La verdad silenciada | ANBariloche
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La verdad silenciada

No existe sólo una razón para la dimisión del Secretario de Hacienda: la salud de Gomis no explica por sí misma su salida del gabinete. Existen, en cambio, una serie de episodios que desembocaron en una fuerte interna en el Gabinete de Martini, y que podría derivar en más renuncias de funcionarios de primera línea. Una historia de ofrendas forzadas al Gobierno Nacional, apetencias políticas, y serias diferencias de criterio en la gestión. Por Carolina Cohen.
18/04/2014 00:00 Hs.
La verdad silenciada
La verdad silenciada

En política la forma es, en algunos casos, el fondo. Y la manera en que Gomis renunció al Gobierno de Martini revela un trasfondo de marcadas diferencias de criterio entre el funcionario y la Intendenta: el secretario de Hacienda dejó la nota de su dimisión en la Mesa de Entradas del Centro Cívico.

La condición médica de Ariel Gomis, diagnosticada como hipertensión, fue el único factor argumentado por el Gobierno y el propio funcionario para justificar su intempestiva salida del Gobierno.

En rigor, Gomis arrastró su problema de salud durante meses, y fue agravándose a medida que aumentaba la tensión interna y los cruces con Martini, generados por algunas diferencias en los lineamientos de las políticas públicas en el área de Hacienda. Martini exigía y Gomis no coincidía.

Para desentrañar esas diferencias, resulta útil desempolvar el perfil de ambos. Martini, una política de cuna, en intento de ascenso, con cierta llegada al Gobierno central, no esconde sus apetencias de poder propio, ni su constante impulso para mantener instalada a la ciudad en el escenario nacional. La coyuntura está de su lado.

Gomis, de perfil eminentemente técnico, devenido en adherente al kirchnerismo luego de su ingreso al Gobierno, y sin avidez alguna de poder.

Según lo confiado por fuentes inobjetables del Centro Cívico, esa dicotomía política-tecnicismo se manifestó en concepciones y pretensiones políticas distintas. Las diferencias fueron en suba, hasta el momento en el que Gomis desistió de seguir en el cargo ante las "constantes presiones" de la Intendenta, y la profundización de las problemáticas siempre latentes vinculadas al área de Inspección General, que funciona bajo la órbita de Hacienda.

Numerosos acontecimientos ya fueron tratados por ANB (ver nota link adjunto), entre ellos, las contradicciones en las autorizaciones de apertura provisorias de los previamente clausurados Paseos de Compras de Onelli. Como ya publicó este medio el pasado 15 de abril, inicialmente el área de Hacienda dio de baja al permiso provisorio que permitía la apertura del comercio, acatando la disposición del Contralor, que intimó a Gomis a que revocara ese precario documento. Pero la Intendenta, resolvió autorizar el funcionamiento de los comercios, hasta tanto el Concejo apruebe una nueva ordenanza que regule la actividad de los paseos de compra. El hecho desnudó discrepancias en el seno del Ejecutivo. "Tras el pronunciamiento del Contralor sólo una nueva Ordenanza puede autorizar su funcionamiento. Lo único que le quedaba a la Intendenta es habilitarlo igual desconociendo al Tribunal, y asumiendo la responsabilidad", confiaron oportunamente, inobjetables fuentes municipales a ANB. En tanto, desde el Juzgado de Faltas se alzaron voces hasta ahora solapadas que desautorizaron a Martini, al considerar que hoy los paseos "deben ser clausurados de inmediato".

Pero el episodio aún latente de los Paseos, fue sólo uno de los tantos que en el último mes precipitaron la salida de Gomis, en el marco del mencionado cuadro médico de hipertensión arterial.

El secreto mejor guardado del Gobierno, fue otro hecho reciente, de ribetes nacionales. El pasado 1 de abril, la Presidenta de la Nación, Cristina Fernández de Kirchner firmó una serie de convenios con el Sedronar y Gobernadores e Intendentes, para la puesta en marcha de la construcción de varios Centros Educativos y Terapéuticos para el tratamiento de adicciones, en distintas localidades del país.

Para ese viaje a Buenos Aires y posible encuentro con la Presidenta, Martini había planificado llevarle a modo de "ofrenda" la clausura del supermercado Carrefour, por incumplir el acuerdo nacional de Precios Cuidados. Dos inconvenientes presentaba el anhelo de la Intendenta: el primero la falta de elementos para justificar la clausura, ya que si bien la contravención al acuerdo existió -hecho corroborado por inspectores de la Oficina Municipal de Defensa al Consumidor-, luego fue subsanada por la empresa. El segundo escollo tenía que ver con las facultades administrativas para cumplir con la clausura.

Para que la mandataria sea reemplazada en la Intendencia, a través de una resolución, se modificó el organigrama que establecía que en ausencia de la Jefa Comunal –dentro de un lapso menor a cinco días- el Secretario de Gobierno debía sustituirla en el cargo. Para evitar que el secretario de Gobierno Alejo Arias asuma la responsabilidad -la confianza en ese funcionario iba en declive en la administración Martini-, se dispuso que fuera el Secretario de Hacienda quien se encargue del despacho de la Intendenta. En este caso, Ariel Gomis. En ese marco, Martini presionó a Gomis para que firmara la resolución de clausura, pero el funcionario se negó. Es que entendió que a la falta de elementos justificativos de una clausura, se sumaba el intento de violentar las atribuciones del Juzgado de Faltas, organismo con competencia para tomar esa medida.

