Murgas, comparsas y promoción de derechos | ANBariloche
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Murgas, comparsas y promoción de derechos

Más de 200 niños, niñas y adolescentes participan de algunas de las 9 agrupaciones que conforman la Comisión de Murgas y Comparsas de Bariloche. Un tejido social que recupera el ritmo, el color y la alegría de expresarse en libertad.
23/02/2014 00:00 Hs.
Murgas, comparsas y promoción de derechos
Murgas, comparsas y promoción de derechos

El origen del carnaval se remonta a la época de los romanos, cuando en fiestas paganas se rendía homenaje al dios Baco del vino. Tomado luego por los cristianos, adquirió su connotación religiosa asociado a la cuaresma, es decir a los 40 días previos a la semana santa, la que entre otras cosas prohíbe el consumo de carne en ese periodo. De ahí el origen de su nombre en latín: "carnelevarium" o sea "quitar la carne".

En Bariloche, 9 agrupaciones entre murgas y comparsas sostienen vivo el espíritu del carnaval en estas tierras del sur. Surgidas entre 2008 y 2009 las diferentes agrupaciones pasaron por un proceso de crecimiento y consolidación que se coronó este año con la realización del primer carnaval organizado por la Comisión de Murgas y Comparsas de Bariloche.

La presentación de Dios Momo

Este carnaval tuvo la característica de erradicar la competencia entre las distintas murgas y comparsas, la convicción de llevar el carnaval a los barrios y de recuperar espacios verdes a manos de los jóvenes y adolescentes involucrados.

Javier Olavarria es promotor de jóvenes y trabaja en el barrio Nahuel Hué y Malvinas. Fue uno de los promotores que impulsó la organización del primer festival barrial en el Arrayanes durante la "Semana por los Derechos del Niño" en noviembre del 2011, acompañando el crecimiento de esta movida cultural. "El primer desafío que largamos fue ese, el vínculo entre los pibes, nos estamos juntando 200 chicos de 8 barrios, es la novena vez que nos juntamos y se terminó con ese mito de que había bronca entre murgas y comparsas, somos todos lo mismo, para eso está el carnaval. Acá no hay premio, no hay nada, sino ganas de laburar nomás", enumera Javier mostrando cual es el sentido que impulsa esta organización. Romper esa lógica de la competencia, y de la falsa dicotomía entre un estilo y otro es lo que queda sonando en la boca de Javier.

De un proceso similar da cuenta Claudio de la murga "Herederos de Kazó", del barrio Nueva Jamaica "Las distintas agrupaciones tienen un proceso de 4 o 5 años y nos fuimos conociendo y en algún momento empezamos a hablar de formar una comisión para organizarnos y poder apoyarnos mutuamente y con la idea de poder armar un carnaval desde abajo, desde las organizaciones que participan todo el año en esto. Eso se dio el año pasado. Tuvimos apoyo del Ministerio Desarrollo Social, de la Secretaría de Cultura del Municipio y de Educación, y logramos conformar talleres que apoyaron las distintas agrupaciones. Esto ayudó a consolidar el trabajo y a armar un carnaval que, por primera vez, se hizo este año organizado por las agrupaciones. Esto nos consolidó como barrio y como agrupación hacia dentro y hacia fuera, y a socialmente tener un reconocimiento de que podemos juntarnos. No hay conflicto no hay violencia, hay fiesta, hay unión y nos vamos conociendo, es muy importante que nos vayamos conociendo entre los barrios".

La crítica

De fuerte raigambre popular, los carnavales se remontan a principios del siglo 20. La tradición surge en Uruguay y se traslada a Buenos Aires, incorporando en Argentina un costado percusivo de raíz africana y un tono de burla a la aristocracia porteña desafiando al orden conservador del momento.

Desde su origen la murga hace una sátira y denuncia con ironía los problemas que padecen las clases populares. Fue entonces que desde los barrios periféricos surgieron un centenar de murgas que aprovechando el carnaval llevaban su denuncia con humor hacia el centro de la ciudad.

Durante la última dictadura los feriados de carnaval fueron eliminados del almanaque por un decreto del General Videla, intentando prohibir la voz de los barrios. Pero luego de 34 años de silencio, la actual presidenta Cristina Kirchnner con otro decreto reestableció los feriados de carnaval. Esto fue en el 2011 cuando empieza a crecer la experiencia de murgas y comparsas en los barrios de Bariloche. La critica y la denuncia sigue siendo el estandarte de las agrupaciones: "Las problemáticas para mi vienen de arriba, de la intendencia para los barrios. Por ejemplo en el barrio de nosotros no tenemos la salida necesaria para los chicos, la problemática es que los chicos andan con droga, bebida, el sistema viene de arriba, porque no hay contención y soportamos como podemos, porque en un barrio de baja categoría no podes pedir nada porque estamos todos en la misma. ¿No? Y nosotros intentamos sacar la parte bonita, en lo artístico nos somos grandes artistas pero matamos el tiempo, matamos las penas, cada cual tiene sus problemas", denuncia Diego de la Comparsa "Seis Manzanas" y en su crítica se cuela unos de los objetivos que sin proponérselo tal vez, trabajan las murgas y las comparsas: la contención de los pibes que no tienen horizonte, ni en el sistema educativo ni en el mercado de trabajo barilochense. "La idea es sacar esa etiqueta que tiene la sociedad, que te pone la gente, nosotros estamos haciendo esto por nosotros y por los pibes para salir de la monotonía de todos los días, de salir a "fumar uno" o "tomar algo". No es así. La gente no entiende que nosotros queremos salir de eso y también es nuestro derecho a hacerlo", define la "Gringa" de "Negra Murguera", otra agrupación nacida en las 144 viviendas y que hoy tiene casi 70 miembros entre adolescentes y jóvenes de todas las barriadas del Alto de Bariloche y que afirma su identidad en cada presentación.

