosas".

En la cocina

"Tuve la suerte de que mis viejos fueron solidarios siempre, y no fue algo nuevo para mí", recuerda este cocinero de 54 años, quien vio una oportunidad de "hacer una buena" y comenzó con estas caravanas solidarias.

Aún así, mantiene sus responsabilidades para con su familia al mismo tiempo que encabeza los viajes, pero busca hacerse el tiempo necesario para no discontinuar, "más allá de la locura que vivimos todos".

Regresando al Paraje

"Pasaron 5.110 días desde el nacimiento de Juan Manuel, y siguen viviendo de la misma forma", explica indignado acerca de la próxima misión, la de ayudar al joven de 14 años y su familia. "Vamos a mejorar el lugar para que vivan dignamente. Juan tiene el mérito de terminar su primaria gracias a las escuelas rurales. Le vamos a dar la tranquilidad de que vamos a estar ahí", repite como una promesa.

A partir de su exposición mediática,algunos funcionarios se contactaron con él y comprometieron su acompañamiento para lograr el objetivo de mejorar el hábitat de esa familia. Por ahora, además de las donaciones de los barilochenses, Marcelo ya tiene en su camioneta un tanque de agua de mil litros, motosierras y 100 metros de manguera para trabajar en el lugar.

Faltan pocos días para que los viajeros solidarios emprendan una nueva travesía, la número 42, y como el primer día, esperan que en el futuro los chicos de la postergada Línea Sur recuerden esta iniciativa y la transmitan a otros para mantener viva la rueda solidaria. (ANB)