Molesto porque lo dejaron al frente del Gobierno para que lleve adelante la medida deseada por la Intendenta y por la presión ejercida, Gomis terminó de definir su salida "elegante" del Gobierno. Recurrió a un problema real, su estado de salud, que en precedentes oportunidades lo alejó de su tarea cotidiana en el Municipio.

El grado de distanciamiento entre el principal cuadro técnico del Gobierno y la mandataria fue tal, que derivó en que el funcionario presentara su renuncia por Mesa de Entradas, en el palacio comunal.

En el seno del Gobierno, la renuncia de Gomis causó un cimbronazo. Según pudo constatar ANB no sería el único que se alejaría del gabinete. En los próximos días podría producirse la salida de otros funcionarios de primera línea del Ejecutivo. Uno de los nombres que más suena es el de la Asesora Letrada del Ejecutivo, María Marta Peralta. Se mezclan, en este caso, diferencias de criterios con la Intendenta -incluso en el mencionado caso de la clausura del supermercado-, y otros de carácter personal.

Puertas adentro del convulsionado gabinete, lo que muchos funcionarios definen como "maltrato" por parte de la Intendenta, otros lo respaldan y presentan como "firmeza y convicción política".

Las lecturas del episodio Carrefour son varias. El núcleo duro del Gobierno de Martini, interpretó que Gomis debía acatar la orden y clausurar el comercio. Consideran a Gomis, en términos despectivos, "un técnico" que "desconoce los manejos políticos. Un contador sin visión política", argumentan. Mientras que a Martini la califican de "animal político" que priorizó "su compromiso con el proyecto nacional y la ciudad" en ese hecho.

El problema que se manifiesta cotidianamente en la gestión es la dificultad que observan algunos colaboradores de Martini para "encuadrar" a los técnicos bajo los términos de la alta política, donde se ponen en juego intereses personales, apetencias de poder, y la lealtad a un proyecto que los excede.

Otra lectura posible del hecho Carrefour, se vincula a la fría letra de las normativas: algunos de los funcionarios que respaldan el accionar del secretario de Hacienda, entienden que Gomis actuó correctamente y bajo su propio paraguas ético, desoyendo órdenes que le imponían transgredir sus concepciones. "Gomis es un tipo de ley, un hombre de palabra", aseveraron.

Así, la incomodidad de Gomis al frente de Hacienda creció hasta que su fastidio, motorizado de manera progresiva por varios episodios, terminó por desgastar su salud, limar su participación en el Gobierno, y forzar su renuncia.

Indultó a Martini de toda culpa ante la opinión pública, y protegió la imagen de su gestión, evitando conflictos, con el objetivo de preservar "la gobernabilidad".

La anécdota

En el acto en Buenos Aires, por los convenios con Sedronar, Martini esperaba poder saludar a CFK en cámara y rubricar el acuerdo para Bariloche. Pero, por un problema de "cartel", con el Senador Miguel Pichetto, no puedo hacerlo. Según allegados al Senador, no cayó bien que Martini "se adelantara en el anuncio" de la firma del convenio para la construcción del centro destinado al tratamiento de adicciones en Bariloche. Así, le bajaron el pulgar al protagonismo de la jefa comunal. El viaje no cumplió con el objetivo de llevar como ofrenda política y muestra de fidelidad la clausura del supermercado que no cumplía con los Precios Cuidados, ni con el deseo de una nueva foto junto a la conductora del proyecto nacional.

Otro suceso que resulta simpático, visto en retrospectiva –pero serio en términos de censura y autocensura-, está relacionado con el anuncio público de la renuncia de Gomis. El Secretario y la Intendenta intentaron justificar con una verdad a medias, la abrupta dimisión. En el momento que Gomis describía su condición médica, Martini acaparó los micrófonos e hizo un pasaje de humor para romper con las versiones que adjudicaban otras razones a la salida y que, visto a la luz de los hechos, cobra otro sentido: "¿Está diciendo que yo le hago subir la presión?", le preguntó a su funcionario entre sonrisas. "No, no", se apuró a responder Gomis.

Otro de los elementos que abonó la idea que algo más que la hipertensión había detrás de la renuncia de Gomis, fue el hecho de que su alejamiento provocara también la salida de su segundo, el subsecretario de Hacienda Hernán Santoli. En un marco de "cordialidad" en la relación entre Gomis y Martini, sin sobresaltos, ni conflictos, Santoli podría haberse quedado en el Gobierno. Pero ese contexto no existió, y el funcionario de Gomis lo sabía de primera mano. Santoli acompañó la decisión de Gomis de no firmar la resolución de clausura de Carrefour, y, de acuerdo a fuentes del Centro Cívico, "se fue muy caliente" del Gobierno, acompañando a su superior, quien oportunamente lo sumó para trabajar en la Secretaría de Hacienda.

En plena negociación por su salida, Martini ofreció al secretario de Hacienda que siguiera vinculado al Municipio como "asesor" externo. Gomis rechazó de plano la propuesta, y no mantendrá ningún tipo nexo con el Ejecutivo. "Lo que se dijo fue para amortiguar el golpe de la renuncia", reconocieron allegados a la Intendenta, quienes accedieron a hacer una pausa en el silencio impuesto. (ANB)