Karina es referente y fundadora de la "Comparsa del Arrayanes", también mira la realidad que vive todos los días en su barrio y dispara: "Nos habíamos cansado de los mismos carnavales y queríamos algo diferente, algo no competitivo, que los pibes aprovechen lo que hacen y que la gente vea que esto es arte y que los pibes también pueden hacer, no solamente robar, sino que pueden hacer arte y valorar el arte de los pibes". El derecho a la expresión, el acceso al arte, a la participación ciudadana y a la inclusión social recorren las distintas experiencias murgueras, pero sobre todo el proceso de organización tras un objetivo noble y alegre se cuela por entre levitas, plumas y tambores.

"En principio la falta de espacios, la falta de deporte, de desarrollo cultural, educativo, físico, nosotros vivimos en una zona donde no hay gimnasios, no hay centros culturales, no hay espacios físicos cerrados para mantener las actividades. De hecho se nos cae la actividad en invierno y a los chicos los recuperamos en noviembre y es una pena porque hemos perdido una participación importante de chicos que crecen y empiezan hacer otras cosas, y lamentablemente no hacen cosas que fomenten al desarrollo colectivo sino que empiezan a individualizarse como la sociedad les propone, falta decisión política para apoyar todos los movimientos sociales , hay un montón de actividades que se pueden unir al carnaval y hoy no está pudiendo hacerse por la falta de espacio", afirma Claudio de la murga "Herederos de Kazó" quienes padecen la falta de espacios públicos cerrados para enfrentar los embates climáticos como casi todos los barrios de Bariloche.

Rumba, murga y rumba

Caracterizada por 4 partes, la puesta en escena de las murgas llega al clima más alto durante la "rumba" o "matanza" que es cuando el baile, simbolizando la liberación de los esclavos se apodera de los cuerpos de los murgueros y los hace saltar por el cielo desparramando piernas y brazos al ritmo del bombo y platillo. Este ritual de fuerte carácter simbólico expresa la libertad de los cuerpos.

Esa libertad se convierte en organización colectiva y responsabilidad a la hora de ejercer y exigir derechos. "Todos los día ensayo y ensayo. Es como una responsabilidad, estamos tratando de incluir todo lo que es responsabilidad moral y valores. Tomar un compromiso por esto, no que sea "me voy a ensayar y nada más", el ensayo es de 9 a 11 de la noche y es una responsabilidad tanto para los chicos como para los padres, es lo que se habla siempre. Es lo que tratamos también en verano. Los pibes que se llevan materias en la escuela no pueden ir a ensayar, tratamos de cortarla ahí, por que ahí ya pasa a ser responsabilidad nuestra, porque los ensayos llevan tiempo. Los eventos llevan tiempo...¿Y la escuela?", reflexiona la "Gringa" de Negra Murguera acerca de la responsabilidad que tiene la murga en que los chicos no abandonen sus estudios, e involucra a los papás como actores principalísimos de la crianza de sus hijos. Diego de comparsa "Seis Manzanas" también aborda el tema de la construcción colectiva y la gestión de recursos: "Nos organizamos para conseguir las cosas. El trabajo, para conseguir los trajes lleva de 6 meses a un año más o menos, en realidad el trabajo de la comparsa es todo el año, terminó el carnaval y ya estas pensando que vas hacer el otro año. Que traje vas hacer, que tenemos que hacer para juntar plata, bueno hay que hacer venta de empanadas, venta de ropa, feria, hacemos de todo". En boca de Frida, mamá y referente de la comparsa "Las Quintas" aparecen los derechos que las distintas agrupaciones barriales intentan comulgar en los pibes: "Trabajamos con la participación, la inclusión, los valores, el derecho a que te escuchen, porque cada chico tiene el mismo derecho que otro a hablar y decir lo que le gusta y lo que no. Y a sumar ideas, y sobre todo, a ser escuchados y tener un lugar que los represente".

También de derechos nos hablan los chicos de Negra Murguera: "Nosotros trabajamos el derecho a la libertad de expresión o sea, lo que laburamos es que los pibes pueden hacer algo más que no esté tan metido en la sociedad. Hoy en día la sociedad es: ciber, facebook, tele, 'guachiturros' y 'culisueltas'".

La retirada

El 2013 vislumbró el primer carnaval organizado y promovido por "la comisión de murgas y comparsas de Bariloche", herramienta de organización nacida para devolverle el carnaval a sus verdaderos actores. Esta comisión además de nuclear y unir a más de 200 pibes y jóvenes de los barrios de la ciudad también incluye a las murgas formadas por personas con capacidades distintas como la murga "Del Tomate" nacida en Crearte y "Salto de Alegría" del centro cultural "Camino Abierto", los pibes una vez mas nos enseñan el camino de la inclusión y de la unión en la diversidad.

También nos enseñan que la alegría y la cultura popular no son ajenos al proceso de cambio que desde abajo se viene construyendo en Bariloche. Esa alegría que brota cuando la construcción es colectiva y se esperanza con los pibes como promesa y no como amenaza.

Decía Arturo Jauretche, pensador de nuestras pampas, que quienes no quieren que los pueblos fuesen fuertes y desarrollados, necesitan pueblos tristes, para sojuzgarlos. En la vereda de enfrente están los pibes con los rostros pintados de colores, el ritmo que brota del parche y el baile que crece desde el pie. Luchar por la sonrisa bien vale el desafío.