Un acuerdo de mediación evitó un juicio y reorganizó la cuota alimentaria de una niña | ANBariloche
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Viedma

Un acuerdo de mediación evitó un juicio y reorganizó la cuota alimentaria de una niña

Una familia de Viedma resolvió en un espacio de diálogo cómo redistribuir los aportes para la manutención de una niña tras los cambios en su situación económica.
Gracias a la mediación, no fue necesario iniciar un juicio. Foto: ilustrativa.
Gracias a la mediación, no fue necesario iniciar un juicio. Foto: ilustrativa.

Una familia de Viedma encontró en la mediación una salida posible para reorganizar la cuota alimentaria de una niña. Los cambios en la situación económica de sus integrantes habían modificado el equilibrio sobre el que se sostenía el aporte, y el camino elegido fue el diálogo antes que la Justicia.

El padre de la niña había comenzado un nuevo trabajo y todavía atravesaba el período de prueba. A esa circunstancia se sumaba que tiene otros tres hijos a su cargo. Hasta ese momento, el abuelo y la abuela paternos también contribuían a la manutención de la niña con aportes mensuales equivalentes a un porcentaje de sus respectivos ingresos.

Con ese panorama, la madre, el padre y los abuelos se sentaron a conversar. La consigna fue comprender las posibilidades económicas de cada uno y llegar a un acuerdo que pusiera por delante las necesidades de la niña, sin necesidad de iniciar un juicio.

El encuentro se realizó en el Centro Integral de Métodos Autocompositivos de Resolución de Conflictos (CIMARC) de Viedma, un ámbito del Poder Judicial que permite resolver diferencias mediante el diálogo y la búsqueda de soluciones consensuadas.

La principal modificación la asumió el abuelo paterno, quien aceptó aumentar su contribución mensual en más de un 50 por ciento. El nuevo porcentaje también se aplicará sobre el aguinaldo. Como parte de esta reorganización familiar, la mamá aceptó además que la abuela paterna dejara de realizar el aporte que tenía establecido. Con el nuevo convenio, esa obligación quedó sin efecto.

El diálogo permitió que todos comprendieran las circunstancias económicas de los demás y buscaran una distribución de las responsabilidades que resultara posible de cumplir. La solución no se limitó a modificar los aportes de los abuelos. También incluyó compromisos concretos de la madre y el padre para atender otras necesidades de su hija.

Ambos acordaron compartir por mitades los gastos extraordinarios de salud que no estuvieran cubiertos por el servicio público y los gastos del inicio de clases, como útiles y materiales escolares. También definieron una manera sencilla de organizar esos pagos.

Otro de los compromisos asumidos por el padre fue incorporar a su hija a la obra social cuando lograra estabilidad laboral y pudiera acreditar su cobertura. La mamá, por su parte, se comprometió a facilitar la documentación necesaria para realizar el trámite.