De las aulas a las obras: estudiantes de la Técnica Nehuen Peuman hacen sus primeras experiencias laborales | ANBariloche
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De las aulas a las obras: estudiantes de la Técnica Nehuen Peuman hacen sus primeras experiencias laborales

Trece estudiantes de sexto año realizan pasantías en una hormigonera y una empresa constructora de la ciudad. A un mes del comienzo, cuentan cómo es aprender en una obra real y tener contacto directo con profesionales de distintos rubros. La experiencia también les abre una posibilidad concreta de incorporarse al mercado laboral una vez que terminen la escuela.
21/09/2026 17:54 Hs.
Los alumnos comienzan a familiarizarse con lo que llevan estudiando seis años. Foto gentileza
Los alumnos comienzan a familiarizarse con lo que llevan estudiando seis años. Foto gentileza

Pasar de los planos y las prácticas de taller a una obra real cambia la perspectiva. Eso es lo que están experimentando 13 estudiantes de sexto año de la Escuela Técnica Nehuen Peuman, que desde hace un mes realizan pasantías en dos empresas de la ciudad vinculadas a la construcción.

La propuesta forma parte de la materia Prácticas Profesionalizantes, una asignatura que tiene una importante carga horaria y que busca que los estudiantes puedan tener, antes de egresar, una experiencia concreta en el mundo laboral.

Desde marzo, Matías Cariboni y María Mimvielle son la dupla pedagógica a cargo de la materia y del seguimiento de esta experiencia. La propuesta permite que los jóvenes se incorporen durante tres meses a las empresas, roten por distintas áreas y conozcan de primera mano cómo se trabaja en el ámbito profesional.

Entre quienes participan están Lautaro, Luisana, Rumel y Jazmín, cuatro estudiantes de 18 años que viven en distintos barrios de Bariloche y que ya llevan un mes metidos de lleno en esta experiencia.

Aprender a cubicar, trabajar con hormigón y conocer una planta

Lautaro, vive en el barrio La Cumbre y realiza su pasantía en una hormigonera. En estas primeras semanas pudo conocer tanto las oficinas como la planta y acercarse a tareas que hasta ahora había visto principalmente desde la teoría.

El balance de este primer mes es altamente positivo. Pudimos conocer al detalle las oficinas y la planta de la empresa, donde vamos habitualmente. Allí hay dos secciones que son el laboratorio y el cubicador”, contó.

También tuvo la posibilidad de acompañar tareas de cubicación en distintas obras y participar de ensayos de probetas y autocontrol del hormigón en la planta.

“Tuve la suerte de ya ir a cubicar a algunas obras para adquirir la experiencia. Ojalá pueda aprender más, sobre todo a cubicar, lo que nos abre mucho el panorama y hace mucho más entretenida la propuesta de aprendizaje. Me gustaría ampliar los conocimientos en base al hormigón y sus alcances”, explicó.

La experiencia no solamente aporta conocimientos técnicos. También permite que los estudiantes conozcan cómo se organiza una empresa, cómo se trabaja en equipo y qué responsabilidades implica cada tarea.

Lo que no aparece en los planos

Rumel, en tanto, realiza su pasantía en una empresa constructora y está trabajando particularmente en el área de electricidad.

Aprendimos más que nada los empalmes y cuestiones de cuidado en la obra, algo que no se ve en los planos. A su vez nos interiorizamos de los circuitos desde la calle hasta el interior de una vivienda, los tableros, térmicas y disyuntores, relató.

La diferencia entre estudiar una instalación y encontrarse frente a ella en una obra aparece como uno de los aprendizajes más importantes.

No es lo mismo estudiarlo que verlo. Es una experiencia muy nutritiva en el caso de que queramos seguir y ser maestro mayor de obras, sostuvo.

Y puso como ejemplo una de las situaciones que encontraron durante la pasantía: Acá en la escuela vemos tableros muy chiquitos y circuitos promedios, pero es ínfimo en comparación con un tablero que nuclea en seis pisos a 54 viviendas, como el que estamos viendo ahora en esta pasantía, con problemáticas concretas.

La propuesta contempla además una rotación por diferentes funciones. De esta manera, durante los tres meses los estudiantes pueden pasar por electricidad, plomería y otras áreas vinculadas al trabajo de las empresas, sumando conocimientos de distintos oficios.

Una experiencia que también exige

La incorporación a las empresas implica una importante carga horaria que se suma a las actividades habituales de una escuela técnica. Es uno de los aspectos que tanto estudiantes como docentes reconocen como un desafío.

Si bien ahora tenemos bastante tiempo de la semana ocupado, está bueno porque aprendés diferentes cosas que en la escuela. No es lo mismo la práctica que la teoría, explicó Luisana.

Para ella, uno de los principales aportes está en conocer desde adentro cómo funciona una obra y aprender de quienes ya trabajan en cada especialidad.

Me parece muy importante saber cómo se vive dentro de una obra y lo que podemos rescatar de ello. Si bien resulta pesado tener tanta carga horaria, entre esta pasantía y las horas de esta escuela técnica, se aprende mucho y tenemos contacto con profesionales de cada rubro, señaló.

Incluso relató una situación cotidiana que terminó convirtiéndose en aprendizaje. El otro día el encargado de plomería me observó dibujando y vio que yo ponía la boca de acceso debajo de una mesada, entonces me dio tips al respecto”, contó.

Son esos pequeños intercambios con trabajadores y profesionales los que permiten que los conocimientos adquiridos en la escuela comiencen a ponerse en juego en situaciones concretas.

Las empresas también buscan formar mano de obra local

Para la escuela, uno de los aspectos más destacados de la propuesta es que el vínculo nació a partir del interés de las propias empresas.

Lo particular de esta articulación es que vinieron ellos a nosotros, las empresas a la escuela, algo que no venía sucediendo”, explicó María Mimvielle.

Según relató, las firmas locales buscaban incorporar pasantes con la perspectiva de capacitar a jóvenes que puedan convertirse, eventualmente, en trabajadores de esas mismas empresas.

Ellos buscaban pasantes, pensando en que en definitiva son empresas locales y que su fin es capacitar y contratar mano de obra local”, señaló la docente.

La articulación implica también un esfuerzo para las empresas, que deben destinar tiempo y personal para acompañar a los estudiantes. Para la empresa eso sin dudas es tiempo de capacitación, de poner a disposición un tutor referente que les explique hasta que los estudiantes puedan hacer las cosas solos, explicó.

Desde la escuela, Cariboni y Mimvielle realizan un seguimiento permanente, con reuniones y contactos con los referentes de cada empresa para conocer cómo avanzan los estudiantes y detectar si es necesario realizar modificaciones en la organización.

Hasta el momento, las devoluciones recibidas fueron positivas y la expectativa es que la experiencia pueda sostenerse para las próximas promociones de sexto año.

Aprender y, también, pensar en quedarse

Para los estudiantes, la posibilidad de formarse y tener sus primeras experiencias laborales en la misma ciudad donde están estudiando tiene un valor adicional.

La pasantía puede convertirse además en una primera puerta de entrada al mundo laboral. Un buen desempeño durante estos meses puede hacer que las empresas los tengan en cuenta para futuras incorporaciones una vez finalizada la escuela.

Estamos muy entusiasmados y con perspectivas laborales de que esto pueda continuar para las promociones de sexto año”, sostuvo Mimvielle.

Y destacó otro aspecto que trasciende el aprendizaje técnico: Nos parece muy importante que, si deciden quedarse en Bariloche y quieren continuar en este oficio, tengan contacto directo de primera mano con algunas empresas de la ciudad. Y, a su vez, aporten una experiencia más en su CV que no tiene cualquier persona que egresa de una secundaria”.

En ese sentido, las pasantías funcionan como un puente entre dos mundos que hasta hace poco parecían separados: la escuela y el trabajo. Para estos 13 estudiantes, el paso por las empresas no significa solamente sumar horas de práctica. Es empezar a descubrir cómo será la profesión que eligieron y, quizás, comenzar a construir su lugar en la ciudad donde se formaron. (ANB)